Editorial

Época III, Año LXXXIV, Período 2014-2018, No. 17

Chihuahua, Chih., 30 de abril, 2015


Diez de mayo

Pbro. Bernabé Rendón Morales

El mes de mayo nos lleva, por asociación de ideas, al Día de las Madres, que en México se celebra el día 10. Es una fiesta conectada con nuestra denominación, dado que la primera vez que fue celebrada se debió a la iniciativa de una persona de identidad metodista, en los Estados Unidos de Norteamérica; y la primera vez que se hizo lo mismo en México, fue en un templo metodista de Oaxaca. Detrás de la fiesta está la admonición bíblica a honrar a nuestros padres en todas las formas posibles, como principio básico para la estabilidad social. No obstante, nos parece que, como siempre, habrá mucho del jolgorio que nos distingue a los mexicanos, pero poco de lo que significa en verdad honrar a una madre.

La cosmovisión bíblica contiene mucha carga androcéntrica puesto que fue redactada en una época eminentemente patriarcal. El entendimiento cristiano de lo que es la inspiración divina no nos impide aceptar que elementos culturales fueron incorporados en el proceso de la revelación de la Palabra de Dios. Comenzando con la identidad de nuestro Creador, origen y sustento de todas las cosas, es visto como alguien masculino, a pesar de que sabemos que la figura bíblica de Dios se construye con elementos antropocéntricos sólo para hacernos más claro quién es él y cómo actúa. Pero nuestro Creador no tiene figura humana ni de ningún tipo, y por ello no tiene definición sexual. Pero sería un escándalo para algunos si nos atreviéramos a referirnos a Dios como “ella”, pues se tomaría como una ofensa a la naturaleza divina.

Moltmann nos recuerda que el Espíritu Santo es la parte femenina de Dios (1), sólo por decirlo de alguna manera. La palabra para Espíritu (ruah Yahveh) en el Antiguo Testamento es totalmente femenina (gramaticalmente, es la Espíritu), mientras que en el griego del Nuevo Testamento (pneuma) se torna tanto femenina como masculina, y en español es palabra completamente masculina. La misma palabra es entendida de modo diferente por accidentes de lenguaje, no por inspiración divina. Es el Espíritu Santo quien nos engendra y provee el nuevo nacimiento, nacemos de él, que es una hermosa figura maternal. Por otro lado, las Escrituras echan mano de figuras femeninas para describir el amor y los cuidados de Dios, como cuando se le compara con el amor de una madre (Is. 49:15; 66:13) y el cobijo bajo las alas de una gallina (Mt. 23:37).

Son pocos los versículos en el Nuevo Testamento donde se instruye a que las mujeres se sometan a sus maridos y que no hablen en la iglesia, y son muchos aquellos donde se les concede la igualdad frente al varón. Pero no logramos llegar a una interpretación que equilibre el significado escriturario de esa igualdad. Las mujeres han sido violadas en todas las formas posibles dentro y fuera del hogar, pero nuestra hermenéutica patriarcal permanece insensible a ellas y a la intención redentora de Jesucristo por darles un lugar justo dentro de los ámbitos doméstico y eclesiástico.

La Dra. María Pilar Aquino describe el papel de la mujer indígena en la sociedad anterior a la conquista española, como participativa en la construcción de la economía, y era incluida en la toma de decisiones… estatus que le fue destruido con la conquista, gracias a la sociedad patriarcal de los europeos que con su religión enseñaron que el hombre era superior a la mujer (2). A la indígena y a la mestiza se le reconocieron únicamente dos papeles: la procreación y el trabajo forzoso no remunerado. Así que hemos adoptado la teología que dice que la mujer no puede ser igual al hombre, siguiendo aquella frase repetida en la Biblia, “sin contar a las mujeres ni los niños”. Por lo tanto, muchos han dejado de contarlas.

Si en verdad deseamos honrar a las madres, preguntémonos si es justo el trato que se les da en el hogar. Si está establecido por la Ley Federal del Trabajo que la jornada de trabajo diario es de ocho horas, ¿cuántas horas diarias las hacemos trabajar? Si la ley establece un día de descanso semanal, ¿cuál es el día de descanso de ellas? ¿Gozan de algún período anual de vacaciones, que es tan necesario? ¿Los maridos e hijos ayudan a conservar el orden y limpieza de la casa? Si el esposo y la esposa trabajan fuera de la casa, ¿se reparten por igual los trabajos domésticos y el cuidado de los hijos? ¿Es justo permitir que los hijos casados lleguen con todo y familias a comer de “la cocina de mamá”, sin llevar nada y dejando la casa tirada? ¿Se le ha preguntado dónde prefiere vivir cuando lleguen sus años en los que no pueda cuidarse sola? Y hay más preguntas para agregar. Todos sabemos que podemos bajarnos de su cuello y de sus rodillas, pero no de su corazón; pero, ¿su verdadera paz llega cuando los hijos se han ido a dormir o se han ido a sus propias casas?

Pbro. Bernabé Rendón M.

  1. Moltmann, Jürgen, El Espíritu Santo y la Teología de la Vida, Ediciones Sígueme, 2000, Salamanca, pág. 49, 50
  2. Aquino, María Pilar, Redescubrimiento (Simposio III), 1992, Dallas, pág. 124.

9 comentarios sobre “Editorial

  1. Amado pastor: Gracias por esta gran reflexión con ese correcto sustento biblico. Si me permite, lo compartire en mi red social en la confianza de que será de gran bendición a mis familiares y amigos. El Señor siga inspirandolo y siga compartiendo su sabiduría. El Señor es en usted. Bendiciones

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    1. Guillermo, por supuesto que puedes darle el uso que estimes mejor a esta reflexión. No nos interesan en lo mínimo los derechos de autor ni cosas parecidas. Lo que sirva al rebaño de Cristo, que circule. Bendiciones.

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  2. Buen dia,
    Pastor, me gustó mucho su reflexion sobre el dia de las madres que nos recuerda que importante es valorar a estas mujeres que nos ofrecen un amor que se compara con el de Dios, a veces nos desconectamos de este sentimiento hacia nuestros padres pero el Señor nos recuerda y nos ordena honrar a nuestros padres… gracias a Dios por la oportunidad que nos ha dado de tener una madre con nosotros… saludos.

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    1. Sí, Nora, ya sea que honremos a nuestros padres en vida, o que lo hagamos en nuestros recuerdos, pero debemos hacerlo en todos los modos que sean posibles. Esto es mejor que simplemente celebrar El Día de las Madres.

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