Gente Sana

sana

“SE NECESITA GENTE PARA ENFERMAR A LA GENTE, SE NECESITA GENTE PARA SANAR A LA GENTE”.

Pablo Hoff cita la frase anterior de otro autor en su libro «El pastor como consejero». Cuánta sabiduría emana de esta frase, los instrumentos que sirven para generar sanidad o lo contrario son los seres humanos, por eso en el gran mandamiento de manera estratégica Jesús establece en Mateo 22:37 al 40, que lo primero es AMAR A DIOS, pues el amarle a él, llena nuestros profundos vacíos, sana las asperezas, terminamos convirtiéndonos en lo que amamos… aunque esto no quiere decir que si amamos a Dios, nos convertimos en Dios, sino que proyectamos su imagen y semejanza como fue impartida en el estado adámico.

Inmediatamente establece AMARNOS A NOSOTROS MISMOS, para poder en esta condición AMAR A NUESTRO PRÓJIMO. No seremos capaces de hacer por uno o por muchos lo que no somos capaces de hacer por nosotros mismos. Me amo… entonces amo; me valoro… entonces valoro; me cuido… entonces cuido a los demás, etc.

De la abundancia de nuestro corazón, de nuestro bienestar y apreciación, hablaremos, cuidaremos, bendeciremos, daremos. Tú estas bien, entonces tu familia estará bien, y así subsecuentemente a todos los que te rodeen. El amarse a sí mismo, no es un evangelio egoísta, es simplemente obedecer el mandamiento.

Es hora de que sanes, te necesitamos urgentemente sano, lo necesita la gente que te rodea y la sociedad que clama y reclama por salud en todos los sentidos. Empodérate con la virtud y la sanidad de la cruz, y en el Crucificado y Resucitado, para que así como dijo el Salmista David, tú también digas, «mi copa está rebosando». Y tanto rebosa mi vida, que desparramo y comparto lo que hay en mí.

obispo_fuentes