
“Bendice, oh alma mía, a Jehová y bendiga todo mi ser su santo nombre” (Sal. 103:1)
Se dice que el autor del himno fue el Pastor Vicente Mendoza y Polanco, nació el 24 de diciembre de 1875 en Guadalajara, Jal., a los 11 años en la Cd. de México trabajó en la imprenta que producía el Evangelista Mexicano, el cual fue su director por 17 años. Estudió en el Seminario Presbiteriano y cuando éste cerró temporalmente, entró a estudiar al Instituto Metodista de Puebla, donde terminó su curso teológico. En 1898 llegó a ser miembro de la Conferencia Anual de la Iglesia Metodista. De 1915 a 1917, perteneció a la Conferencia Metodista del Sur de California. Mendoza trabajó en varios periódicos, entre ellos El Mundo Cristiano, el Abogado Cristiano y el Evangelista Mexicano, murió en la ciudad de México en 1955. Él fue el compositor del himno citado.
HIMNO
Bendice oh alma a tu Creador, con férvida canción,
Despierta y cante su loor tu ardiente corazón.
No olvides nunca su bondad con negra ingratitud,
Pues El perdona tu maldad, te salva y da salud.
CORO:
Cantad, cantad dulcísima canción,
Cantad, cantad al Rey de la creación,
Vosotros, ángeles que El creó y hacéis su voluntad,
Vosotras, obras que El formó, su nombre celebrad.
De bien tu boca llena está y nueva juventud,
A tu alma siempre le dará calmando tu inquietud.
En ira es lento para arder, más pronto es en su amor,
No quiere siempre contender ni dura su furor.
Se acuerda que del polvo soy, formado en su poder,
Que el hombre es flor tan sólo de hoy, que al sol va a perecer.
Más El de siglo en siglo da su amor sin limitar
A todo aquel que listo está sus leyes a guardar.
CONTEXTO DEL TEXTO
Atribuido a David y análogo al gran canto de penitencia, el «Miserere» (Salmo 51). Este Salmo es un himno alabando a Dios por los beneficios del pacto, especialmente su misericordia y compasión que resultan en el perdón de sus santos, que aunque cometen errores, le temen y tratan de seguir el pacto.
ENSEÑANZA
- Que una introspección a nuestro interior es importante como lo hace David, el salmista.
- De esa reflexión debe salir el reconocimiento, la alabanza, la honra y gloria a nuestro Dios.
- Que nuestra bendición al Señor debe constar de 3 aspectos. Como un bien desear, un bien decir y un bien hacer para su honra y su gloria.
ORACIÓN
Señor Dios, en este día te bendecimos, nuestro corazón y nuestra alma te bendicen y entregamos todo nuestro el ser en gratitud por tus bondades y misericordias. Gracias porque has hecho grandes maravillas en nuestras vidas y en nuestros cuerpos. Ahora, Señor, te suplicamos que toques el corazón de quienes no te bendicen sino que con sus acciones te maldicen. Trastoca su vida y transfórmala para que vivan en tu paz en tu amor y en tu justicia, y así nuestro país será nuevo. En el nombre de tu Hijo, Amén.

