
Cincuenta días son los que transcurren entre el domingo de RESURRECCIÓN y PENTECOSTÉS, cuando la promesa de Jesús se hace realidad en medio de su gente y de su pueblo. Frente a los acontecimientos inevitables de la traición y la muerte, Jesús convoca a sus discípulos a mantenerse afirmados en la Esperanza del poder de su Espíritu viviendo en ellos y ellas.
Varias son las ocasiones en que el Resucitado se les aparece antes de la Ascensión y en cada una de estas oportunidades vuelve a recrear el mismo vínculo de amor y misericordia, características de su ministerio durante tres años. Mantenerse firmes en la Palabra de Vida, secar lágrimas a las mujeres frente a la tumba, compartir el Pan en Emaús, y preparar junta a la orilla del Mar de Galilea una nueva comida.
En definitiva… después de Resucitado sigue haciendo lo mismo… y con el impulso del Espíritu Santo, dado a la primera Comunidad Cristiana. Y del cual nuestras comunidades hoy son depositarias, sigue la misma Misión… El dar Testimonio del Resucitado, que venció la muerte… y por eso canta ALELUYA !!!!
- Testimonio que es palabra y actitudes consecuentes con la Palabra.
- Testimonio que es Oración y saber escuchar lo que Dios tiene para nuestra vida.
- Testimonio que es volver a convertirnos cada día a la propuesta de Dios.
- Testimonio que es sentimiento y gesto…
- Testimonio que es volver a convertirnos cada día a la propuesta de Dios.
- Testimonio de que el Amor de Dios sigue transformando vidas, sigue sanando enfermos, sigue obrando esperanzas en medio de las desilusiones, dando poder en medio de la fragilidad.
- Testimonio que sigue diciendo ALELUYA…
¡El Señor Resucitó y su Espíritu está en medio Nuestro! Y nuestra vida es Testimonio de esta Verdad.
Pastora Mariel Pons
