El título de Esposa de Pastor.

maelenaNuestra Hermana en Cristo, Lic. María Elena Silva de Fuentes, es la esposa del Obispo de la CAO, Pbro. Fernando Fuentes Amador. Viven en la Ciudad de Monterrey.

Ante la partida reciente de las hermanas Verónica Padilla de Reséndiz y Érika Vega de Treviño, esposas de dos pastores de la CAO y hermosas compañeras del ministerio, me he preguntado qué enseñanza personal puedo extraer de estos sucesos que han enlutado a nuestra Conferencia. Y al escuchar a los esposos de estas damas, he percibido que lo que más extrañan de ellas es la forma como les acompañaban en su ministerio: las extrañan como esposas, como amigas, como madres de sus hijos. Y no porque ellas no fueran personas preparadas en otros ámbitos, pues ambas tenían estudios teológicos y seculares; pero su ausencia ha dejado un vacío en la vida de sus esposos, quienes las extrañan como ESPOSAS DE PASTOR.

Esto me ha llevado a considerar por qué soy esposa de pastor; y me he percatado de que ser esposa de pastor es un título que Dios me confirió, yo no lo busqué. Estoy agradecida de acompañar a un siervo de Dios en su ministerio; y si acaso aspirara a algún título sería al de HERMANA EN CRISTO, y ése –por la gracia de Dios- lo tengo.

El día que ya no me quisieran llamar así, hermana en Cristo, entonces tendría de qué preocuparme, porque eso significaría que ya no formo parte del cuerpo de Cristo.

Ante el hecho de que algunas personas me llaman “pastora”, considero adecuado aclarar esto: respeto a las mujeres que se han preparado para servir al frente de una iglesia, y que han tomado además la responsabilidad por el cuidado de una congregación. A ellas las llamo PASTORAS, y reconozco la función que tienen y no deseo que me llamen “pastora”, porque eso también significaría usurpar una denominación que es de ellas, y que no me corresponde. Si es por precisión, ya lo dije: soy ESPOSA DE PASTOR; si es por halago, no me interesa que me llamen “pastora” como una especie de título de nobleza, para ser reconocida por alguien; estoy feliz de ser lo que soy, porque Dios es quien me ha llamado así: ESPOSA DE PASTOR.

Recuerdo una anécdota de cuando mis hijos eran aún pequeños: un domingo en la mañana, mi esposo estaba por irse a la iglesia y yo le alcanzaría más tarde con los chicos. Yo aún andaba en ropa de dormir, atareada con la atención a los niños, cuando mi marido me pidió que si por favor le boleaba los zapatos, pues andaba algo apurado; lo hice, pero en mi interior comencé a sentir una voz insidiosa que me decía: “Mírate, una mujer con estudios profesionales, boleando los zapatos de tu marido…”; la rabia comenzó a aflorar dentro de mí, y como Pedro cuando se estaba hundiendo en el mar, lo único que acerté a orar en ese momento fue: “¡Señor, sálvame!”, pues no quería que mi marido o los niños percibieran mi coraje.

Súbitamente, también dentro de mí, otra voz comenzó a decirme: “¡Eliseo, Eliseo!”. Entonces recordé que por esos días me había tocado leer una vez más el pasaje de este varón, así como un estudio que había leído sobre el tema; el Espíritu Santo llamó mi atención en que este personaje había sido un fiel acompañante del profeta Elías, a quien apoyó durante un periodo de su ministerio, y el Señor simplemente me dijo: “Yo te he puesto como una Eliseo para tu marido. ¿Quieres el puesto o se lo doy a alguien más?”

Así de simple me lo dijo el Señor, y esta revelación me dio mucha paz, quitando de mí la autocompasión, un arma que al enemigo le gusta mucho usar en contra nuestra. ¿Significa que soy “una sombra” al lado de mi esposo? De ninguna manera. En mi vida como cristiana, y además como esposa de pastor, Dios me ha permitido tener el privilegio de desempeñar otras funciones; pero he entendido que esas funciones las tengo en razón del lugar físico en el cual estoy, DEBIDO A QUE MI ESPOSO ES PASTOR EN ESE LUGAR. Y que el día en que él sea cambiado a otro lugar, yo me voy con él y abandono esas funciones, confiada en que Dios tendrá a la persona que ocupe mi lugar allí, y esperando el nuevo trabajo que él tenga para mí. He aprendido a no aferrarme ni a las cosas, ni a la gente. Pero, por la gracia de Dios, mientras viva seré HERMANA EN CRISTO; y mientras mi marido sea pastor, yo seré ESPOSA DE PASTOR.

Maria Elena Silva de Fuentes.

7 comentarios sobre “El título de Esposa de Pastor.

  1. Entonces si usted es un Eliseo,quiere decir ¿qué Su esposo es Elias?,porque proféticamente eso es profundo.bendiciones.

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  2. Mi esposa, Erika que esta en la presencia de Dios siempre pensó lo mismo. Dios bendiga a todas las esposas de pastor, que el Señor mantenga sus corazones sanos, y oro por que todas las congregaciones de nuestro país valoren su entrega y dedicación al ministerio junto a sus esposos.

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  3. Mi esposa ha tenido que luchar contra la modalidad que se ha inculcado entre nuestras congregaciones de darle tratamiento de «pastora» a la esposa del pastor. Se defiende alegando que si la esposa de un doctor no es doctora por causa del título de su esposo, ni el ser esposa de un licenciado la hace licenciada… entonces ¿por cuál razón la esposa del pastor se convierte en pastora? Pareciera que hay dolorosos complejos detrás de esta modalidad, y si así fuera, ojalá se busque la sanidad de algún modo adecuado.

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  4. agradecida x la sencillez del mensaje. Bendecida por el privilegio de conocer a esta hermosa esposa de pastor. Te bendigo hermana en Cristo por tu ejemplo

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  5. Excelente, siempre he compartido ese pensamiento. Las esposas de pastor NO son pastoras, es un error llamarles así. En el cuerpo físico cada uno de sus miembros tienen una función asignada por su creador y cada uno es necesario; igualmente sucede en el Cuerpo de Cristo. Un abrazo hermana!

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  6. Y Una Exelente Maestra, le admiro por su sencillez, su preparacion intelectual,y humildad conque usted sirve en el ministerio al lado de su Esposo nuestro Amigo Fernando Fuentes Amador. Seguramente usted será llamada Bienaventurada felicidades.

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