
Permaneciendo fieles mientras el país se opone a Dios
Por John MacArthur
En nuestro país se habla mucho acerca de los ataques terroristas, y con justa razón. Casi nadie en la nación puede enumerar todos los actos destructivos de terror que han sucedido en nuestro territorio. Pero déjenme sugerirles esto: Los dos ataques terroristas más grandes que se han dado en nuestra nación han sido perpetuados por la Suprema Corte.
El primer ataque fue la legalización del aborto en 1973. Siguiendo a eso, millones de bebés han sido sacrificados en los vientres de sus madres. El número es incomprensible. La sangre de esos bebés clama desde el suelo por venganza divina en esta nación. El segundo gran acto terrorista perpetrado por la Suprema Corte fue la legalización de los matrimonios del mismo sexo en junio de 2015.
Primeramente vimos la destrucción de la vida humana en el vientre, en un sentido, es la destrucción de la maternidad, y ahora, la destrucción a propósito de la familia misma. Ningún vientre, ninguna explosión, ningún ataque físico sobre la gente puede venir de un lugar más cercano que estos actos de terrorismo. Nuestro país está siendo aterrorizado por la gente que se supone que debe ser la responsable de protegerla, por aquellos que han jurado defender la ley.
Ninguna corte tiene la autoridad de redefinir la moralidad. Pero esta corte ha dicho que el asesinato no es asesinato, que el matrimonio no es matrimonio y que la familia no es familia. Sus miembros han usurpado la autoridad que le pertenece únicamente a Dios, quien es el creador de la vida, el matrimonio y la familia.
Desde los capítulos iniciales de Génesis, Dios lo dejó claro: El hizo al hombre y a la mujer y definió el matrimonio como una unión entre lo masculino y lo femenino, creando una unión de por vida, y teniendo hijos. Pero allá por el capítulo 19, mucho después da la caída, hubo poligamia, incesto, prostitución y homosexualidad desenfrenada. Éstas siempre han sido las corrupciones que han marcado a la sociedad humana.
Yo creo que por algunos cientos de años, Estados Unidos y el mundo occidental tuvieron un raro respiro de estos males debido a la prevaleciente influencia del evangelio en el mundo evangélico occidental. Pero ese respiro ha llegado a un final. Nuestra nación, en su estado más elevado, ha tomado ahora una posición en contra de Dios. Esa rebelión blasfema es alimentada por la corrupción de la totalidad de corazones pecadores que hacen esta nación, y cada nación.
EL ESQUEMA DE SATANÁS
Pero, detrás de esta colección de corazones pecadores y corruptos, que hacen esta clase de conducta posible y aceptable, está el reino de Satanás y sus demonios. La Biblia dice que Satanás sostiene en sus manos al mundo entero y rige al reino de las tinieblas. Dios, Cristo, el Espíritu Santo, la Biblia, la Iglesia y la Verdad son todos enemigos de Satanás. Cualquier blasfemia en contra de Dios procede de los aborrecedores de Dios, los aborrecedores de Cristo, los aborrecedores de la Biblia y los aborrecedores del evangelio. Y ellos son estimulados por el aborrecedor número uno, Satanás mismo.
El objetivo de Satanás y de sus demonios, y consecuentemente el propósito de todos sus demonios, que son llamados hijos de Satanás en las Escrituras, no es solamente destruir el género o el matrimonio; Satanás busca destruir todo lo que Dios ha diseñado. Eso incluye todo lo que es verdad, puro, santo, virtuoso y bueno.
Su meta incluye aniquilar el matrimonio y destruir toda huella de la familia. Las familias proveen una unidad pequeña y soberana que actúa como una barrera contra la corrupción que busca dominar a los pueblos y a las culturas.
Destroza a la familia, y esa pequeña y soberana unidad que actúa como barrera contra la corrupción se desintegra. Y cuando tú eliminas esa pequeña y soberana unidad, tú remueves la barrera que protege a tus hijos de la corrupción que está al acecho en el exterior; y repentinamente, ellos ya no son tus hijos. Ellos son hijos públicos que pertenecen al sistema de educación, al pueblo y al país, pero no a ti.
Este asunto no es acerca de matrimonios del mismo sexo. Esto es acerca de la total destrucción de la institución familiar para que ya no haya más familia, no más pactos, no más unidades soberanas y privadas que se pongan de pie contra la corrupción.
Si vamos de regreso hasta el inicio del uso extendido de los anticonceptivos, llegamos hasta atrás al inicio de la revolución sexual. Cuando eso sucedió, la más grande restricción contra el sexo promiscuo fue eliminada.
Pero eso no fue suficiente, por eso legalizamos el aborto. Y ahora tú ya podías tener sexo sin hijos, y si un hijo era concebido, tú simplemente lo podías matar.
Hoy, el asunto va aún más lejos. Nosotros hemos recorrido todo el camino desde tener sexo sin hijos hasta tener hijos sin sexo. Una lesbiana puede tener un ser vivo plantado en su vientre. Consecuentemente, una de las razones para casarse, un hombre y una mujer juntándose para producir hijos, ha sido oscurecida y eliminada.
Así que ahora tú puedes tener sexo sin hijos, y también puedes tener hijos sin sexo. ¿Para qué necesitas a una familia? ¿Para qué necesitas un esposo? ¿Por qué necesitas una esposa? Cerca del 50 por ciento de los niños en nuestro país nacen hoy sin padres casados. Y esto simplemente se va poniendo peor conforme el matrimonio va desapareciendo. Esta desviación de los papeles sexuales no es nueva. Es Génesis 19, Dios destruyó Sodoma y Gomorra por el pecado de corrupción en homosexualidad.
El Antiguo Testamento no es oscuro en este asunto. Deuteronomio 22:5 dice: “No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace”. El hebreo puede traducirse así: “No es correcto ponerse o llevar lo que corresponde a un hombre”. Cada cosa masculina una mujer no debe adoptarlo; cada cosa que es de mujer, un hombre no debe adoptarlo.
Ningún aspecto de la sociedad pagana en tiempos ancestrales llenó a los judíos con más grande aborrecimiento que la tolerancia o admiración a la homosexualidad. Ellos entendieron que el Antiguo Testamento lo prohíbe. Levítico 18:22 dice: “No te echarás con varón como con mujer; es abominación”. En 1 Corintios 6:9-10, el Nuevo Testamento dice lo mismo: Los homosexuales no heredarán el reino de Dios.
Esto no es un estilo de vida alterno; es una desviación. Es una perversión. Es una corrupción. Los hombres malvados llegan a ser peor y peor.
Tú dices: “Bueno, algunas de estas personas se sienten fuertes acerca de la atracción de sexo con personas del mismo sexo”. Por supuesto que ellos lo hacen; vivimos en un mundo caído y corrupto. Y más y más gente está sintiendo menos y menos culpa porque nosotros hacemos posible que ellos sientan menos y menos culpa.
IRA DESATADA
Creo que estamos viviendo en Romanos 1. ¿Cómo sabes cuando la ira de Dios es desatada contra una sociedad? Primero, en base a Romanos 1:24, hay una revolución sexual. Tuvimos esa revolución en la década del 60. Luego viene la revolución liderada por las lesbianas. Las mujeres son mencionadas primero en Romanos 1:26. Y luego viene una mente reprobada, y cuando la mente está muy corrompida no podemos encontrar el camino de regreso.
La gente clave en nuestro país se apropió la responsabilidad de pensar por todos los demás. Desde el presidente hasta la Suprema Corte, literalmente todos no pueden pensar rectamente y con claridad.
Recientemente recibí una carta de un importante juez en una muy significativa corte. El escribió: “Uno de los deberes de un juez es casar a la gente. Ahora yo estoy bajo mandato gubernamental para casar a gente del mismo sexo. Yo no puedo hacer eso. No puedo hacerlo”. El perderá su puesto. Pero él no está solo. Muchos clérigos cristianos en todo el país enfrentarán la posibilidad de perder sus licencias para casar o mantenerlas si deciden violar sus conciencias.
El relevo va a ser extensivo. Cristianos en puestos altos serán reemplazados por gente que hará cualquier cosa que esta corte te diga que hagas. Pero yo le respondí a este juez y le dije: “Yo lo honro, señor, le honro porque usted ha ascendido a ese nivel de responsabilidad. Usted ha mostrado sentido común, sabiduría y astucia y esplendor en su campo de las leyes. Y usted ha dado la confianza a la gente por lo que ha demostrado, y ahora, debido a la calidad y carácter de su virtud, usted será reemplazado, esencialmente, por alguien sin virtud alguna”.
La mente reprobada ha alcanzado los niveles más altos. Y donde este tipo de pensamiento domina, cualquier cosa que es impropia comienza a suceder.¡
Como Romanos 1:28-32 enseña: “Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican”.
No hay un solo juez en funciones en la Suprema Corte que no sepa lo que la Biblia dice acerca de la homosexualidad. Pero ellos aprueban la práctica de cualquier manera. Esa es la mente reprobada. Y va a dominar nuestra sociedad.
En nuestro seminario, difundimos un artículo acerca de la homosexualidad y en pocas, horas, recibimos una carta ordenándonos detener y desistir inmediatamente o enfrentaríamos una muy severa demanda.
¿Podemos ser demandados por tomar esta postura? Absolutamente. Las compañías que proveen seguros de riesgo a las iglesias para que seamos protegidos contra litigios están comenzando a decir: “No aceptaremos responsabilidad por demandas respecto a la homosexualidad o matrimonios del mismo sexo”.
A propósito, tener libertad religiosa no es prometida a los cristianos, pero sí la persecución. Los enemigos de la cruz vendrán a nosotros desde múltiples direcciones. De hecho ya hay un movimiento bastante fuerte para quitar el privilegio que exenta de impuestos a las iglesias. También hay organizaciones que demandarán y traerán a las iglesias a las cortes por sus puntos de vista bíblicos contra la homosexualidad.
La iglesia de Jesucristo hoy por hoy es el blanco. Estamos en el ojo del huracán. Pero para que quede claro: Nosotros no nos postramos ante César. Nosotros nos postramos ante nuestro Rey.
Yo busqué en toda mi Biblia en busca de todas las referencias sobre postrarse, y encontré que tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento están llenos con ejemplos. La gente infiel se inclinaba ante los ídolos, ante monarcas, ante reyes impíos. Pero los fieles rehusaron inclinarse, desde Mardoqueo y Daniel hasta el apóstol Pablo e incluso el mismo Jesús.
Días con grandes retos y desafíos están por venir, y habrá un bombardeo de persecución. Pero nosotros mostraremos gracia y amor, pero al mismo tiempo entregaremos a Dios lo que es de Dios.
Sí, necesitamos ser compasivos hacia la gente atrapada en la homosexualidad, pero lo más compasivo que podemos hacer, en amor, es advertirles de la condenación eterna. Debemos predicar el evangelio con corazones amorosos a una nación de pecadores y a un mundo de pecadores. Pero al mismo tiempo, debemos proclamar el juicio.
¡Que Dios nos dé valor, valentía y firmeza!
