Las espigas y el trigo

trigo

Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes” (Santiago 4:6)

 Iba un labrador a visitar sus campos para ver si estaba en sazón la cosecha. Había llevado consigo a su pequeña hija, Luisita. Mira, papá — dijo la niña sin experiencia—, cómo algunas de las cañas de trigo tienen la cabeza erguida y altiva; sin duda serán las mejores y las más distinguidas: esas otras de su alrededor, que la bajan casi hasta la tierra, serán seguramente las peores. El padre tomó algunas espigas y dijo:

— Mira bien, hija mía: ¿ves estas espigas que con tanta altivez levantan la cabeza? Pues están enteramente vacías. Al contrario, estas otras que la doblan con tanta modestia, están llenas de hermosos granos. El sabio y el bueno son humildes: la soberbia es propia del ignorante y del malo.

CONTEXTO DEL TEXTO

El escritor de esta carta, un líder de la iglesia de Jerusalén (Hechos 12:17 y 15:13), no fue Santiago el apóstol, sino Santiago el hermano de Jesús. La Epístola de Santiago fue una de las primeras, escrita probablemente antes del año 50 d.C. Después del martirio de Esteban (Hechos 7.55-8.3), aumentó la persecución y los cristianos de Jerusalén fueron esparcidos por todo el mundo romano. Hubo comunidades judías cristianas florecientes en Roma, Alejandría, Chipre y ciudades de Grecia y de Asia menor. Debido a que estos nuevos creyentes no tuvieron el apoyo para establecer iglesias cristianas, Santiago les escribió como un líder interesado en el bienestar de ellos a fin de animarlos en la fe durante ese período difícil.

ENSEÑANZA

La cura para los malos deseos es la humildad (Proverbios 16:18-19; 1Pedro 5:5-6). El orgullo nos hace egocéntricos y nos lleva a pensar que tenemos derecho a todo lo que podemos ver, tocar o imaginar. Crea apetitos codiciosos de obtener más de lo que necesitamos. Podemos ser librados de nuestros deseos egocéntricos al humillarnos delante de Dios, tomando conciencia de que lo único que necesitamos es su aprobación. Cuando su Espíritu Santo nos llena, nos damos cuenta de que las atracciones seductoras del mundo son solo sustitutos baratos en comparación con lo que Dios nos ofrece. Así como Pablo en su primera carta a Timoteo dice que la raíz de todos los males es el amor al dinero, Santiago dice que el orgullo es una de las pasiones que nos llevan a pleitos y guerras entre nosotros. Y la cura de todo ello, someternos a Dios en la humildad.

ORACIÓN

Señor, gracias porque proseguimos en este año en tu nombre, danos sabiduría, danos dirección de tu Espíritu y tómanos de la mano para caminar por caminos espinosos y pedregosos, peligrosos y riesgosos, y úsanos igualmente en lugares tranquilos y apacibles y danos convicción y pasión para seguir extendiendo tu Reino en medio del reino del mal y la maldad. Ayúdanos para luchar por la justicia, la paz y el amor, las cuales son características de tu Reino, y permítenos ver días mejores. En el nombre de tu Hijo, Amén.

juan_pluma