“Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto? ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto. Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis, Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos. Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen” (Éxodo 14:11-15).
El autor de este himno marcial, el reverendo Sabino Baring-Gould, fue miembro prominente de la Iglesia Romana en Inglaterra, y se distinguió mucho por el gran número de poesías religiosas que preparó y dio a la circulación. Su fecundidad imaginativa y su estilo poético se manifestaron en esas poesías, algunas de las cuales eran magnificas por todos conceptos, dando a su autor fama y renombre. De entre todas ellas ninguna llegó a tener la aceptación de su marcha «Firmes y Adelante». Esta poesía, que con el tiempo ha llegado a ser famosa en todo el mundo, y muy principalmente en el mundo evangélico, originalmente fue una «marcha procesal», y como es natural, tenía un sabor marcadamente romanista. Al ser castellanizado el himno, se ha evangelizado también, en gran manera.
La música marcial con que es generalmente conocido, y la que ha contribuido en gran parte a hacerlo tan famoso, fue preparada por Sir Arturo Seymour Sullivan, eminente músico inglés a quien, por sus relevantes servicios en este arte, la reina Victoria dio título de nobleza. Esta música es tan marcial, que si la letra inspira y alienta, ella inflama el entusiasmo en el corazón, haciéndonos sentir realmente que nos encontramos «en marcha hacia la victoria», cada vez que lo cantamos.
CONTEXTO DEL TEXTO
Aunque no fue el texto lo que motivó al autor a escribir el himno, pero nos recuerda uno de los momentos más difíciles del pueblo de Israel, cuando se encontraba en proceso de formación, y huía de un enemigo cruel que se proponía destruirlo, tropieza en su camino con una barrera que le detiene y llena de terror, el miedo a morir. Es entonces, cuando más angustiado se encuentra el pueblo, sin saber qué camino tomar, cuando Dios dice a Moisés: «Manda a los hijos de Israel que marchen”. El pueblo, obediente al mandato divino, siguió adelante y aquella barrera que parecía infranqueable, el mar Rojo, abrió paso al pueblo que iba a la conquista de Canaán.
Sin duda, como el pueblo de Israel, en ocasiones nosotros nos encontramos con miedo, con gran temor y angustia por el peligro que corre nuestra vida. Es en ese momento cuando Dios el Señor nos dice que marchemos, que caminemos, que continuemos, El pelea por nosotros la batalla, cuando obedecemos, entonces Él toma el control de todo y nos bendecirá, ese es nuestro Dios y esa es la fe que nos sostiene. Amén
ENSEÑANZA
- Que en varias ocasiones nos hemos encontrado en riesgo y peligro de muerte.
- Que Dios está allí a nuestro lado y nos dice que él pelea por nosotros.
- Que no importa lo que pase, estamos en sus manos poderosas y en completa seguridad.
ORACIÓN
Señor, en muchas ocasiones hemos estado en peligro, pero tu amor incomparable nos ha salvado, no lo merecemos pero gracias por tu bondad, danos ahora el valor para compartirlo. Nuestra oración es también por quienes sufren por vivir en maldad en su familia, en su trabajo, en sí mismos, e igualmente oramos por todos aquellos que sufren por causa de la injusticia, por la avaricia y por la voracidad de otros, y lloran por haber perdido su trabajo, sus recursos, su familia, pelea por ellos y dales tranquilidad. Permíteles marchar firmes y adelante. En el nombre de tu Hijo. Amén.


