
“Tú Pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo” – II Timoteo 2:1-5
“Firmes y Adelante” fue escrito en 1865 por el ministro Sabine Baring-Gouldde en un pueblito en Inglaterra, quien cierta noche escribió este himno para ser usado en el acompañamiento de una marcha de niños.
Aunque Baring-Gould no era un gran músico, había recopilado un grande número de canciones populares con la ayuda de otros dos hombres, uno de los cuales era también pastor. El día después de Pentecostés era fiesta en los colegios de York. El año 1865 Sabine dice que había organizado que la escuela de su pueblo se uniera con el colegio del pueblo vecino. Quería que los niños marcharan de una aldea a otra. Buscó algo que pudieran cantar en el camino, pero no encontró nada apropiado. Se puso por lo tanto esa noche a escribir lo que llamó Un himno para una procesión con cruz y estandartes.
Los cristianos estamos en una lucha continua en contra del mal y sus huestes. Somos parte de un mismo ejército, no podemos concentrarnos en aquello que nos divide. En tiempo de guerra hay que unir filas, para que apoyándose unos a otros, podamos luchar juntos, con el mismo espíritu de camaradería y oración, que expresa este himno:
FIRMES Y ADELANTE
Firmes y adelante, huestes de la fe,
Sin temor alguno, que Jesús nos ve,
Jefe soberano, Cristo al frente va,
Y la regia enseña tremolando está.
CORO
Firmes y adelante, huestes de la fe,
Sin temor alguno, que Jesús nos ve.
Al sagrado nombre de nuestro adalid,
Tiembla el enemigo y huye de la lid;
Nuestra es la victoria, dad a Dios loor,
Y óigalo el aveno, lleno de pavor.
Muévase potente la iglesia de Dios,
De los ya gloriosos, marchamos en pos.
Somos solo un cuerpo, y un es el Señor;
Una la esperanza y uno es nuestro amor.
Tronos y coronas pueden perecer,
De Jesús la iglesia constante a de ser;
Nada en contra suya prevalecerá
Porque la promesa nunca faltará.
CONTEXTO DEL TEXTO
La segunda carta de Pablo a Timoteo fue escrita entre dos y cuatro años después de la primera. Timoteo fue su compañero en el segundo y tercer viaje misionero, y Pablo lo dejó en Éfeso para que apoyara a la iglesia allí (1Timoteo 1:3,4).
Esta carta tiene un tono sombrío. Pablo estaba prisionero por última vez, y sabía que pronto habría de morir. A diferencia de su primera prisión en Roma, cuando estuvo en una casa (Hechos 28:16,23,30) y pudo continuar enseñando, esta vez probablemente estaba confinado a un frío calabozo, esperando la muerte (Hechos 4:6-8). En el año 64 d. C. el emperador Nerón había empezado una gran persecución como parte de su plan de traspasar a los cristianos su propia culpa por el incendio de Roma. Esta persecución se esparció a través de todo el imperio e incluyó ostracismo social, tortura pública y asesinato. Mientras Pablo esperaba su muerte, escribió una carta a su querido amigo Timoteo, un joven que había sido como un hijo para él (1:2). Escrita aproximadamente en los años 66/67 d.C., estas son las últimas palabras que tenemos del apóstol Pablo.
ENSEÑANZA
- Los cristianos tenemos una lucha continua, en contra de principados y potestades, como dice el apóstol Pablo, es decir, en contra del enemigo que se mete en las personas y nos ataca.
- Que Jesús tiene el control de esas luchas y él nos llevará a la victoria.
- Que hay que seguir en Jesucristo luchando en contra del pecado, la injusticia, la mentira, la corrupción y todo lo que el enemigo tiene a su lado para atacarnos.
ORACIÓN
Señor Jesús, gracias por tomar el control de nuestras luchas, danos el gozo de seguir marchado firmes y adelante, de no detenernos por los ataques del enemigo, sino continuar extendiendo tu Reino en este mundo de oscuridad y muerte. En el nombre de Jesús, Amén.
Obispo Juan Pluma Morales
Conferencia Anual Septentrional

