XXIX CANO, Crónica

CRÓNICA DEL XXIX PERIODO DE SESIONES DE LA CONFERENCIA ANUAL DEL NOROESTE

Llamado al arrepentimiento

Pbro. Jesús Caos Huerta Rodríguez
Cronista

El puerto de La Paz, Baja California Sur, sirvió de marco para la celebración del XXIX periodo de sesiones de la Conferencia Anual del Noroeste. En esta ocasión la iglesia anfitriona, Templo Shalom, tuvo a bien recibir con amor fraternal a los delegados procedentes de distintas partes de los estados de Baja California, Baja California Sur, Sonora y Sinaloa. Permanecimos reunidos en esta ciudad, de evidente vocación turística debido a la belleza de sus playas y a su hermoso paisaje desértico, los días del 11 al 14 de julio. Durante todo este tiempo, bajo un calor abrazador y en ocasiones agobiante, pudimos dialogar, debatir, aprender y meditar sobre a la importancia del arrepentimiento como aspecto esencial de la vida cristiana. El versículo central base y lema que orientó todo el desarrollo de nuestra Conferencia fue “… Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mt 3.2). A la luz de esta temática enunciada en dicho verso todas las actividades realizadas cobraron relevancia y significado.

Vida devocional

Se dio inicio de manera formal a nuestra reunión de asamblea con el culto de apertura. El acto estuvo dirigido por los dos superintendentes de nuestra Conferencia, mientras que la exposición de la Escritura correspondió a nuestro Obispo Felipe de Jesús Ruiz Aguilar. El énfasis del sermón estuvo orientado hacia la necesidad del arrepentimiento como preludio para un cambio de mentalidad, pues si no existe la convicción de pecado no habrá tampoco la necesidad de modificar conductas actuales. Al concluir el sermón participamos de la Santa Comunión como una manera de renovar nuestro compromiso con la causa del evangelio. A través de la gracia de este sacramento reafirmamos la convicción del arrepentimiento.

Durante los días que permanecimos reunidos fuimos asistidos en los devocionales matutinos por la prédica del Rev. Alberto Ramírez Salazar. Actualmente pertenece a la conferencia de los Grandes Ríos de Illinois de la Iglesia Metodista Unida, donde pastorea las congregaciones de Momence, Grant Park y Nueva Jerusalén. Sin embargo, el reverendo sirvió por largo tiempo en la CANO, de ahí que para muchos de los delegados asistentes fue una experiencia grata el volver a saludarle. La exposición devocional de la Escritura continuó con el enfoque del versículo lema. Así cada mañana el Rev. Alberto exploró algún aspecto del arrepentimiento relacionado con el ejercicio de la actividad pastoral. Los temas que desarrolló cada día fueron los siguientes: “el arrepentimiento verdadero”, “La transformación del siervo de Dios” y “Un liderazgo renovado”.

Con gran elocuencia y erudición en la escritura y tradición de la iglesia el Rev. Alberto hizo énfasis en que la idea de un arrepentimiento verdadero es una especie de pleonasmo o tautología, pues “el arrepentimiento por definición es verdadero, porque si no es verdadero, entonces no es arrepentimiento”. De igual manera, invitó a la reflexión acerca de la extraña presuposición de “un arrepentimiento verdadero y un arrepentimiento falso”. Al hablar de “arrepentimiento verdadero” implica la existencia de uno “falso”, por consiguiente, resultaría mejor hablar simplemente de arrepentimiento sin adjudicarle ningún adjetivo. Con igual destreza teológica abordó los temas restantes. Desde un punto de la tradición wesleyana apeló a la necesidad de la transformación y renovación como parte del arrepentimiento en el creyente. Enfatizó la doctrina de la restitución de la imago dei en el ser humano como parte del proyecto de la gracia divina. El ser humano está llamado a ser participante de la naturaleza divina, es decir, lo que la iglesia oriental denomina Theosis, o bien, lo que Wesley describe como la perfección cristina a través de la reconstitución de la imagen divina en el creyente. Sin duda, los momentos que compartimos en los devocionales fueron de gran enseñanza, reflexión y edificación.

Un segundo espacio de reflexión devocional lo constituyeron los cultos devocionales al finalizar la jornada de trabajo por la noche. El responsable de conducir la meditación durante este tiempo fue el Rev. Joel Hortiales Sierra. El Rev. Joel actualmente es un misionero que pertenece a la Iglesia Metodista Unida, está asignado a Ministerios Globales y adscrito a la Conferencia California – Pacifico en donde es el Director de Ministerios Hispanos y Asuntos Fronterizos. Además es parte de la red de Metodistas Asociados Representado la Causa Hispanoamericana (MARCHA), la cual trabaja con diversas Organizaciones No Gubernamentales (ONG) sobre asuntos migratorios y educativos. No obstante, nuestro hermano Hortiales también participó por un tiempo en el cuerpo pastoral de la CANO, de ahí que resultara una experiencia grata volver a reencontrarse con consiervos y feligreses que hacía ya varios años no se habían visto físicamente.

En cada una de las ocasiones en las cuales el Rev. Hortiales expuso las escrituras desde la tradición wesleyana resaltó la gracia divina unida al arrepentimiento y a la misión de la iglesia. De manera concreta las temáticas que desarrolló fueron las siguientes: “La gracia que previene” y “La gracia que convence”. En ambas oportunidades destacó la operación de la gracia en la vida del creyente y de las personas en general. Con una fuerte y sólida argumentación, basada en sus propias experiencias y anécdotas, apeló a la necesidad de ser participé en el proyecto de la gracia de Dios hacia la humanidad. Su profundo conocimiento del tema de la migración, como parte del acompañamiento brindado a este sector vulnerable de la población mundial, le permitió llamar al arrepentimiento para sumarnos al trabajo que nuestra denominación ha realizado y al que muchos hermanos pastores jubilados dedicaron también su vida. Indiscutiblemente, las implicaciones de las experiencias compartidas por el Rev. Joel Hortiales Sierra nos desafiaron y generaron nuevos retos.

Vida parlamentaria

Entre ambos espacios de reflexión devocional se insertaron otras actividades también relevantes propias de las labores de una asamblea de una Conferencia Anual. Como parte de la vida institucional de nuestra organización cada autoridad y funcionario conferencial presentó su respectivo informe. Así el primero en presentarse ante el pleno para informar, fue el Obispo de la Conferencia, posteriormente le siguieron los Superintendentes y luego los presidentes de área, de comisiones y los funcionarios conferenciales. Todos ellos registraron su información en el Formato Único y elaboraron una presentación de los datos de manera visual para la asamblea. Una vez que concluyó este ejercicio de presentación, tocó el turno para que pastor de la conferencia brindara ante la asamblea información sobre el estado que guarda el cargo pastoral bajo su responsabilidad. El informe se estructuró bajo las siguientes preguntas que tenían que ser respondidas de manera puntual:

  • ¿Con cuántos miembros en plena comunión, la congregación a su cargo cerró el año 2018?
  • ¿Cuántos miembros en plena comunión tiene registrados el 30 de Junio del 2019?
  • ¿Cuántos miembros a prueba registro al 31 de diciembre del 2018?
  • ¿Cuántos miembros a prueba tiene registrados en este momento?
  • ¿Cuántos bautizos realizó en el 2018?
  • ¿Cuántos bautizos realizo del 1 de enero al 31 de junio del 2019?
  • ¿Cuántas células de crecimiento desarrollo en el 2019?
  • ¿Cuántas células de crecimiento está desarrollando actualmente?
  • Describa objetivamente su visión al frente de la congregación que pastorea, si usted no fuese promovido a otro cargo pastoral.

Al margen de la lectura de informes y presentación de resultados también hubo otros asuntos relevantes que se discutieron en la asamblea de la Conferencia Anual. En particular fueron tres las cuestiones a destacar: la obligatoriedad de la Escuela Cristiana de Vacaciones (ECV), un Plan de Evangelismo Conferencial y el Fortalecimiento del Fondo de Jubilados y Pensionados de la CANO. Cada uno de estos aspectos obedece a una necesidad concreta de nuestra conferencia que es preciso reforzar.

Respecto al primer punto, hay un número considerable de cargos pastorales que no están desarrollando la ECV, por esta razón se acordó mediante la votación mayoritaria del pleno que cada iglesia tenía la obligación y responsabilidad de realizar dicha actividad destinada a la niñez. No se estipuló una fecha concreta, pero se señaló de manera categórica que a más tardar en diciembre todo cargo pastoral tiene el deber de efectuar la ECV. En caso de no hacerlo se haría un oficio de extrañamiento al pastor y se archivaría en su expediente.

El segundo tema de votación con relevancia en toda la CANO fue la aprobación de un plan emergente que venga a fortalecer el PEPPIL. Las actividades denominadas de “evangelismo” no son una constante en todos los cargos pastorales de la conferencia. Hay un buen número de congregaciones que no han retomado estrategias de “evangelismo” ni cuentan con células de crecimiento. Por esta razón, se decidió implementar un plan de acción cuya una finalidad es apoyar de manera directa aquellas iglesias que no han establecido actividades “evangelísticas”. La idea central es iniciar, desarrollar y consolidar el trabajo en la iglesia local bajo el apoyo y acompañamiento de la Conferencia Anual.

Por último, pero no menos importante, se discutió el tema relacionado a los jubilados y pensionados de la Conferencia. Sobre este asunto se hizo hincapié en la necesidad de atender las necesidades del cuerpo pastoral en condición de retiro. El tema es parte de ese arrepentimiento y cambio de mentalidad que debe prevalecer, pues “lo que sembramos, cosechamos”. Inevitablemente la atención brindada a los grupos vulnerables es un indicador de la compresión de la fe, por ello es vital recuperar el acompañamiento al cuerpo ministerial retirado. De ahí que tras un intercambio de idea e intenso diálogo se acordó por el voto mayoritario de la asamblea que todo cargo pastoral debe enviar a tesorería conferencial el 12% de los diezmos sin excepción alguna. La idea de esta medida es apoyar con un 2% el fondo de pensiones de la CANO.

Vida diaria

Como parte de las actividades de la conferencia también hubo espacio para la formación y el aprendizaje. Los asistentes tuvimos la oportunidad de ser instruidos por el Rev. Joel Hortiales Sierra y su esposa la Lic. Carmen Julia Córdova Díaz en el tema de la planeación. Bajo la perspectiva temática denominada “Revisando nuestra manera de planear” fuimos confrontados con la manera de administrar el tiempo y las actividades. En cada uno de los espacios destinados para este fin los expositores aludieron a casos relacionados con la planeación en su vida personal. A través de ejemplos propios mostraron las implicaciones de la planificación y la falta de ella en su familia y trabajo.

Una buena parte de la argumentación se basó en ejercicios de “coaching pastoral”. El elemento central giro en saber determinar y diferenciar entre lo importante y lo urgente. Para ello se estableció un “cuadrante” en el cual cada esquina definía el carácter o naturaleza de una actividad bajo los siguiente encabezados: “Urgente e importante”; “No urgente, pero importante”; “Urgente, pero no importante”; “No urgente y no importante”. El éxito de una administración del tiempo está en saber distinguir el tipo de actividad a la que se enfrenta con la intención de dedicarle la atención correspondiente.

Desde de la perspectiva del coaching del tiempo se revisó la manera en la cual se estructura y planean las actividades. El resultado fue casi evidente, hubo un “llamado al arrepentimiento” con respecto al uso del tiempo. En este sentido las palabras del Rev. Joel Hortiales son apropiadas y reveladoras a la vez: “Un coach te hace visible cosas que por uno mismo no puede enfocar”. La parte más importante consistió en el desafío sobre la proyección que debe tener el tiempo en la planeación en las actividades del ministro.

Reiteración final

Como corolario a este encuentro tuvimos nuestro culto de clausura el domingo 14 de julio en punto de las 10:00 am. Fue el último día de nuestra estancia en el denominado “puerto de la ilusión”, pero no por ello el calor cedió. Por el contario, es como si el escenario quisiera despedirse haciendo gala de su clima cálido. Con todo, ello no impidió que el culto cristiano se desarrollara. Tras un momento “intenso” momento de canto congregacional hubo un espacio trascendental para el cuerpo eclesiástico de la CANO; fuimos testigos de la ordenación de dos pastores. Las órdenes de Presbítero se impartieron a los pastores: Andrés Stirk Campos y Jacob Williem Van Der Schaff, ambos ministros de nuestra Conferencia. Acto seguido de este episodio recibimos el sermón de nuestro obispo Felipe de Jesús Ruiz Aguilar quien compartió la meditación de la Escritura bajo el título de “arrepentíos y creced”. La orientación siguió siendo la misma que hubo durante todo el periodo de la conferencia. Al final del sermón, antes de pronunciar los nombramientos pastorales, preguntó al cuerpo ministerial: “¿pastores, están listos para los cambios?” La respuesta fue mínima por lo cual, volvió a insistir varias veces con el mismo cuestionamiento: “¿Están listos para los cambios?” Dicho esto prosiguió con todas las asignaciones a los cargos pastorales. No hubo ningún movimiento, todos los pastores fueron ratificados en la misma iglesia, por lo que el Obispo señaló: “a los cambios que me refería no eran de lugar, sino de mentalidad”. Con ello dio por concluido nuestro XXIX periodo de sesiones de la CANO.