Mes: mayo 2015

Editorial

Época III, Año LXXXIV, Período 2014-2018, No. 19

Chihuahua, Chih., 31 de mayo, 2015


Pentecostés

Pbro. Bernabé Rendón Morales

El nombre de esta fiesta agrícola judía pasó al dominio cristiano a partir de aquel día domingo cuando, a las 9:00 hrs., la tercera persona de la Trinidad descendió para llenar con la gloria de Dios el nuevo templo: la iglesia de Jesucristo. Desde entonces, la iglesia se distinguirá por ser la Comunidad del Espíritu, y se dio inicio a la era denominada como “los postreros tiempos” (Hch. 2:17). Jamás se había derramado el Espíritu de Dios como en aquel día; ahora el Espíritu, que fue enviado antes a pocas personas y para propósitos temporales, se derramará “sobre toda carne”, sin distinción de sexos, ni de edades, ni de clases sociales (Hch. 2:17,18). Lo que sucede a partir de aquel día hasta hoy, es algo enteramente nuevo.

El derramamiento del Espíritu Santo por vez primera debe ser visto desde un punto de vista soteriológico, es decir, explicado a partir de la experiencia de la salvación en Cristo. Fue un hecho grandioso porque fue el inicio de la salvación en la modalidad cristiana, misma que ahora ofrecemos al mundo como un acontecimiento revolucionario que origina vidas nuevas y comunidades nuevas, hasta el día en que toda la creación sea hecha también nueva. El Pentecostés fue, por tanto, no una segunda experiencia posterior a la salvación, sino la salvación misma.

La conclusión anterior es el resultado de la armonía que hay entre Juan y Lucas sobre este asunto. Juan fue bautizado con el Espíritu en Pentecostés, y por eso sabía de qué hablaba cuando muchos años después escribió el Evangelio. Fue comentario suyo, y no de Jesús, el que interpola en las palabras del Señor, en Jn. 7:38.39, “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado”.
El apóstol nos explica su entendimiento de que mientras Jesús no fuera glorificado, nadie, ni los que creyesen en él, podría recibir la presencia del Espíritu en su vida. Cuando él mismo relata en Jn. 20:22 que nuestro Salvador sopló en los apóstoles, diciéndoles, “Recibid el Espíritu”, no podía referirse literalmente a recibir el Espíritu Santo, pues Juan sabía que su Maestro no había sido glorificado aún. Por tanto, eran palabras que simbolizaban algo, como tampoco eran literales las palabras que siguieron, “A quienes remitiereis los pecados…”

En seguimiento a la idea juanina, Lucas nos explica, mediante el discurso cristiano de Pedro en Pentecostés, que ahora sí, el Espíritu podía venir poderosamente sobre los seguidores de Jesús, porque él ya había sido glorificado, “A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís” (Hch. 2:32,33).

El punto es sencillo, pero muy fino, y necesitamos verlo con cuidado. ¿Eran salvos los apóstoles antes de Pentecostés? Sí, pero de manera incompleta, lo eran a la manera judía, pero no cristiana. Eran salvos por creer, del mismo modo como fueron salvas personas de la era del Antiguo Testamento. Pero ahora Cristo había ofrecido su muerte como ofrenda expiatoria ante su Padre, se había levantado de la tumba con gran poder, y había sido exaltado en los cielos y hecho Sacerdote sobre los que creyesen. Ahora la salvación sería otra cosa. La salvación incluiría un nuevo nacimiento (no contemplado para la era del antiguo pacto), la justificación de los pecados sería seguida instantáneamente por una obra sobrenatural del Espíritu llamada regeneración. Y este aspecto fundamental, propio de la era cristiana, les fue dado a los 120 que estaban en el Aposento Alto, por primera vez en toda la historia de los tratos de Dios hacia el hombre.

El bautismo con el Espíritu Santo y fuego puede ser administrado sólo por Jesucristo desde su trono glorioso, y es la marca de la nueva era de la gracia, para distinguirse del bautismo que ofrecía Juan el Bautista y que pertenecía a la era del antiguo pacto, sólo para arrepentimiento, pero sin el nuevo nacimiento (Mt. 3:11). El bautismo con el Espíritu Santo es, por tanto, lo mismo que la salvación cristiana. No tendría sentido que Dios concediera un poco de su Espíritu en la salvación, y otro poco o mucho en una segunda ocasión. Separar la salvación del bautismo con el Espíritu Santo es algo que la Biblia no hace, y podemos constatarlo si leemos con cuidado los textos bíblicos. La idea wesleyana de la segunda obra de gracia, nada tiene qué ver con la separación un tanto ociosa que hemos mencionado. Su idea era que, de la misma manera como somos justificados por la fe, deberíamos procurar ser también santificados por la fe.

Por supuesto que lo anterior no intenta limitarnos de esa otra realidad considerada en el Nuevo Testamento, consistente en ser continuamente llenos del Espíritu Santo (Ef. 5:18), para crecer en el poder de Dios actuando en nuestra vida, para llegar a ser perfeccionados en santidad, para fructificar cada día mejor.

Pbro. Bernabé Rendón Morales

SOS – Ciudad Acuña

El pasado lunes 25 de mayo, aproximadamente a las 06:00 hrs., un tornado pasó por Ciudad Acuña, Coah. Y aunque su paso duró no más de seis segundos, afectó de manera drástica principalmente el municipio de Santa Teresa. Al mismo tiempo, en un boletín emitido por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) se ha reportado la presencia del Frente Frío Número 53 por el noroeste de Coahuila, donde pronosticó tormentas eléctricas y granizadas en ese Estado y en Nuevo León.

El Secretario de Gobierno de Coahuila, Víctor Zamora, indicó que hubo 13 víctimas mortales, y sostuvo que otro infante se encuentra desaparecido. Hay 229 personas lesionadas, quienes sufrieron golpes y cortaduras por el impacto de objetos arrojados, de los cuales 88 personas se encuentran hospitalizadas.

Se reportan más de mil viviendas afectadas, así como cortes en el suministro eléctrico, debido al derribo de líneas de transmisión y transformadores.

El alcalde convocó a todos los ciudadanos de Ciudad Acuña y del Estado a ayudar a los afectados, y pidió especialmente «agua, comida enlatada y ropa», a través de las redes sociales. Pero la reconstrucción reclama mucho tiempo y dinero.

Las Áreas Episcopales de la IMMAR han estado tomando diferentes medidas para canalizar nuestra ayuda hacia esa ciudad donde, por cierto, tenemos una congregación metodista. Pero si usted no ha podido movilizar su colaboración a través de su Conferencia, tenemos la única iniciativa a nivel nacional que nos ha llegado, y es la de las Fraternidades de Hombres Metodistas. Creemos que podemos apoyar su confiable labor para hacer llegar a Ciudad Acuña nuestra generosidad, mostrando nuestra caridad cristiana de esta manera.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

SOS - Cd. Acuña, Coah. (2)

Culto Unido de Pentecostés

Distrito 5 Timoteo
Conferencia Anual Oriental
Por Hno. Salvador González

cup1En punto de las 17:00 horas del 24 de Mayo de 2015, dio inicio el Culto Unido de Pentecostés del Distrito 5 Timoteo, celebrado en la Iglesia Metodista La Santísima Trinidad de Río Bravo, Tamaulipas. Pastores y congregantes de las iglesias locales de H. Matamoros, Nuevo Progreso y Rio Bravo se dieron cita para celebrar juntos, y en armonía, este culto precioso. Por doquier se veían sonrisas de gozo y alegría.
La dirección corrió a cargo del Pbro. Marco Antonio González Cortez quien, fiel a su costumbre, dijo a los asistentes: “amados hermanos, digan en voz alta un versículo que haga referencia al Espíritu Santo”. Y como “cascada” se oyeron voces diciendo versículos de la Escritura. Una voz dijo: “No apaguéis al Espíritu”, anticipándose a lo que habría de acontecer.
Enseguida, el Superintendente del Distrito 5 Timoteo, Pbro. David Medrano Díaz, tomando con mano firme el micrófono, dijo a la congregación presente:
─ Hermanos, hoy es un día especial para la Iglesia Metodista, por dos razones. La primera es que celebramos la llenura del Espíritu Santo en aquellos ciento veinte hermanos reunidos en el Aposento Alto, con lo cual inició la Iglesia de Cristo. Y segundo, celebramos también el acontecimiento en el que Juan Wesley tuvo su experiencia personal, naciendo así nuestra amada Iglesia Metodista.
Y agregó:
─ Tenemos el privilegio de tener con nosotros al Pbro. Pedro García Carlos, quien es el predicador invitado en este Culto Unido de Pentecostés del Distrito 5 Timoteo, y dicho sea de paso, el más bonito de todos los Distritos de la CAO.
A continuación, el Pbro. Pedro García Carlos compartió un sermón basado en la primera epístola del apóstol San Pablo a los Tesalonicenses, “No apaguéis al Espíritu” (5:19). Un mensaje que hizo reflexionar a más de uno. ¡Gloria a Dios!
También, en esta celebración no podían faltar los grupos de panderos. Las jóvenes de El Buen Pastor, de H. Matamoros; Casa de Bendición, de Nuevo Progreso, además de Casa de Adoración y Servicio y El Sembrador, de Rio Bravo, danzaron con alegría.
Otro punto a destacar es la asistencia. Aproximadamente doscientos cincuenta hermanos asistieron al Culto Unido de Pentecostés, quienes representaron a las siguientes iglesias metodistas:

• De H. Matamoros:

o El Buen Pastor
o San Lucas
o El Buen Samaritano
o Casa de Bendición y Comunión
o Puerta del Cielo
o Jesucristo es Rey

• De Nuevo Progreso

o El Buen Pastor
o Casa de Bendición

• De Rio Bravo

o La Santísima Trinidad
o El Sembrador
o Casa de Adoración y Servicio
o Luz del Evangelio
o Fuente de Agua Viva
o Casa de Oración Peniel
o Roca Eterna
o Dejando Huellas de Luz
o Jesucristo es el Señor

Después del culto, algunos hermanos degustaron unos ricos “tamalitos DHL” y otros hermanos unas deliciosas “galletitas CAS”. Ambos aperitivos fueron ofrecidos por las iglesias Dejando Huellas de Luz y Casa de Adoración y Servicio. ¡Todo se acabó!
Al salir de la iglesia anfitriona, la mayoría comentaba: “el culto estuvo precioso”.
Todo lo anterior confirma lo que dicen en mi rancho, ¡Que chulo Distrito!

El Colegio Palmore, Institución Educativa en Marcha

Hitos de historia (primera parte)
Por Dr. Rubén Pedro Rivera

Colegio Palmore en 1937
Colegio Palmore en 1937

No es posible hablar de la ciudad de Chihuahua, sin incluir en su historia la vida y obra del Colegio Palmore, que cumple por estas fechas 125 años de fecunda existencia.
De sus aulas han egresado miles de estudiantes quienes por la calidad de la enseñanza recibida han llegado a ocupar sitios y responsabilidades de la más alta importancia. Ha sido allí, en los salones de clases en donde ricos y pobres, hombres y mujeres han recibido el mismo trato y la misma educación, pues ha sido objetivo de esta institución promover la cultura sin distinción de clases ni de género. Por ello, especialmente en las primeras décadas de su labor se atendió a los más desprotegidos y se abrió la oportunidad a las mujeres cuando una cosa y otra no eran comunes.
Pero para comprender mejor la trayectoria del Palmore hay que remontarnos al siglo antepasado.
Año, 1885, el Obispo Holland Nimmonds McTyeire designa en el mes de marzo, al Presbítero Samuel Grafton Kilgore para iniciar trabajo misionero por parte de la Iglesia Metodista Episcopal del Sur, en la ciudad y Estado de Chihuahua. Este misionero se aplica de inmediato a su tarea y para el año 1888 reporta haber adquirido por la cantidad de $1760 dólares, un lote de terreno, propiedad de cuatro personas, entre ellas el Gobernador Maceyra y el Sr. Gabriel Sáenz, en donde se inicia en enero de ese año la construcción de una capilla y una casa pastoral. Tiempo después, visita al pastor Kilgore, el Dr. William Beverly Palmore, amigo personal, político, periodista y promotor de la educación, a quien el anfitrión le muestra la media manzana vecina en donde podría construirse una escuela anexa a la capilla. El Dr. Palmore se entusiasmó con la idea y proveyó los fondos para adquirir la media manzana que era propiedad de la familia Ontiveros. Por su parte la señora Adam Hendrix (madre del Obispo del mismo nombre), aportó otro donativo con el cual se adquirió la propiedad del señor Bernardino González, que colindaba con la de la familia Ontiveros. Fue en estos terrenos donde se comenzó a edificar la primera etapa de lo que vendría a ser el Colegio Palmore.
En tales terrenos existía una casita de adobe, la cual hubo de ser habilitada para servir como escuela y casa habitación de dos maestras, mientras otras dos se hospedaron en la Casa Pastoral de los Kilgore. Para proveer una mejor habitación se mandó traer de Laredo una casita prefabricada en madera armable, con la cual se mejoró el problema de hospedaje. Una vez que se pudo contar con espacio para la escuela, se iniciaron los cursos que estuvieron a cargo de las maestras Augusta (Gussie) Wilson y Miss Blanche Gilbert como directoras, y como ayudantes Miss Arrington, (parienta del Dr. Palmore), y Miss Dorsey. Ellas pusieron las bases educativas iniciales y fueron sustituidas a los dos años por las maestras Lizzie Wilson y Lucy Harper. La misionera Arrington permaneció como maestra de música, materia novedosa y exclusiva del Palmore en esa época. En el reporte del Superintendente Alejandro H. Sutherland, presentado ante la asamblea de La Conferencia

Anual, en 1888 informó: “Tenemos ya buenas escuelas para niñas, en Saltillo, Durango, Chihuahua, y Nogales” ¡El Colegio Palmore había nacido!. En el año de 1890 la recién nacida escuela informó tener 18 alumnas inscritas, y al final de los primeros seis meses de vida ya tenía 46 alumnos en lista.
La escuela fue afirmando su labor a la vez que ampliaba su edificio. Al grupo de maestros se añadió el Profr. Servando I. Esquivel, bajo cuya influencia la escuela creció notablemente.
Luego vino la época revolucionaria. ¡Tiempos aciagos! Muchos edificios e instituciones sufrieron graves perjuicios. Nuestro colegio no fue excepción. Acosado por las graves circunstancias, hubo de cerrar sus puertas en 1913, para reabrirlas en 1915, pero no por mucho tiempo. De nuevo tuvo que suspender su labor, hasta el año de 1918, tiempo en que navegó penosamente frente a una economía nacional destrozada y nuevas leyes políticas que afectaron seriamente a las escuelas religiosas. En ese tiempo asumió la dirección el Profr. J. P. Lancaster, quien con duro trabajo mantuvo a flote la institución, cediendo el timón a la maestra Margaret Belle Markey (1927). Devino, luego de otras personas el Profr. Ángel Rodríguez, quien con dinamismo y firme voluntad recuperó el impulso de avance de años pasados y con visión promovió al Departamento de Educación Comercial, para hacer frente a las necesidades imperiosas de la nueva sociedad pos revolucionaria.
Bajo la dirección de la maestra Miss Markey se separó la instrucción primaria de la comercial, asignando directores para cada una; en el Departamento Primario quedó la Profra. Ernestina M. Sánchez y en el Comercial, el Profr. Francisco Cepeda. La maestra Markey fungió hasta el año de 1934, cuando por un año asumió en emergencia la Profra. Ernestina M. Sánchez, bajo cuya responsabilidad las dos ramas alcanzaron plena madurez y ya eran auto sostenibles. La maestra María Luisa Naranjo ocupó la Dirección de la Escuela Primaria, en tanto que el Profr. Cepeda, continuó dirigiendo la Escuela Comercial.

El Dr. Rubén Pedro Rivera es miembro de la CANCEN. Actualmente pastorea una congregación experimental de la IMMAR en El Paso, Texas, como un proyecto de la misma CANCEN. Vive en aquella ciudad con su esposa Miriam.
El Dr. Rubén Pedro Rivera es miembro de la CANCEN. Actualmente pastorea una congregación experimental de la IMMAR en El Paso, Texas, como un proyecto de la misma CANCEN. Vive en aquella ciudad con su esposa Miriam.

Las nuevas leyes (1917) del país, que se fueron implementando con mayor firmeza al paso de los años, obligaron en 1935 a los maestros extranjeros a abandonar el país y ante tal emergencia las materias que antes se daban en inglés se cursaron en español. Con todo, la institución continuó creciendo, fundándose en 1967 la Escuela Secundaria y en 1969, la Preparatoria. El Colegio alcanza nuevas cumbres de solidez y difusión en la experta mano del Profr. Francisco Cepeda, bajo cuyo desempeño, se adquirieron nuevas propiedades,, se restauraron las clase en inglés y se construyeron nuevas aulas. El profesor Cepeda llevó las riendas hasta el año de 1977 cuando se retiró tras recibir la Medalla Altamirano por sus cincuenta años de labor magisterial. En su honor, las autoridades municipales dieron su nombre a una de las calles citadinas.
(Continuará)

 

Consejo Ecuménico de México

Hermanos de la Ciudad de Pachuca, de la Conferencia Anual Septentrional, nos han mostrado el siguiente artículo que fue publicado y subido al internet por el Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México (SIAME). Nos parece que en la parte donde menciona que la Iglesia Metodista de México está representada por uno de nuestros obispos es una redacción imprecisa, debido a que la IMMAR no puede ser representada en ninguna instancia religiosa ni secular por un solo obispo. Para hacer la excepción, tendría que tomarse un acuerdo en cualquiera de los siguientes Cuerpos Gubernamentales: La Conferencia General, el Gabinete General, el Colegio de Obispos o la Conferencia Anual correspondiente (y en este último caso la representación sería solamente de esa Conferencia, pero no de la IMMAR).

Hasta donde sabemos no se ha corrido con trámite alguno para delegar la representación de la IMMAR en ninguno de sus miembros, ni pastoral ni laico, ante este nuevo Consejo Ecuménico. Esto requiere que se hagan las explicaciones, dentro y fuera de ese Consejo, para que no suponga nadie que tal representación ha sido resuelta por la IMMAR.

Por lo pronto, no es nuestro propósito abordar, al menos por nuestra parte, el tema ecuménico, sino determinar bien los aspectos relacionados a la representación oficial de la IMMAR.


Se crea el Consejo Ecuménico de México

Miércoles, 13 de mayo de 2015 14:30 hrs.
Carlos Villa Roiz

consejo ecuménico
Este grupo acordó guardar y respetar la libertad y pluralidad religiosa, practicando la tolerancia como valor de la unidad en la diversidad.

El pasado 7 de mayo, representantes de distintas iglesias cristianas y apostólicas que tienen presencia en el Distrito Federal, suscribieron la creación de un Grupo Ecuménico como Asociación Civil, cuyo nombre es Consejo Ecuménico de México.
Este grupo acordó guardar y respetar la libertad y pluralidad religiosa, practicando la tolerancia como valor de la unidad en la diversidad. Ante la Secretaría de Gobernación, figurará como una Asociación Religiosa, AR.
Entre sus actividades figuraran aspectos culturales, educativos y de apoyo a las clases sociales desprotegidas. Ninguno de los asociados tiene autoridad sobre las asociaciones religiosas y/o civiles y personas físicas integrantes, las cuales conservan su autonomía e identidad propia.
Dada la pluralidad de confesiones religiosas, se propone una conformación jurídica que conserve, por un lado, la identidad religiosa, y por la otra, la posibilidad del diálogo interreligioso y con los nuevos movimientos que demuestren el interés por realizar genuinas aportaciones a la paz de México.
Cada uno de los miembros fundadores de este Consejo Ecuménico de México, cuentan con voz y voto para involucrarse en las actividades de la organización.
Las autoridades legales de esta agrupación son un presidente, vicepresidente, secretario, tesorero y un representante legal.
Los fundadores de este Grupo Ecuménico son los representantes de las iglesias Eparquia Nuestra Señora de los Mártires del Líbano, Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa del Patriarcado de Antioquía en México, Iglesia Ortodoxa Griega, Iglesia Ortodoxa Católica en México exarcado de la Iglesia Ortodoxa en América, Iglesia Metodista en México, Iglesia Nacional Presbiteriana de México, y el sínodo luterano de México, la Arquidiócesis Primada de México, en cuya sede en la colonia Roma, fue suscrita la creación de este Grupo Ecuménico.
En cuanto a las personas, son los miembros fundadores el Cardenal Norberto Rivera Carrera, el obispo Andrés Hernández, el Arzobispo Antonio Chedraoui, el Arzobispo Antonio Alejo, el Arzobispo Metropolitano Athenagoras Anesti, el obispo Georges Saad Abi Yunes, David Monroy y el pastor Álvaro López.
Esta agrupación trabajará en la oración, en proyectos sociales útiles para la sociedad y en obras religiosas que serán regidas por los criterios universales del ecumenismo.

El embarazo en la adolescente

Artículo fue escrito por el Dr. Ernesto Contreras Pulido, médico especializado en el tratamiento del cáncer mediante quimioterapia y radioterapia. Fue líder laico metodista dentro de la CANO mientras vivió en Playas de Tijuana, B. C. Actualmente vive con su familia en San Diego, California, E. U. A., donde colabora con la Iglesia de Las Asambleas de Dios.
Artículo fue escrito por el Dr. Ernesto Contreras Pulido, médico especializado en el tratamiento del cáncer mediante quimioterapia y radioterapia.
Fue líder laico metodista dentro de la CANO mientras vivió en Playas de Tijuana, B. C. Actualmente vive con su familia en San Diego, California, E. U. A., donde colabora con la Iglesia de Las Asambleas de Dios.

La Biblia enseña (y la epidemiología lo ha comprobado), que lo deseable, recomendable, conveniente y aceptable delante de Dios y de la sociedad, es que se eviten las relaciones sexuales antes (abstinencia premarital), y fuera (abstinencia extramarital) del matrimonio. Es un hecho comprobado que los embarazos no deseados son excepcionales dentro del matrimonio, y que las enfermedades sexualmente transmitidas no existen en los esposos monogámicos estrictos. Además, que los hijos se crían, desarrollan y educan mejor, dentro de un matrimonio formado por una mujer y un varón comprometidos y fieles.

Está comprobado que las niñas que crecieron en hogares disfuncionales, en orfanatos, hospicios, y centros de acogida similares, son más propensas a quedar embarazadas en la adolescencia, comparados con los criados en núcleos familiares con padre y madre. El estudio nacional de
Antiguos Alumnos Casey, en el que se entrevistó a alumnos de orfanatos de 23 comunidades en todo E.U.A., encontró que la tasa de embarazos de las adolescentes criadas en orfanatos, es más del doble que la tasa de sus compañeras fuera del sistema de estos centros. Un estudio de la Universidad de Chicago en centros de Illinois, Iowa y Wisconsin encontró que casi la mitad de estas mujeres, experimentó un embarazo antes de los 19 años de edad.

En las sociedades donde el matrimonio con mujeres adolescentes es poco frecuente, la causa fundamental de los embarazos en adolescentes solteras, es la práctica irresponsable de relaciones sexuales, por lo que casi todos estos embarazos pueden considerarse como embarazos no planificados o embarazos no deseados. Así, se le llama embarazo precoz al que se produce en una mujer adolescente (entre los 13 y 19 años de edad), sobretodo en las que aún están en situación de dependencia de sus padres y familia.

Según la organización conservadora (Family Research Council), se sabe que las adolescentes que tienen relaciones con varones mayores que ellas, y en particular con hombres adultos, tienen más probabilidades de quedar embarazadas, que las adolescentes que tienen relaciones sexuales con varones de su edad, quienes son también más proclives a llevar el embarazo a término en lugar de abortarlo. Estudios realizados por el Population Reference Bureau y el Centro Nacional para Estadísticas de Salud (National Center for Health Statistics) reveló que cerca de dos tercios de los hijos nacidos de mujeres adolescentes en los Estados Unidos, son engendrados por hombres adultos mayores de 20 años.

Así, más del 80% de los embarazos en la adolescencia, son embarazos no deseados, ya que, aunque la mujer es fértil desde la aparición de su menarca (primera menstruación entre los 11 y 15 años de edad), biológica, psicológica, y socialmente, la edad ideal para que la mujer se embarace, es entre los 20 y 35 años de edad. Aparentemente, la edad promedio de la Menarca ha estado disminuyendo en el mundo, llegando a aparecer hasta a los 9 años de edad, por lo que cada vez con más frecuencia, y generalmente como resultado de un incesto (abuso sexual de la niña por un adulto, generalmente un familiar), se reportan embarazos en niñas menores de 12 años. En la mayoría de los países, las relaciones sexuales entre una menor y un adulto no están toleradas por ley, pues se considera que la menor de edad, carece de la madurez bio-psico-social necesaria para decidir tener relaciones sexuales totalmente consentidas. Entre el 11% y 20% por ciento de los embarazos en adolescentes son resultado de abuso sexual (violación, incesto o estupro: abuso de una menor por un adulto que no es familiar). Debe enfatizarse que la principal razón por la que el embarazo en las adolescentes ha aumentado, es la cultura iniciada en EUA y Europa a partir de 1950, y que ahora se ha diseminado en forma universal, que presenta y promueve, sobretodo en la televisión y el cine, las relaciones sexuales irresponsables (como la fornicación cuando es entre solteros, y el adulterio, entre un casado y otra persona que no es su cónyuge), como prácticas inconsecuentes, inocentes, y hasta deseables, y socialmente tolerables.

Según la información disponible en el Guttmacher Institute, la población general, considera que independientemente de que una persona esté o no casada, tener prácticas sexuales antes de los 20 años de edad, se considera un hábito normal. Así, un estudio de la Kaiser Family Foundation en adolescentes de E.U.A., concluyó que el 29% de los adolescentes se sintieron influidos para tener relaciones sexuales, por parte de sus compañeros y los medios masivos de comunicación (específicamente, la televisión y el cine). Por lo tanto, el 33% de los adolescentes sexualmente activos reconocen que en realidad, dentro de su relación de noviazgo, «las cosas se desarrollaron demasiado rápido en el aspecto sexual;» y el 24%, declaró que la realidad es que «practicaron actos sexuales que realmente no querían hacer.»

El Instituto Guttmacher, encontró que el 60 por ciento de las adolescentes que tuvieron relaciones sexuales antes de los 15 años lo hicieron irresponsablemente, con varones en promedio 6 años mayores que ellas. Además, que uno de cada cinco padres de hijos de madres adolescentes admite haber presionado a su pareja a tener relaciones sexuales con ellos.
También se sabe que cada vez con más frecuencia, el embarazo en la adolescente se asocia con el consumo de bebidas alcohólicas y otras drogas (anfetaminas), ya que provocan una reducción en la inhibición, estimulando así, indirectamente, la actividad sexual irresponsable. Además, se sabe que los adolescentes que consumen licor y drogas, son más proclives a practicar comportamientos sexuales de alto riesgo. Pero debe advertirse que la correlación no implica causalidad, y que a final de cuentas, los adolescentes, al exponerse voluntaria y conscientemente, a estas situaciones, son responsables de los embarazos que provocan.
Además, con el apoyo de la ONU, en las últimas décadas, la educación sexual en las escuelas, desde el 5º grado de la escuela primaria, y durante toda la secundaria, promueve como una conducta permitida, la experimentación de relaciones sexuales entre los adolescentes, con la única salvedad de que se use condón, como el remedio universal a cualquier consecuencia indeseable por las relaciones sexuales extramaritales. Lo contradictorio, es que debido al importante incremento de embarazos indeseables en las adolescentes (que ocasionan gastos monumentales a los gobiernos, pues los adolescentes no están en edad productiva, y son dependientes económicos 100% de sus padres, la sociedad y el gobierno), los mismos gobiernos y organizaciones particulares, en vez de promover la abstinencia pre y extramarital como la única medida efectiva y deseable para evitarlos, se han dedicado a cabildear en los gobiernos y en la ONU, con el fin de promover la legalización y financiamiento del aborto a libre demanda y en cualquier etapa del embarazo, como la solución a los embarazos no deseados.

Actualmente, gracias a esas campañas, se practican en el mundo unos 60 millones de abortos al año; y en Europa, Japón y E.U.A., no se ha incrementado el número de adolescentes con hijos, porque la gran mayoría los aborta, en vez de darlos en adopción a los millones de parejas que están dispuestos a adoptarlos. En España, por ejemplo, en el año 2008 hubo un incremento de embarazos en adolescentes, con relación al año anterior: Se reportaron 11,000 adolescentes embarazadas, de menos de 18 años; pero aunque en el año 2007 se produjeron 10,673 embarazos en adolescentes, solo 4,400 llegaron a nacer, pues la mayoría, 6,273, fueron abortados.

Por otro lado, aunque gracias a las campañas masivas y permanentes en favor del uso de los anticonceptivos (condones y pastillas, que son fácilmente asequibles), en la mayoría de los países ricos y en vías de desarrollo, prácticamente el 100% de los adolescentes saben cómo evitar los embarazos y las enfermedades sexualmente transmitidas; pero aun así, la realidad es que en encuestas de miles de personas, solo el 30% de los adolescentes que practican relaciones sexuales, los usan (comparado con el 90% de las mujeres mayores de 20 años), por lo que el incremento en la frecuencia de los embarazos en la adolescencia, y la cantidad y virulencia de las enfermedades sexualmente transmitidas (por el incremento en la costumbre de tener relaciones sexuales no protegidas, y antinaturales por la boca y por el recto), ha sido explosiva a partir de la última década del siglo XX. Además, las tasas de fracaso por uso inadecuado de los anticonceptivos (índice de Pearl) son mayores en las adolescentes, especialmente en las pobres.

En México, en el año 2000, hubo 179,413 adolescentes entre 15 y 17 años de edad, con al menos un hijo; y en 2005 se registraron 164,108; pero tómese en cuenta que no se contabilizaron las preadolescentes entre 12 y 14 años de edad, con hijos. Así, actualmente, y al igual que en la población hispana y afroamericana de Estados Unidos de Norteamérica, y en la mayoría de los países en desarrollo, uno de cada 5 embarazos (200 de cada 1,000), se da en adolescentes que casi siempre son solteras, con deficiente preparación académica, y en situación de pobreza; miembros de una familia disfuncional, y con escaso acceso a mayor capacitación académica, atención médica prenatal, y protección asistencial. No es raro que hasta después del 5o mes de embarazo, la adolescente le comunique por primera vez a sus padres de su situación, y asista con un médico. También se sabe que las embarazadas menores de 16 años, tienen mayor riesgo de quedarse como madres solteras, enfrentándose a grandes carencias y dificultades. Su proyecto de vida y estudios se ven alterado, frenados, y con menores oportunidades de desarrollo socioeconómico, al solo ser candidatas a empleos de baja remuneración.

Médicamente, su embarazo tiene mayor riesgo de cursar con anemia, enfermedades sexualmente transmitidas, preclamsia y eclampsia (una complicación mortal durante el parto), y de sufrir muerte posparto. Las complicaciones del embarazo y el parto (hemorragias e infecciones uterinas), son la principal causa de mortalidad entre las mujeres que dan a luz entre las edades de 15 y 19 años. Además, sus hijos tienen mayor riesgo de nacer con bajo peso, con malformaciones, y con tendencia a sufrir la muerte súbita del lactante. Además, es realmente excepcional que el embarazo sea razón para que el varón establezca con la adolescente, una relación matrimonial que le dé acceso legal a los programas de salud pública y seguridad social; y aún si se casan, tendrán un alto riesgo de no tener un matrimonio feliz, exitoso, y económicamente suficiente.

Según la organización Save the Children (Salven a Los Niños), en el mundo, cada año nacen 13 millones de niños de mujeres menores de 20 años de edad. Más del 90% (11,7 millones) de ellos, en los países denominados en desarrollo, y el restante 10% (1,3 millones), en los países desarrollados (Como Japón, Singapur, y Corea del Norte y del Sur, donde la tasa de embarazos en adolescentes, es el más bajo del mundo: 1 a 3 por mil embarazos).
La tasa de natalidad en adolescentes en los Estados Unidos estuvo en su máximo, durante la década de 1950, y actualmente, sigue siendo la más alto del mundo desarrollado. Además, se practican más de 1.5 millones de abortos al año; aunque dicha tasa ha disminuido desde entonces (sobre todo durante la década de 1990), gracias a que nuevamente se popularizó lo conveniente de la abstinencia extramarital en grupos selectos (como entre los hispanos y afroamericanos evangélicos).

El Instituto Guttmacher, atribuye como causa de tal disminución de embarazos en las adolescentes, en un 75%, al uso efectivo de métodos anticonceptivos, y en un 25%, al incremento en las prácticas de abstinencia sexual extramarital. Sin embargo, en 2006, nuevamente la tasa aumentó, después de 40 años de permanecer estable, y además, se ha visto un incremento en el número de hijos de parejas no casadas.

Por décadas se ha sostenido que la mejor manera de prevenir los indeseables (y socialmente costosos), embarazos en las adolescentes, es incrementar los programas de información y acceso fácil a los métodos anticonceptivos (tanto pre-coitales, como coitales, y postcoitales, como la píldora del siguiente día); pero ante el fracaso rotundo de esta política (porque solo el 30% de las adolescentes bien informadas, los usan), se ha regresado a enfatizar que lo mejor es que los padres, abiertamente, le hablen a sus hijos preadolescentes y adolescentes, sobre las consecuencias indeseables de las relaciones sexuales extramaritales (como el embarazo y las enfermedades sexualmente transmitidas), específicamente, las de mayor riesgo (por la boca y el recto).

Los sistemas de prevención del embarazo en la adolescencia vigentes en Holanda han servido de modelo para muchos países europeos y lo son para otros muchos países que aún no los adoptan. Ahí, en los estudios obligatorios de educación sexual en las escuelas, ahora se incluyen valores, actitudes, habilidades de comunicación y negociación (abstinencia extramarital), así como los aspectos biológicos de la reproducción. Los medios de comunicación han alentado el diálogo abierto y claro sobre las relaciones sexuales y las consecuencias de practicarlas en forma irresponsable (o sea, sin aceptar de antemano los compromisos y consecuencias que pueden traer, como el embarazo). Además, en Holanda, el sistema de salud garantiza el acceso a los métodos anticonceptivos, así como la absoluta confidencialidad para los que a pesar de todo, deciden practicar relaciones sexuales extramaritales.

La mejora social de la mujer, mediante la alfabetización, la educación y la protección legal de sus derechos en igualdad al hombre han dado lugar a un aumento en la edad del primer parto; y en muchos países, han mejorado significativamente, los servicios de salud prenatal y natal gratuitos para las adolescentes embarazadas, junto con mejores apoyos, incluyendo ayuda para poder volver a integrarlas a la capacitación laboral, la educación, y el asesoramiento y apoyo psicológico y económico. Hay países que inclusive les ayudan con guarderías para el cuidado de sus hijos, mientras trabajan; y les proporcionan programas de vivienda preferenciales.
Por último se sabe que uno de los pilares fundamentales para el establecimiento y progreso de los padres adolescentes, independientemente de la cultura y la religión, es el apoyo que le de su familia, ya que es el desarrollo intrafamiliar lo que determina como enfrentarán los adolescentes, con éxito, las diferentes situaciones que se presenten en su nueva etapa de padres (http://es.wikipedia.org/wiki/Embarazo_adolescente).

En resumen, la mejor manera de evitar el embarazo en las adolescentes, es criar a los hijos como Dios manda en la Biblia, y perdonar, apoyar y buscar con misericordia, la restauración de los que imprudente e irresponsablemente han provocado un embarazo no deseado, con la compasión de Cristo y con la convicción de que sólo Cristo salva, sana, y restaura, y que no hay pecado que la sangre de Cristo no pueda cubrir, lavar y perdonar. AMEN.

Carta de Wesley a un Votante

Carta a un votante.

Rev. Juan Wesley
Rev. Juan Wesley

¿Qué piensas hacer en las elecciones parlamentarias?  ¿Votarás por alguno de los candidatos? Si es así, espero que no hayas recibido dinero a cambio. Estoy seguro de que conoces las exigencias del juramento que harás declarando que no has recibido «regalo o recompensa alguna, directa o indirectamente, ni promesa de ello, a cuenta de tu voto» en las presentes elecciones.

Seguramente te asusta la idea de cometer perjurio –un perjurio deliberado e intencional, hecho con toda calma y premeditación. Si ya eres culpable, detente ahora mismo; no sigas adelante. Está en peligro tu alma. ¿Venderías tu país? ¿Venderías tu propia alma? ¿Venderías a Dios, tu Salvador? ¡Dios no lo permita! Sería mejor que rechazaras las treinta piezas de plata o de oro, y le dijeras a quien te lo ofrece: «Señor, no venderé el cielo. Ni usted ni todo el dinero del mundo pueden pagar su precio.» Espero que no hayas recibido, ni recibas, alguna otra cosa: invitaciones, comida o bebida. Si aceptas alguna de estas cosas a cambio de tu voto, estás cometiendo perjurio. ¿Cómo podrás prestar juramento de que no has recibido regalos? Si no pagaste por ello, pues entonces fue un regalo. ¿Qué harás? ¿Venderás tu alma al diablo por un trago o por un mendrugo de pan? ¡Piensa en lo que estás haciendo!

Actúa como si toda la elección dependiera sólo de tu voto, y como si todo el Parlamento (y, por ende, la nación toda) dependiera de esa sola persona por quien tú votarás para que ocupe una banca. Pero si de nadie aceptas regalos, ¿por quién votarás? Por quien ame a Dios. También debe amar a su país y tener principios férreos, inconmovibles. Por sus frutos le conocerás: se abstiene de toda apariencia de mal, es celoso de buenas obras, y hace el bien a todos cada vez que tiene oportunidad. Se preocupa por poner en práctica constantemente los mandamientos de Dios. Y no lo hace simplemente como un deber o como algo de lo cual preferiría ser excusado, sino que se goza en estas oportunidades de servir, considerándolas un privilegio y bendición de los hijos de Dios. Pero ¿qué harás si ninguno de los candidatos presenta estos frutos? Pues, entonces, vota por aquel que ama al Rey, al rey Jorge, quien Dios en su sabiduría y providencia ha dispuesto que reinara sobre nosotros. Debemos amar al Rey y tenerle en alta estima, aunque sea sólo en virtud del lugar que ocupa. «Rey» es un nombre sagrado, adorable. El Rey es un ministro enviado por Dios para nuestro bien. ¡Cuánto más tratándose de nuestro Rey, que ha sido en muchos sentidos una bendición para sus súbditos! Te resultará muy fácil reconocer a quienes no le aman, porque tales personas se vanaglorian en avergonzarlo. No temen hablar mal de los dignatarios, ni siquiera de quien gobierna su pueblo. Quizás me digas «Pero yo amo a mi país, así que lo hago en defensa de sus intereses». Pues temo que no sabes lo que dices. ¿Porque amas a tu país estás en contra del Rey? ¿Quién te enseñó que se puede separar al rey del país, enfrentando a uno y otro? Puedes estar seguro de que quien lo hizo no ama a ninguno de los dos.

Quienes verdaderamente aman su país no dicen esta clase de tonterías. ¿Acaso no comparten un mismo y único interés, el país Inglaterra y el Rey de Inglaterra? Si el país fuese destruido, ¿crees que esto beneficiaría al Rey? Si algo malo le ocurriera al Rey, ¿acaso esto beneficiaría al país? No es posible separar sus intereses. El bienestar de uno implica el bienestar de ambos. O tal vez tengas otra clase de objeción.

Probablemente digas: «Yo defiendo la Iglesia, defenderé la Iglesia de Inglaterra por siempre. Por eso votaré por __________________, él es un verdadero hombre de iglesia, un amante de la iglesia.» ¿Estás seguro? Amigo, piensa un poco. ¿Qué clase de «hombre de iglesia» es él? ¿Un hombre de iglesia que frecuenta prostitutas, que juega por dinero, que se embriaga? ¿O es un hombre de iglesia que miente, que jura y maldice? ¿No es un fanático que persigue disidentes y está pronto a mandarlos al infierno a la menor señal? ¡Vergonzoso! ¡Vergonzoso! Llamas «hombre de iglesia» a alguien con menos conocimiento de Dios que un turco pagano; llamas «hombre de iglesia» a alguien que ni siquiera simula tener el interés que un pagano sincero tendría en la religión. Sólo ama a la iglesia quien ama a Dios y, en consecuencia, ama también a toda la humanidad. Cualquier otro que hable de amor hacia la iglesia, miente. Desconfía de una persona así. Por sobre todas las cosas, desconfía de quien dice amar la iglesia pero no ama al Rey. Si no ama al Rey, no puede amar a Dios. Y si no ama a Dios, no puede amar la iglesia. Esto significa que alberga el mismo sentimiento por la iglesia y por el Rey: no a ama a ninguno de los dos. Ten cuidado, tú que sinceramente amas a la iglesia y, por lo tanto, no puedes menos que amar al Rey: guárdate de no separar el Rey y la iglesia, así como tampoco debes separar al Rey de la nación. Deja que los demás hagan como les parezca; lo que ellos hagan no tiene nada que ver contigo.

Tú actúa como una persona honrada, un súbdito leal, un auténtico inglés que ama su país y la iglesia, en una palabra, ¡actúa como cristiano! Una persona que no teme a nada excepto al pecado y que no busca otra cosa que el cielo. Su único deseo es dar gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.

Juan Wesley

Desde Argentina

DESPUÉS DE LA PASCUA….
PRESENCIA Y MEMORIA

desde arg1Hermosa canción de Julián Chini … PRESENCIA Y MEMORIA… ser esto lo que nos toca a quienes cada día intentamos vivir con honestidad el sentirnos y sabernos parte de la Iglesia de Jesús… PRESENCIA Y MEMORIA… Descubrir el origen etimológico del término presencia supone tener que marcharse, simbólicamente hablando, hasta el latín. Y es que deriva de la palabra “presentia”, que significa “cualidad de estar delante” y que se compone de tres partes diferenciadas:
– El prefijo “pre”, que puede traducirse como “antes”.
– El verbo “ese” que es sinónimo de “estar”.
– El sufijo “-ia” que se usa para indicar “cualidad”.
Entre el tiempo de Pascua y el de Pentecostés, que este año lo celebraremos el 24 de mayo, la Presencia del Resucito llena los espacios de sus amados discípulos y discípulas, en diferentes manifestaciones.
– Secando las lágrimas… de María de Magdala frente a la tumba vacía.
– Llamando por su nombre a sus amigos.
– Caminando… junto a los de Emaús.
– Compartiendo un desayuno… junto a Pedro y los demás a orillas del mar de Galilea.
– Apareciéndose en el Aposento Alto… en medio del miedo y el temor.
– Acompañando en las dudas a Tomás… y a todos lo que él simboliza.
– Alentando a su gente a volver a Galilea… donde empezó todo.
– Dando su Paz… llenando la vida con su Bendición… prometiendo su Presencia hasta el nuevo tiempo de su venida…

Si… es en lo cotidiano donde vuelve a mostrarse Resucitado… en las mismas circunstanciasen las cuales vivió… secando lágrimas, acompañando los andares por la vida, llamándonos por nuestros nombres, compartiendo en pan.,. desafiando la muerte y llenando con su Presencia cada Vida.-

desde arg2Y el reconocer y sentir que nuestra existencia transcurre acompañada de su Presencia nos desafía a tener Memoria de su amor, y al mismo tiempo coherencia… lo cual siempre nos resulta tan difícil.
La misma coherencia de Jesús entre el hablar y el obrar, entre el obedecer y el hacer, entre el amor y la misericordia, entre el sentir y el creer… entre sí.

VIDA — MUERTE — RESURRECCIÓN

Que sea nuestra vida un altar permanente en PRESENCIA Y MEMORIA.

Pastora Mariel Pons


SI JESÚS NO HUBIERA RESUCITADO

Si Jesús no hubiera resucitado, nuestras vidas, nuestras búsquedas, serían dignas de lástima, porque estaríamos buscando lo que no hay, sufriendo por lo que no vale.
Pero Jesús fue Resucitado:

¡¡¡Esperanza para los que perseveramos y lo seguimos!!!

Que el Amor y la Paz de Jesucristo, iluminen el camino de cada uno de nosotros.

Theddy Ventaglkieri – Maestra Jubilada Esc. Evangélica “William C. Morris”

 


Bendición del Resucitado

Que la bendición de Jesús resucitado,
resucite en tu vida nuevas esperanzas;
que la bendición del Dios de la Vida
que venció a la misma muerte,
te ayude a vencer tus miedos,
te sostenga en tus debilidades
y te acompañe en tus luchas.
Y que la bendición del Espíritu
ilumine siempre el camino por el que vayas,
dándote la fuerza necesaria para cada día.
Amén.

Pastor Gerardo Carlos C. Oberman


NO CELEBRAMOS LA MUERTE…

No celebramos la muerte, celebramos la vida.
No celebramos la cruz, celebramos la victoria.
No celebramos ausencias, celebramos su presencia.
No celebramos “lo que pudo ser”, celebramos lo que será,

Toda vez que Jesús vive y reina,
Toda vez que el Maestro resucitó.
Toda vez que se hace presente.
Nace la vida, la alegría, el sentido y la esperanza.
Cuando nos amamos,
Cuando ofrecemos nuestra vida
y nuestras manos al servicio del prójimo.
Cuando construimos relaciones
y un mundo con lugar para todos.
Sin barreras, sin exclusiones,
sin límites, como el amor de Dios.

Jesús se hace presente
y resucita la vida

Autor: Jorge Daniel Zijlstra


EN MEDIO NUESTRO…”PAZ PARA USTEDES”

Jesús, Dios Vivo, que apareciste a tus discípulas y discípulos después de haber resucitado y les dijiste:
“Paz para ustedes”.

Así, hoy, y todos los días, en cada mañana, en cada tarde y noche, hazte presente, vive en medio nuestro, de tu gente de amigas y amigos y síguenos diciendo:
“Paz para ustedes”.

En este mundo violento, confuso, donde los valores humanos son pisoteados por gente que solo tiene ojos para ver su beneficio propio:
Ven y vive en medio nuestro.

Jesús, él está en medio de nuestra vida, de nuestra familia, de la iglesia, de nuestro trabajo.
Él está ahí si le llamamos, si le buscamos,
Jesús sigue apareciendo en nuestra vida y nos sigue diciendo:
Paz para todas y todos”.

Paz que el mundo no conoce ni mucho menos la otorga, pero se consigue sólo con la incondicionalidad de la fe y esperanza en Dios.

Señor Dios Bueno, sigue en medio nuestro, toma el lugar ahí donde debes estar, en el centro de nuestra vida, de nuestra familia, de nuestro trabajo de nuestro pensar y actuar, de nuestros sentimientos, y cada mañana cántanos
Paz para Ustedes

Tomado de Red Crearte- Autor: Joel Elí Padrón Ibáñez – Iglesia Reformada Peniel – México

arg3

Iglesia y Comunión

estudioEs increíble la cantidad que cosas que pueden aprenderse hoy en día. Hace años para poder ampliar tus conocimientos debía buscar algún lugar donde impartieran clases, hacer que tu horario se ajustara a la oferta de preparación; asistir puntualmente y poner el mayor empeño para aprender aquello que anhelabas: pintura, ejercicio, enfermería, arte, primeros auxilios, etc…

Pero esos tiempos cambiaron. Hoy cualquiera de las cosas que mencioné y muchas mas pueden ser aprendidas a través de los famosos “tutoriales”. Solo necesitas una computadora con conexión a internet. Mecánica, Ingeniería, Matemáticas, idiomas, etc. Hace unos días un buen amigo me comentó que necesitaba aplicarse un medicamento, que no conocía a alguien que pudiera inyectarlo, pero que buscó un tutorial en internet y lo hizo el mismo.

Si trasladamos eso al ambiente cristiano, tenemos el mismo panorama. Hay una enorme cantidad de sitios y generadores de contenido encargados de explicar muchísimas cosas relativas a la fe, la ética, la espiritualidad, las prácticas piadosas. Justamente este sitio donde lees esta entrada tiene como visión el “proveer material de valor para el crecimiento espiritual de la iglesia”. Y no somos los únicos. John Piper está publicando periódicamente una serie de videos en donde nos explica gráficamente cómo es que él lee y estudia la escritura y encuentra joyas versículo a versículo.

Este panorama hace hacerme algunas preguntas: En nuestro estilo de vida postmoderno, ultra-informado, sin fronteras de conocimiento, ¿está la vida cristiana devaluada o “des-personalizada”? En el mundo en el que la tendencia es tener vidas “online” o “paperless”, donde puedes obtener un grado universitario sin pararte ni una vez en la universidad, ¿Puede aplicarse esto también a la iglesia?

Y es que hay casos interesantes: Lifechurch.tv es una iniciativa de plataforma cristiana online, que provee la oportunidad de ser parte de una iglesia “en línea”, mirando una transmisión de adoración y predicación a través de Internet, y de estar en “contacto” con consejeros y asesores, a través de una plataforma electrónica, y ser “pastoreado” de esa manera.

Pero mi pregunta es: ¿es esto posible? ¿O será que el cristianismo tiene como distintivo el estar frente a frente? La iglesia que pastoreo tiene un ministerio de sanidad que te exige ser parte de un grupo cerrado donde puedes hablar, confesar, mirar a los ojos y ser bendecido con la oración y consejo de tus hermanos en la fe. Iniciaré la siguiente semana un grupo de discipulado cuya regla principal es asistir puntualmente, y participar de la charla y las preguntas y discusiones que plantearemos.

No en vano, la palabra “iglesia” viene de la palabra griega “eklesia”, que significa asamblea, reunión. Eklesia es el momento en que los creyentes están juntos, físicamente, mirándonos, tomándonos de las manos y creciendo en la fe unos con otros. Otra palabra distintiva del cristianismo es el vocablo griego “koinonía”, que significa “comunión”. Esos dos conceptos han sido esenciales en la historia de la iglesia, y cuando están siendo practicados en su modo más elemental, la comunidad de fe cumple su propósito divino. La iglesia deja de ser iglesia cuando se pierde la comunión unos con otros, y cuando la asamblea de los santos deja de reunirse.

Iglesia es llorar con los que lloran, reír con los que ríen. Es confesarnos los pecados unos a otros, y orar para ser sanados. Esa es la iglesia. Cuando pienso en el mundo tecnológico postmoderno, llego a la conclusión: la iglesia no necesita reinventarse; la vida cristiana es real cuando hay eklesia y koinonía, cuando hay iglesia y comunión.


Hugo AlmanzaACERCA DEL AUTOR
Hugo Almanza: Pastor Metodista en la IMMAR La Promesa, en Reynosa, Tamaulipas, Conferencia Anual Oriental, egresado del Seminario Metodista Juan Wesley.

El Precio de la Gracia (parte 14)

art.mlutherk.dietrichDietrich Bonhoeffer, fue un pastor y teólogo luterano, quien predicó también con el ejemplo. Mientras las iglesias de Alemania guardaron silencio y se sometieron al nazismo de Hitler, él lo confrontó en forma escrita y verbal.

Su resistencia al régimen resultó en su captura, encarcelamiento y ejecución el 9 de abril de 1945, apenas 21 días antes del suicidio de Hitler, y 28 días antes de la rendición de Alemania. El día anterior de su muerte había dirigido un culto con los presos. Antes de ser ahorcado, de rodillas elevó su última oración. Tenía apenas 39 años de edad.

(Seguimos publicando, parte por parte, el libro de Bonhoeffer, “El Precio de la Gracia”).

De click en los enlaces para ir a la ← decimotercera parte o puede ir al inicio de la serie.

b) La gran separación

Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la vida!; y son pocos los que la encuentran. Guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos, mientras que el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los conoceréis.

No todo el que me diga: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Muchos me dirán aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: ¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad! (Mt 7, 13-23).

La comunidad de Jesús no puede separarse caprichosamente de la comunión con los que no oyen la llamada de Jesús. Es llamada por su Señor al seguimiento mediante la promesa y el precepto. Esto debe bastarle. Todo juicio y toda separación los pone en manos del que la ha elegido según su designio no por el mérito de las obras, sino por su gracia. No es la comunidad la que realiza esta separación, sino la palabra que llama.

Un pequeño grupo, los seguidores, es separado de la multitud de los hombres. Los discípulos son poco numerosos y lo serán cada vez menos. Esta palabra de Jesús les quita toda falsa esperanza con respecto a su eficacia. El discípulo de Jesús nunca debe poner su confianza en el número. «Son pocos…»; los otros, por el contrario, son muchos, y serán cada vez más. Pero marchan a su perdición. Ante esta circunstancia, ¿qué puede consolar a los discípulos, sino sólo el hecho de que les está prometida la vida, la comunión eterna con Jesús?

El camino de los seguidores es angosto. Resulta fácil no advertirlo, resulta fácil falsearlo, resulta fácil perderlo, incluso cuando uno ya está en marcha por él. Es difícil encontrarlo. El camino es realmente estrecho y el abismo amenaza por ambas partes: ser llamado a lo extraordinario, hacerlo y, sin embargo, no ver ni saber que se hace…, es un camino estrecho. Dar testimonio de la verdad de Jesús, confesarla y, sin embargo, amar al enemigo de esta verdad, enemigo suyo y nuestro, con el amor incondicional de Jesucristo…, es un camino estrecho. Creer en la promesa de Jesucristo de que los seguidores poseerán la tierra y, sin embargo, salir indefensos al encuentro del enemigo, sufrir la injusticia antes que cometerla…, es un camino estrecho. Ver y reconocer al otro hombre en su debilidad, en su injusticia, y nunca juzgarlo; sentirse obligado a comunicarle el mensaje y, sin embargo, no echar las perlas a los puercos…, es un camino estrecho. Es un camino insoportable.

En cualquier instante podemos caer. Mientras reconozco este camino como el que se me ha ordenado seguir, y lo sigo con miedo a mí mismo, este camino me resulta efectivamente imposible. Pero si veo a Jesucristo precediéndome paso a paso, si sólo le miro a él y le sigo paso a paso, me siento protegido. Si me fijoe en lo peligroso de lo que hago, si miro al camino en vez de a aquel que me precede, mi pie comienza a vacilar. Porque él mismo es el camino. Es el camino angosto, la puerta estrecha. Sólo interesa encontrarle a él. Si sabemos esto, avanzamos por el camino angosto, atravesamos la puerta estrecha de la cruz de Jesucristo, en marcha hacia la vida, y precisamente la estrechez del camino se convierte para nosotros en certeza. ¿Cómo podría ser el camino del Hijo de Dios sobre la tierra -que debemos recorrer en calidad de ciudadanos de dos mundos, marchando por la frontera entre el mundo y el reino de los cielos-un camino espacioso? El camino estrecho debe ser el bueno.

 Versículos 15-20. La separación entre el mundo y la comunidad se ha realizado. Pero la palabra de Jesús penetra ahora en la comunidad misma, juzgando y separando. La separación debe realizarse, de forma incesantemente nueva, en medio de los discípulos de Jesús. Ellos no deben pensar que pueden huir del mundo y permanecer sin peligro alguno en el pequeño grupo que se halla en el camino angosto. Surgirán entre ellos falsos profetas, aumentando la confusión y la soledad.

Junto a nosotros se encuentra alguien que externamente es un miembro de la comunidad, un profeta, un predicador; su apariencia, su palabra, sus obras, son las de un cristiano, pero interiormente han sido motivos oscuros los que le han impulsado hacia nosotros; interiormente es un lobo rapaz, su palabra es mentira y su obra engaño. Sabe guardar muy bien su secreto, pero en la sombra sigue su obra tenebrosa. Se halla entre nosotros no impulsado por la fe en Jesucristo, sino porque el diablo le ha conducido hasta la comunidad. Busca quizás el poder, la influencia, el dinero, la gloria que saca de sus propias ideas y profecías. Busca al mundo, no al Señor Jesús. Disimula sus sombrías intenciones bajo un vestido de cristianismo, sabe que los cristianos forman un pueblo crédulo. Cuenta con no ser desenmascarado en su hábito inocente. Porque sabe que a los cristianos les está prohibido juzgar, cosa que está dispuesto a recordarles en cuanto sea necesario. Efectivamente, nadie puede ver en el corazón del otro. Así desvía a muchos del buen camino. Quizás él mismo no sabe nada de todo esto; quizás el demonio que le impulsa le impide ver con claridad su propia situación.

Ahora bien, tal declaración de Jesús podría inspirar a los suyos un gran terror. ¿Quién conoce al otro? ¿Quién sabe si detrás de la apariencia cristiana no se oculta la mentira, no acecha la seducción? Una desconfianza profunda, una vigilancia sospechosa, un espíritu angustiado de critica podrían introducirse en la Iglesia. Esta palabra de Jesús podría incitarlos a juzgar sin amor a todo hermano caído en el pecado. Pero Jesús libera a los suyos de esta desconfianza que destruiría a la comunidad. Dice: El árbol malo da frutos malos. A su tiempo se dará a conocer por sí mismo. No necesitamos ver en el corazón de nadie. Lo que debemos hacer es esperar hasta que el árbol dé sus frutos

Cuando llegue su tiempo, distinguiréis los árboles por sus frutos. Y estos no pueden hacerse esperar mucho. Lo que se trata aquí no es la diferencia entre la palabra y la obra, sino entre la apariencia y la realidad. Jesús nos dice que un hombre no puede vivir durante mucho tiempo de apariencias. Llega el momento de dar los frutos, llega el tiempo de la diferenciación. Tarde o temprano se revelará lo que realmente es. Poco importa que el árbol no quiera dar fruto. El fruto viene por sí mismo. Cuando llegue el momento de distinguir un árbol de otro, el tiempo de los frutos lo revelará todo. Cuando llegue el momento de la decisión entre el mundo y la Iglesia -cosa que puede ocurrir cualquier día, no sólo en las grandes decisiones, sino también en las ínfimas y vulgares, entonces se revelará lo que es malo y lo que es bueno. En aquel instante únicamente subsistirá la realidad, no la apariencia.

Jesús exige a sus discípulos que en tales momentos distingan claramente la apariencia de la realidad, que pongan una frontera entre ellos y los falsos cristianos. Esto les impide sondear por mera curiosidad al otro, les exige sinceridad y resolución para reconocer la decisión divina. En cualquier instante es posible que los falsos cristianos sean arrancados de en medio de nosotros, que nosotros mismos nos veamos desenmascarados como falsos cristianos. Por eso, los discípulos son llamados a reafirmar su comunión con Jesús, a seguirle más fielmente. El árbol malo es cortado y arrojado al fuego. Todo su esplendor no le servirá de nada.

Versículo 21. Pero la separación provocada por la llamada de Jesús al seguimiento es aún más profunda. Tras la separación del mundo y de la Iglesia, de los cristianos falsos y verdaderos, la se­paración se sitúa ahora en medio del grupo de los discípulos que confiesan su fe. Pablo afirma: «Nadie puede decir ‘Jesús es Señor’ sino por influjo del Espíritu santo» (1 Cor 12, 3). Con la propia ra­zón, con las propias fuerzas, con la propia decisión, nadie puede entregar su vida a Jesús ni llamarle su Señor. Pero aquí se tiene en cuenta la posibilidad de que alguno llame a Jesús su Señor sin el Espíritu santo, es decir, sin haber escuchado la llamada de Jesús.

Esto resulta tanto más incomprensible cuanto que en aquella época no significaba ninguna ventaja terrena llamar a Jesús su Se­ñor; al contrario, se trataba de una confesión que implicaba un gran peligro. «No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’ entrará en el rei­no de los cielos…». Decir «Señor, Señor» es la confesión de fe de la comunidad. Pero no todo el que pronuncia esta confesión entra­rá en el reino de los cielos.

La separación se producirá en medio de la Iglesia que confiesa su fe. Esta confesión no confiere ningún derecho sobre Jesús. Na­die podrá apelar nunca a su confesión. El hecho de que seamos miembros de la Iglesia de la confesión verdadera no constituye un derecho ante Dios. No nos salvaremos por esta confesión. Si cree­mos esto cometemos el mismo pecado de Israel, que convirtió la gracia de la vocación en un derecho ante Dios. De esta forma pe­camos contra la gracia del que llama. Dios no nos preguntará aquel día si hemos sido protestantes, sino si hemos cumplido su volun­tad. Hará esta pregunta a todo el mundo, y a nosotros también. Los límites de la Iglesia no son los de un privilegio, son los de la elec­ción y vocación gratuitas de Dios, πας όλέγων y άλλα΄ό ποιων -«decir» y «hacer»- no expresan solamente la relación entre la pa­labra y la obra. Nos hablan, más bien, de dos clases de actitudes del hombre ante Dios: ό λέγων κύριε -«el que dice: Señor, Señor»- es el hombre que, basándose en el «sí» dado, manifiesta sus preten­siones; ό ποιων -«el que hace»- es el hombre humilde en el acto de obediencia.

El primero es el hombre que se justifica a sí mismo por su con­fesión; el segundo, el que hace, es el hombre obediente que edifica sobre la gracia de Dios. La palabra del hombre es el correlato de su propia justicia, mientras la acción es el correlato de la gracia, ante la cual el hombre lo único que puede hacer es obedecer y seguir humildemente. El que dice: «Señor, Señor» se ha llamado a sí mis­mo, sin el Espíritu santo, o ha transformado la llamada de Jesús en un derecho propio. El que hace la voluntad de Dios es llamado y bendecido, obedece y sigue a su Señor. No entiende la llamada que le es dirigida como un derecho, sino como un juicio y un acto de gracia, como la voluntad de Dios a la que quiere obedecer exclusi­vamente. La gracia de Jesús nos exige que actuemos; por eso, la acción es la verdadera humildad, la verdadera fe, la verdadera con­fesión de la gracia del que nos llama.

Versículo 22. El que confiesa y el que hace han sido separados. La separación llega ahora hasta lo último. Hablan aquí los que han pasado con éxito las pruebas anteriores. Forman parte de los que hacen, pero ahora invocan precisamente su acción en lugar de in­vocar su confesión. Han actuado en nombre de Jesús. Saben que la confesión no justifica; por eso han ido a glorificar con sus acciones el nombre de Jesús entre los hombres. Ahora se presentan ante él y hacen referencia a esta actividad.

Jesús revela aquí a sus discípulos la posibilidad de una fe de­moniaca que le invoca a él, que realiza hechos milagrosos idénticos a las obras de los verdaderos discípulos de Jesús hasta el punto de no poder distinguirlos, actos de amor, milagros, quizás incluso la propia santificación, una fe que, sin embargo, niega a Jesús y se niega a seguirle. Es lo mismo que dice Pablo en el capítulo 13 de la primera Carta a los corintios sobre la posibilidad de predicar, de profetizar, de conocerlo todo, de tener incluso una fe capaz de trasladar las montañas… pero sin amor, es decir, sin Cristo, sin el Espíritu santo.

Más aún: Pablo se ve obligado a considerar como posible que las mismas obras del amor cristiano, el abandono de los bienes, y hasta el martirio, puedan ser realizadas… sin amor, sin Cristo, sin el Espíritu santo. Sin amor: o sea, que a pesar de toda esta acción no se produce el acto de seguimiento, ese acto cuyo autor, en definitiva, no es otro que el que llama, Jesucristo mismo. Es la posibilidad más profunda, más inconcebible del poder satánico en la comunidad, la separación definitiva que, naturalmente, sólo tiene lugar el último día. Pero esta separación será irrevocable. Los que siguen a Jesús se preguntarán dónde se encuentra la norma que permita saber quién es aceptado por Jesús y quién no lo es, quién permanece junto a él y quién no. La respuesta de Jesús a los últi­mos condenados lo dice todo: «No os conocí nunca».

Este es, pues, el secreto que ha sido guardado desde el comien­zo del sermón de la montaña hasta ahora, hasta el final. La única pregunta es: ¿somos o no conocidos por Jesús?; ¿a qué debemos aferramos cuando advertimos el modo en que Jesús realiza la se­paración de la Iglesia y del mundo, y luego la separación dentro de la Iglesia hasta el último día, cuando no nos queda nada, ni nues­tra confesión de fe, ni nuestra obediencia? Lo único que nos que­da es su palabra: Te conocí. Es su palabra eterna, su llamada eter­na. Aquí, el final del sermón del monte se fusiona con las primeras palabras del mismo. Sus palabras en el juicio final llegan a nos­otros en su llamada al seguimiento. Pero desde el principio hasta el fin, sigue siendo exclusivamente su palabra, su llamada. Quien no se aferra en el seguimiento más que a esta palabra, prescindiendo de todo lo restante, será sostenido por ella en el día del juicio. Su palabra es su gracia.

c) La conclusión

Así, pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en prác­tica, será corno el hombre prudente que edificó su casa sobre roca; cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y embis­tieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimen­tada sobre roca. Y todo e] que oiga estas palabras mías y no las pon­ga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vien­tos, embistieron contra ella y cayó, y fue grande su ruina. Y sucedió que cuando acabó Jesús estos discursos, la gente quedó asombrada de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas (Mt 7, 24-29).

Hemos oído el sermón del monte; quizás lo hemos entendido. ¿Pero quién lo ha entendido rectamente? Jesús responde por último a esta pregunta. Jesús no deja que sus oyentes se marchen con toda tranquilidad; no quiere que hagan de sus palabras lo que les guste, no quiere que saquen de ellas lo que les parece válido para sus vidas, ni que examinen la forma en que esta doctrina se relaciona con la «realidad». Jesús no da su palabra con liberalidad para que sus oyentes la profanen con sus manos de mercachifles; sólo la da con la condición de que conserve un poder exclusivo sobre ellos. Desde un punto de vista humano, existen innumerables posibilida­des de entender e interpretar el sermón del monte. Pero Jesús úni­camente conoce una: ir y obedecer. No se trata de interpretar, de aplicar, sino de actuar, de obedecer. Sólo de esta forma se escucha la palabra de Jesús. Pero insistamos: no se trata de hablar sobre la acción como de una posibilidad ideal, sino de comenzar a actuar realmente.

Esta palabra, a la que doy derecho sobre mi persona, esta pala­bra que procede del «yo te conocí», que me sitúa inmediatamente en la acción, en la obediencia, es la roca sobre la que puedo cons­truir una casa. A esta palabra de Jesús, procedente de la eternidad, sólo corresponde el acto más sencillo. Jesús ha hablado; suya es la palabra, nuestra la obediencia. Sólo en la acción conserva la palabra de Jesús su honra, su fuerza y su poder entre nosotros. Ahora puede venir la tormenta sobre la casa; la unión con Jesús, creada por su palabra, no puede ser destruida.

Junto a la acción sólo existe la falta de acción. Pero no existe una voluntad de actuar que no haga nada. Quien entra en contac­to con la palabra de Jesús de cualquier forma menos con la ac­ción, no da la razón a Jesús, dice «no» al sermón del monte, no guarda su palabra. Preguntar, problematizar, interpretar, es igual que no hacer nada. Pensemos en el joven rico y en el doctor de la ley de Le 10.

Por mucho que afirmase mi fe, mi asentimiento fundamental a esta palabra, Jesús dice que esto es no hacer nada. La palabra que no quiero poner en práctica no es para mí una roca sobre la que puedo edificar una casa. No hay unión con Cristo. Nunca me co­noció. Por eso ahora, cuando llegue la tormenta, perderé rápida­mente la palabra, advertiré que, en realidad, nunca he creído. Yo no tenía la palabra de Cristo, sino una palabra que le había arrancado y que había hecho mía mientras reflexionaba sobre ella, aunque sin cumplirla. Mi casa está ahora en completa ruina porque no descan­sa sobre la palabra de Cristo.

«La gente quedó asombrada…». ¿Qué había pasado? El Hijo de Dios había hablado. Había tomado en sus manos el juicio del mundo. Y sus discípulos se encontraban a su lado.

Siguiente: Seccion 4. Mt 9, 35-10, 42: Los mensajeros

Es el Amor

Otoniel Rendón Ponce
El Pastor Otoniel Rendón Ponce, es Probando de la CAO, y pastorea la IMMAR Vida y Esperanza, de San Luis Potosí, SLP.

¿Te sientes indigno de presentarte ante Dios? Bien haces. Solo hay una cosa que te hace acepto por Dios, y nos es algo que tú puedas hacer, es algo que su Hijo ya hizo. ¿Entonces, que nos corresponde? Creer. Creer que la sangre del único Hijo del Dios viviente se derramó para salvación de todo aquel que cree en este acto único, expiatorio e inmarcesible.

Quiero que entiendas una cosa, mi hermano o hermana: No eres tú, es Dios quien tomó la iniciativa de amarte «con tus defectos y cualidades». «Y ¿qué pide Dios de ti? Solamente hacer justicia, y amar misericordia, y caminar humildemente con Dios.”

Entonces ¿de qué somos dignos? De nada, no merecemos nada. Nuestro pecado nos separó de Dios. No merecemos que tengamos una vida feliz; no merecemos nuestro trabajo; no merecemos nuestros estudios; no merecemos la fidelidad de Dios. Otra vez, es porque Dios quiere, «pues siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.» Nuestra dignidad, entonces, no está en nosotros, nuestra dignidad descansa en el Dios de amor, porque es él quien nos da un trabajo, una educación, un sostén, una paz, un consuelo, perdón, salvación y vida nueva.

¿No entiendes el amor de Dios? Yo tampoco ¿Quién es este Dios que ve por mí, que me cuida, me procura, me ayuda, me guía y que abre mis ojos por puro amor? ¿Por qué me ama? No estoy recibiendo lo que merezco, no es lógico. ¿Entiendes su justicia? No es lógica. Él quiere justificarme y hacerme aceptable delante de él, tan aceptable como su Hijo Jesucristo, pues me ha hecho coheredero con él, soy su hijo también. Esto me lleva a querer recibirlo y aceptarlo como mi Dios, mi Señor, mi Padre en los cielos.

Lo que sí entiendo es que, lo poco que conozco de Dios me mueve a quererlo, me mueve a adorarlo, me mueve a buscarlo, me mueve a amar a su Iglesia, me mueve a querer ser esa persona que él desea que sea. «No me mueve el cielo que me tiene prometido, ni el infierno tan temido; me mueve el verle clavado en la cruz y sus heridas; me mueve y me basta su amor.»

«Amarás a Dios… amarás a tu prójimo» es lo que he aprendido de él. Yo no he aprendido juicio o condenación, yo no he aprendido avaricia o egoísmo, no aprendí discriminación. Yo he aprendido amor, porque «Dios es amor».

Amarle a él y a mi prójimo me lleva a hacer buenas obras, a proclamar su Palabra, a estudiarla, a bendecir a otros, a interceder en oración, a empatizar.

Mi hermano y mi hermana, espero que a ti también te mueva su amor, que te mueva a creerle a Dios, el dador de la vida física y espiritual, a creer en el sacrificio sustitutivo e inclusivo de su Hijo Jesús, así como en su regreso; y en el Espíritu Santo, nuestro consolador y unificador, y que sea tu motivación a ser de bendición para este mundo.

En el amor del Señor:

Otoniel Rendón P.

Referencias:
Oración de humilde acceso; Apocalipsis 4:1; Juan 3:16; 1 Juan 4:19; Hebreos 9:22; 1 Pedro 1:4; Canto: ¿Sabías que eres especial?; Miqueas 6:8; Romanos 8:16-17; Soneto a Cristo Crucificado; Mateo 22:37-40; Juan 3:17; 1 Juan 4:8; Efesios 2:10; 2 Timoteo 3:16-17; Mateo 28:19-20; Juan 5:39; Lucas 6:27-28; Romanos 8:34; Romanos 12:15; Isaías 57:15; Juan 14:2-3; Juan 14:26; 1 Corintios 12:13.

El poder de un testimonio

06refl correo equivocadoPor el Obispo Juan Pluma Morales, de la Conferencia Anual Septentrional (CAS)

“¿No será este el Cristo?” (Juan 4:28,29).

Hace muchos años conversaban tres mujeres en el portal de una casa de cierta calle de Bedford, Inglaterra. Hablaban de Dios y de cómo él las había salvado por medio de nuestro Señor Jesucristo, de cómo gozaban ahora de dicha y paz, de cómo él contestaba sus oraciones y cuán maravilloso era su
Señor.

Tan embebidas estaban en la plática contándose de Dios y de su Salvador, que no se dieron cuenta de que un hombre se aproximaba más y más hasta poder oír lo que ellas estaban diciendo. Él vio que estas humildes mujeres poseían algo real y sublime que él no tenía, algo que nunca había sabido ni experimentado. Jamás olvidó lo que había oído. Abandonó desde ese día sus antiguas compañías de gente impía, y se dio a buscar el tesoro espiritual que aquellas sencillas señoras poseían.

Aquel hombre era Juan Bunyan, que más tarde sería el autor de “El Peregrino”, una interesante alegoría de la vida cristiana. ¿Quiénes eran aquellas mujeres? Nadie sabe sus nombres. Simplemente eran mujeres cristianas que estaban dando testimonio, que estaban dejando brillar su luz ante el mundo. Pero el mundo sabe quién fue el resultado de su testimonio, Juan Bunyan.

CONTEXTO DEL TEXTO

Esta mujer (1) era samaritana, miembro de la odiada raza mixta, (2) tenía una mala reputación, y (3) estaba en un lugar público. Ningún judío respetable le hablaba a una mujer bajo estas circunstancias. Pero Jesús lo hizo. El evangelio es para todos, sin importar raza, posición social ni pecados cometidos. Debemos estar preparados para extender su Reino en todo tiempo y en cualquier lugar. Jesús cruzaba cualquier barrera por predicar las buenas nuevas y, quienes lo seguimos, no podemos hacer menos.

LO QUE ME ENSEÑA EL TEXTO BÍBLICO

  1. Que cuando Dios toca el corazón de una persona, ésta es impactada
  2. Que al ser impactada, el Señor comienza a cambiar su vida.
  3. Que el impacto es tal que la persona comienza a publicar lo que le sucedió. Eso hace Jesús.

ORACIÓN
Bendito Dios, gracias por haberme impactado a mí, gracias porque me has cambiado y, como consecuencia, publico tu nombre. Señor, sigue dándome la convicción y la pasión para seguir hablando de ti, porque este mundo te necesita. Y todos necesitamos un mundo mejor, además de una vida mejor. En el nombre de Jesús, amén.