
“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” Juan 15:13-14
Joseph Scrivin nació en Dublín, Irlanda, en 1820. Después de graduarse de Dublin Trinity College, este joven tenía grandes planes y expectaciones. Entre sus planes estaba el casarse con su hermosa novia, que era irlandesa, y así comenzar un hogar cristiano; además, poner en práctica la carrera que él había estudiado, comenzando un negocio. Todos estos planes nunca llegaron a llevarse a cabo porque una tragedia vino a su vida. Su futura esposa accidentalmente se ahogó el día antes de la boda. Cuando Joseph Scrivin vio que estaban sacando del agua el cuerpo de su novia, él entró en un trauma que, en parte, quedaría con él por el resto de su vida.
Después de haber pasado diez años en Canadá, en un ministerio con desvalidos y menesterosos, el joven Scrivin recibió un mensaje de su madre, quien se encontraba en grande prueba. Para animar a su madre, Scrivin escribió un poema titulado: “El Amigo que Entiende”. Esto sucedió en 1855, y durante aquel tiempo apareció un himno intitulado: “Oh, Qué Amigo Nos Es Cristo”.
La música era atribuida a C. C. Converse, pero su autor era desconocido. Fue hasta 1880 que el misterio fue resuelto; “Oh, Que Amigo Nos Es Cristo” fue el poema que Joseph Scrivin le había enviado a su madre. Y este hecho fue confirmado cuando un vecino del Sr. Scrivin encontró el original del poema en la habitación del Sr. Scrivin mientras éste se encontraba enfermo; se le preguntó si él había sido el autor del poema, a lo que insistió en que él lo había escrito, con la ayuda del Señor.
HIMNO
¡Oh qué amigo nos es Cristo!
Él llevó nuestro dolor,
Él nos manda que llevemos
Todo a Dios en oración.
¿Está el hombre desprovisto
De paz, gozo y santo amor?
Esto es porque nos llevamos
Todo a Dios en oración.
¿Vives débil y cargado,
De cuidados y temor?
A Jesús, refugio eterno,
Dile todo en oración.
¿Te desprecian tus amigos?
Cuéntaselo en oración;
En sus brazos de amor tierno,
Paz tendrá tu corazón.
Jesucristo es nuestro amigo,
De esto pruebas él nos dio,
Al sufrir el cruel castigo
Que el culpable mereció.
Y su pueblo redimido
Hallará seguridad,
Fiando en este amigo eterno
y esperando en su bondad.
CONTEXTO DEL TEXTO
Debemos amarnos unos a otros como nos amó Jesús, y él nos amó tanto que dio su vida por nosotros. Tal vez no sea necesario que demos nuestra vida por otro, pero existen otras formas de practicar el amor sacrificial: escuchar, ayudar, alentar, dar. Piense en alguien en particular que necesite hoy esta clase de amor. Dele todo el amor que pueda y luego trate de dar un poco más.
Como Jesucristo es Señor y Amo, debiera llamarnos siervos; pero nos llama amigos. Cuánto consuelo y seguridad nos da que el Señor nos haya escogido como amigos de él. Como él es el Señor y Amo, le debemos nuestra obediencia plena. Pero por sobre todo, Jesús nos pide que le obedezcamos por amor.
Jesús tomó la primera decisión: amar y morir por nosotros, invitarnos a vivir con él para siempre. Nos toca a nosotros la siguiente decisión: aceptar o rechazar su oferta. Sin la decisión de él, no nos quedaría alternativa.
ENSEÑANZA
- Jesús hablaba con sus discípulos y en ello hace una declaración muy íntima, los discípulos ya no sólo eran eso, sino además eran sus amigos.
- Y se lo va demostrando en un proceso que va in crescendo.
- Jesús lo dice a nosotros también, ¿qué diremos o qué le daremos a Jesús?
ORACIÓN
Señor, gracias porque a través de diversos medios nos muestras tu amor, quien escribió este himno muestra lo que has hecho por nosotros. Gracias porque estás más cerca de nosotros de lo que pensamos, ten misericordia de quienes han perdido a sus familiares por la violencia de otros, que no te reconocen, e igualmente muéstrales tu amor y toca sus corazones y vidas para que nos unamos en esa identidad que nos debe unir, tu amor, tu justicia y tu paz, para tener un mundo en paz. En el nombre de tu Hijo, Amén.

