Por el Obispo Juan Pluma Morales, de la Conferencia Anual Septentrional (CAS)
Juan 11:41-42, “Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes”
Mi hijo Uziel cumplirá el próximo mes de junio cuatro años, es increíble cómo pasa el tiempo, pero es lindo disfrutar cada etapa de su vida, el otro día noté algo que me llevó a reflexionar y es de lo que hoy quiero compartir. Los últimos días he notado la seguridad que él tiene para pedirme ayuda. No importa dónde esté yo o qué es lo que esté haciendo, si él tiene un problema que considera que no puede solucionar, rápidamente corre hacia mí, me pide ayuda y dejo de hacer lo que estoy haciendo y voy rápido en su ayuda.
Cada vez que mi hijo se acerca a mí con esa carita de preocupación por ese “problema” que tiene, veo también en él la seguridad y la convicción de que si me pide ayuda, rápidamente se la daré. Mi hijo no piensa en sobre si voy a ser capaz o no de ayudarlo, el simplemente tiene la SEGURIDAD de que yo le resolveré el problema, ¿Cómo?, ¿De qué forma?, ¿Por qué medios?, él no se hace ninguna pregunta, solamente tiene la SEGURIDAD de acudir a mí, porque sabe que yo le ayudaré a solucionar lo que para él en ese momento es difícil o imposible de solucionar.
Luego de solucionarle el “problema”, veo su carita de satisfacción seguida de frases como: “Gracias papi, eres el mejor” ó “Gracias papá eres estupendo”. Sus frases y su carita de satisfacción son mi recompensa favorita, no hay nada como ver feliz y contento a tu hijo. Pensando y reflexionando en esto me hacía la pregunta: Cuando le pido ayuda a Dios, ¿tengo la SEGURIDAD de que me va a ayudar?
Durante el presente año, una de las cosas más importantes que necesitaremos es la SEGURIDAD, aquella que consiste no en que Dios camine con nosotros, porque Él siempre lo hace, sino en que nosotros permitamos que Dios vaya en nosotros y a nuestro lado. Entonces la seguridad será una bendición.
CONTEXTO DEL TEXTO
Cuando el hermano de María y Marta se agravó, acudieron a Jesús pidiendo ayuda. Creían que podía brindarles ayuda porque habían visto sus milagros. Nosotros también sabemos de los milagros de Jesús por las Escrituras y las vidas cambiadas que hemos tenido ocasión de ver. Cuando tenemos necesidad de ayuda extraordinaria, Jesús ofrece recursos extraordinarios. No debiéramos vacilar en pedirle ayuda.
LO QUE ME ENSEÑA EL TEXTO BÍBLICO
- Que Jesús siempre estaba en comunicación con su Padre
- Que en momentos ordinarios y extraordinarios, el Padre siempre acudió a su ayuda como lo hace conmigo
- Que debo exaltar a mi Padre en este año, como lo hacía Jesús siempre.
ORACIÓN: Padre, gracias porque tu hijo Jesucristo siempre estuvo en contacto contigo y Tú a la vez hiciste lo mismo. Gracias porque durante el 2104 igual Tú estuviste siempre conmigo y yo en lo más posible estuve en relación contigo. En este año 2015, Señor, te suplico que me permitas estar a tu lado y tú en mi corazón para que éste no se desvíe y siga en la ruta, en el camino que me has trazado, donde hay amor, justicia, verdad y paz. Y permíteme vivirlos y compartirlos con mi familia, con la iglesia y con mis amigos, en este nuevo año y por favor ayúdanos a vivir en paz y en justicia. En tu nombre. Amén.
