Apuntes biográficos

Fidel Ramírez Sánchez
1931 – 2016
El 18 de abril de 1931 nació en Tepatlaxco de Hidalgo, Distrito de Tepeaca, Estado de Puebla. Realizó sus primeros estudios elementales en la propia población, pasando a cursar el quinto y sexto de Primaria en el IMM de Puebla, donde también hizo su Secundaria.
Ingresó al Seminario, que en ese entonces funcionaba en las instalaciones de la Iglesia Metodista de las calles de Aztecas, en la ciudad de México; a la vez realizó sus estudios de Preparatoria, en la Núm. 3, nocturna. Terminó sus estudios teológicos en el año de 1955.
Ese mismo año ingresó a la Facultad de Derecho de la UNAM, pero habiendo sido asignado a la ciudad de Toluca, ingresa al Instituto Científico y Literario del Estado de México, donde termina su licenciatura, en el año de 1960.
Ha desempeñado su actividad pastoral en las siguientes iglesias: Aztecas, como ayudante; Toluca, Estado de México (8 años); Cuautla, Mor. (2 años); Col. Balbuena (2 años), donde le tocó la construcción del salón social y casa pastoral; Emmanuel, de la ciudad de Puebla (4 años); ciudad Satélite, Estado de México, (2 años); Col. Portales, D.F. (6 años); Iztacalco (2 años); Nueva Atzacoalco (2 años); Col. Ramos Milán (3 años); Col. Anáhuac (4 años); Aztecas (un año). Al llegar por traslado a Puebla es elegido como primer Obispo de la CASE (3 años), y reelegido para el cuadrienio 1994-1998; Col. San Pedro (4 años); Col. La Libertad (un año), y Col. Bosques de San Sebastián (un año). Trabajó varios años como Director de Asuntos Legales de la IMMAR.

Estando en Toluca, contrajo matrimonio con la señorita María Asunción González Lara, con quien recibió la bendición de las hijas e hijo: Odette y Aida, en Toluca; Araceli, en Cuautla, Mor., Daphne, en Puebla, y Natanael, en el D. F.
En el año 2005 solicita su jubilación por razones de enfermedad. La familia radica en la Ciudad de Puebla.
Más de sesenta años al servicio del Señor.
Recordamos con cariño las palabras que en el año de 1992 expresó ante los asistentes a la inauguración de la Casa Hogar para el Anciano, en Teotlalcingo, Puebla, y decía, palabras más, palabras menos, que
“Los metodistas siempre hemos sostenido, como Juan Wesley, que una de las evidencias de una vida transformada por Cristo, se expresa en la preocupación por las necesidades ajenas.
Así, la santidad social es la expresión del amor de Dios derramada en los corazones; es compartir el sentimiento de Dios por sus hijos menos afortunados. Por lo que la atención a los ancianos que se hacía ese día, con motivo del día del anciano, en una institución que se consagra, es la expresión colectiva de la obediencia a la Palabra de Dios por parte de la Iglesia Metodista.
Nos decía: “la vejez nos toma por sorpresa, no podemos detener el paso inexorable del tiempo y de pronto ¡ya somos viejos!
La vejez nos trae: desilusión, amargura, resentimiento, soledad.
El viejo se transforma en un ser: regañón, exigente, contencioso, agresivo.
La imagen del viejo es una de las menos agradables.
Pero las Sagradas Escrituras usan el vocablo viejo, como sinónimo de lo acabado, terminado, cancelado: “… el viejo hombre…”, aquello que debe ser abandonado por indigno, de un hijo de Dios.
La imagen del anciano, por el contrario trae reminiscencias apacibles de lo venerable. Dios el Padre es descrito como “… el anciano de días…” En el Antiguo Testamento se exalta el consejo del anciano. La palabra Presbítero significa precisamente anciano, porque su sabiduría lo hace apto para la administración de las cosas de Dios.
La ancianidad es una categoría a la que se accede no solo voluntariamente, sino que requiere de esfuerzo que demanda de: disciplina, experiencia, perdón, comprensión, ternura y amor, entre otras cosas.
Ambas categorías son antitéticas; responden a conductas y actitudes opuestas:
El anciano es tierno; el viejo es amargado.
El anciano aconseja; el viejo regaña.
El anciano es paciente; el viejo se desespera.
El anciano es sabio; el viejo es necio.
El anciano está dispuesto a darse; el viejo exige.
Tenemos que aprender a ser ancianos; el paso implacable del tiempo, nos hace viejos; pero la comunión con Dios nos hace ancianos.
No es la voluntad de Dios que seamos viejos, sino que vivamos en constante renovación; y que el paso de los años nos corone al fin con las nieves de la ancianidad. Aprendamos a vivir tomados de la mano de Cristo, unidos en su Espíritu y rogando siempre al Padre se bendición para todo ser viviente”.
Hasta aquí las palabras del Pastor Fidel Ramírez Sánchez, nuestro primer obispo en la Conferencia del Sureste.
La Iglesia Metodista da gracias a Dios por la vida de este fiel siervo suyo y por la obra que le permitió realizar a lo largo de su ministerio, preocupándose por las necesidades ajenas, no solo en dos conferencias, sino a nivel nacional.
“Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”. (Romanos 8:38 y 39)
Una página que escribió para el libro de la historia de la Conferencia del Sureste:


CUANDO FUI PASTORA EN LA IGLESIA METODISTA » FILADELFIA» BOSQUES DE SAN SEBASTIAN, PUEBLA. A EL LE TOCO RELEVARME, EL LLEGO EN MI LUGAR. EN LA ENTREGA RECEPCION EL DIJO A LA FELIGRESÍA QUE EN LOS TANTOS AÑOS DE TRABAJO QUE TENIA JAMÁS HABIA PRESENCIADO TAN MINUCIOSA ENTREGA MATERIAL Y ESPIRITUAL DE RECURSOS Y ALMAS. ME DIO GUSTO HABER ESCUCHADO DE EL ESAS PALARAS. ASI ME GUSTA TRABAJAR PARA MI SEÑOR, LE CONTESTE. SIERVO INUTIL QUE NO HACE MÁS QUE LO QUE DEBE HACER.
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Felicidades, Pastora Dalila.
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Yo fui ayudante del Pastor Ramirez en Portales en mis dias de seminarista, en esa Iglesia me case con mi esposa hace casi 40 octubres, oficio el pastor Fidel y predico el Hno. David Juarez Pena. Guardo gratos recuerdos del pastor y sus hijas, al varon no lo conoci pues nacio despues cuando yo era pastor en Cuernavaca. Mis oraciones acompanan a la hna. Ramirez y su familia.
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Amén, así sea. Bendiciones.
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