Según Eddy D. Field III y Eddy D. Field II (quien fue masón grado 32, caballero Templario y un Shriner), la Francmasonería es una hermandad que aboga por el desarrollo de la virtud y el carácter de sus miembros. En otras palabras es humanista (considera que el bien supremo es la razón y mente humanas). Por tanto, a la luz de la Biblia, es imposible que se justifique ser masón.
Esto, a pesar de que oficialmente una religión (denominación) cristiana dice que es posible ser cristiano y masón, “en su esfuerzo por avanzar hacia el cumplimiento de su misión como principal defensor mundial de la hermandad del hombre bajo la paternidad de Dios” (A Study of Freemasonry. Atlanta: Home Mission Board of the Southern Baptist Convention, 1993; The Scottish Rite Journal, August 1993).
El origen de la masonería no es claro. Por lo que nos hay necesidad de especular. Hutchinson dijo que Jesucristo fue sólo un ejemplo del maestro masón, y que representa a un hombre bajo la doctrina cristiana salvado de la tumba de la iniquidad y resucitado a la fe de la salvación, quien lleva el emblema de la Santa Trinidad como insignia de nuestros votos y origen. Pero para los cristianos, Jesucristo (uno con el Padre y el Espíritu Santo) es el verdadero Dios y la vida eterna. La Biblia dice: Este Jesús es la piedra reprobada por ustedes los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre. El que en Él cree, es salvo.
Un ex-masón, William Schnoebelen, autor de “La Masonería: Más Allá de la Luz”, cita a dos masones de niveles altos, y reconocidos como portavoces oficiales de la masonería: Albert Pike y Albert Mackey. Pike dice, «Cada Logia es un templo de religión, y sus enseñanzas son instrucciones de religión”. Mackey elimina toda duda para el creyente de la Biblia: «la religión de la Masonería Libre no es el cristianismo».
Manly P. Hall, quien fue masón grado 33, fue uno de los primeros autores en denunciar el origen pagano de la masonería, al afirmar que es una expresión universal de la sabiduría divina. «La orden masónica más que una organización social, está compuesta por todos los que se han agrupado para aprender y aplicar los principios de su misticismo y ritos ocultistas.»
Según Albert Pike (erudito masónico), “es la religión original, universal, eterna e inmutable, tal y como la plantó Dios en el corazón de la humanidad.” La masonería dice: “Hasta el momento está entretejida con la religión como para ponernos en la obligación de pagar ese homenaje racional a la divinidad que a la vez constituye nuestro deber y nuestra felicidad.”
El teólogo Walter Hanna, escribió: Los secretos de los masones son triviales, y el simbolismo francamente esotérico: La geometría, astronomía, arquitectura y las herramientas de trabajo del masón operativo, pueden considerarse complementarios (pero no sustitutivas), a la creencia del cristiano evangélico. Sin embargo, un análisis serio de las enseñanzas de la masonería demuestra que son formalmente heréticas.
Desde la década de 1920, una gran cantidad de libros que comenzaron a aparecer afirmaban los orígenes paganos de los masones (también llamados el Oficio, la Hermandad, la Orden, la Orden Fraternal, la Logia, etc.), comprobando que la masonería niega las enseñanzas fundamentales de la Biblia y el cristianismo (1. Jesucristo es Dios. 2. La Biblia es infalible y autoridad final. 3. La Salvación es sólo por Gracia. 4. Hay Cielo y hay infierno.). Se considera que Pike, una vez que la mayoría cristiana dejó el Oficio, fue quien lo rediseñó de una forma que apoyara su perspectiva pagana.
Es requisito para ser masón creer en una deidad (Krishna, Buda, Alá, o el dios de cualquier religión teísta. Esto es universalismo). Se instruye a cada masón, a que independientemente de su religión, se incline ante la letra G (símbolo de la Gnosis o conocimiento universal, o símbolo de cualquier dios), y a jurar lealtad permanente a la masonería, bajo pena de castigos, si la traiciona.
Dios dice: “Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. No tendrás dioses ajenos delante de mí, ni te inclinarás ante ellos”. “Sólo a Jehová tu Dios adorarás, servirás y amarás con todo tu corazón, mente, alma y fuerzas”. Josué dijo lo que todo cristiano debe decir: “Escojan hoy a quién servirán; pero yo y mi casa serviremos a Jehová”, el único Dios verdadero de la Biblia.
El dios masónico no es trino, ni personal, y es inalcanzable. Todo lo incluye y todo lo abarca (panteísmo). Pike afirma que la masonería es la unificadora de todas las religiones, y que «el cristiano, hebreo, musulmán, brahmán, y seguidores de Confucio y Zoroastro, pueden reunirse como hermanos, en oración al único dios que está por encima de todos los baales.»
La Biblia enseña sin ambigüedades que Jesucristo es uno con el Padre y el Espíritu Santo; y que todos los demás dioses son ídolos mudos, sordos, inánimes e incapaces. Que hay un solo Dios y Salvador (Jesucristo). Que el que cree en Él, y le acepta, recibe y confiesa como su Gran Dios y Salvador, es salvo, y que el que no cree en Jesucristo, está condenado.
Las sectas se caracterizan porque 1. No respetan a la Biblia como su única y final autoridad en asuntos de fe y doctrina; 2. Afirman que sólo ellos son los verdaderos intérpretes de la verdad. 2. Que sólo los miembros de su organización pueden ser salvos. Pike dice que sólo los masones son hijos de la luz, y que Lucifer (satán), es el portador de la luz, y (al igual que las sectas), dice que todos los que no son masones, están en tinieblas. Pero Jesucristo dice: “YO SOY la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.
Los masones no aceptan la doctrina de que por herencia adámica (por naturaleza), todos los humanos nacen esclavos del pecado, de la concupiscencia (apetito innato para hacer el mal), sentenciados a la muerte física y condenación eterna, e incapaces por sus propios esfuerzos de mejorarse progresivamente hasta lograr su salvación. Pero la Biblia dice: Todos éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Que no hay bueno ni justo ni aún uno. En pecado me concibió mi madre; y por cuanto todos pecamos, estamos por naturaleza, destituidos de la gloria de Dios.
La Logia enseña que todo masón debe aprender y obedecer sus enseñanzas, incluyendo su doctrina de la salvación. El iniciado, debe participar en tres ceremonias secretas de iniciación, llamadas “grados,” para llegar a ser un masón maestro, cuyo deber y honor le atan para ser fiel, y obligatoriamente ejercer obediencia constante a los principios de la masonería.
Los principios esenciales de la masonería son contrarios a los del cristianismo. La soteriología (doctrina de la salvación), de la masonería es francamente antibíblica, como varias de sus enseñanzas lo indican: Las enseñanzas del delantal de piel de cordero, el cómo prepararse para el cielo, la sillería perfecta, el martillo o mazo común, y cómo vivir una vida digna.
Dice: A quien usa (el delantal), la piel de cordero, como la insignia de un masón, se le recuerda continuamente, la pureza de vida y conducta, esencialmente necesaria para obtener su admisión en la logia celestial de arriba, donde el supremo arquitecto del universo preside. Esto es claramente, salvación por méritos propios, y contrario a la doctrina de la salvación por gracia. Dice que para prepararse para el cielo (y acoger la muerte como un mensajero que lleva a la logia celestial, donde el gran maestro supremo del universo preside), debemos imitar, por ejemplo, del maestro Hiram Abiff, su carácter verdaderamente sublime y ejemplar, su piedad sincera hacia Dios y su fidelidad inflexible a su confianza. Esto tampoco es salvación por gracia.
La Biblia enseña que por gracia somos salvos por medio de la fe; y esto no de nosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe; Él nos ha salvado no según nuestras obras, sino según su propósito y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad. Él abolió la muerte y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio.
En el simbolismo de la sillería, dice que inicialmente esta es una piedra áspera, que por las manos e instrumentos (mazo) del obrero masón (incluyendo una educación virtuosa, nuestros propios esfuerzos, y la bendición de dios), es transformada en la sillería perfecta, que podrá embonar para ser parte del templo espiritual y celestial. Pero la Biblia enseña que nadie puede perfeccionarse a sí mismo. Jesucristo hizo la siguiente pregunta retórica: ¿Y quién de ustedes podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?
La Biblia dice: “Acérquense a Él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, y ustedes también, como piedras vivas, sean edificados como casa espiritual (templo del Espíritu Santo) y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios (ofrendas) espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo”.
En cuanto al mazo o martillo común, dicen que es simbólicamente un instrumento que los masones usan con el propósito más noble y glorioso de desposeer nuestros corazones y conciencias de todos los vicios y lo superfluo de la vida, para ir ajustando nuestras mentes como piedras vivas de ese edificio espiritual, esa casa hecha de manos, eterna en el cielo.
Sobre la vida digna agrega: “En la juventud, como aprendices participantes, debemos diligentemente ocupar nuestras mentes en los logros de conocimientos útiles. En la edad adulta, como miembro artesano, debemos aplicar nuestros conocimientos para el desempeño de nuestras funciones a favor de dios, del prójimo y de nosotros mismos.” (Esto es humanismo).
“Para que así, ya maduros, como maestros masones, podamos disfrutar de la reflexión feliz, consecuencia de una vida bien vivida, y morir en la esperanza de una gloriosa inmortalidad.” Esto indica que la esperanza del masón de la vida eterna, depende de haber vivido una vida digna, y no de la suficiencia de la fe en que Cristo pagó por todos los pecados.
Por supuesto que ésta no es la sana doctrina sobre la salvación por gracia. Dios dice que quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles: “Que es Cristo en nosotros la esperanza de gloria, a quien anunciamos, amonestando y enseñando a todo humano, en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo humano”.
Todos hemos admirado durante toda nuestra vida la labor extraordinaria, sacrificial y ejemplar de masones como los Shriner; pero eso no los hace cristianos, ni salvos, ni hermanos en la fe. Pablo bajo inspiración del Espíritu santo escribió: “Y si entendiera todos los misterios y toda ciencia, y si repartiera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregara mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor (o sea al único Dios verdadero de la Biblia que es amor), de nada me sirve”.
La Biblia dice que si nosotros, o un ángel del cielo, les anuncia o predica un evangelio (soteriología), diferente al bíblico, sea anatema (maldito). La advertencia es: “No se unan en yugo desigual con los incrédulos. Porque ¿qué comunión hay entre la luz y las tinieblas? ¡Salgan de en medio de ellos y apártense! Y Yo seré para ustedes por Padre, dice el Todopoderoso”. AMEN.
Bibliografía
- http://www.ministeriosprobe.org/docs/masoneria.html (con 44 citas bibliográficas)
- https://evangelio.wordpress.com/2011/08/26/la-masonera-y-el-cristiano/ (con 56 citas bibliográficas)


