El arrepentimiento es el corazón quebrantado y contrito, una tristeza verdadera del alma, una sensación clara del pecado que prepara el alma para reconocer a Cristo como su único salvador.
- La Imagen Moral, Gubernamental y Natural.
La Imagen Natural en conexión con la Gracia Preventiva.
H.Orton Wiley y Paul T Culbertson, en su libro Introducción a la Teología Cristiana, escriben: “La expiación es universal. Esto no quiere decir que toda la humanidad se salvará incondicionalmente, sino que la ofrenda del sacrificio de Cristo ha satisfecho las exigencias de la ley divina, de manera que hace posible la salvación para todos. La redención es, por tanto, universal o general en el sentido de provisión, pero especial o condicional en su aplicación al individuo. Es por esta razón que el aspecto universal se conoce algunas veces como la suficiencia de la expiación” .
Quiero notar el aspecto que recalcan “pero en especial o condicional en su aplicación al individuo”¿A que está condicionada esta salvación si ya fue provista? Está condicionada al arrepentimiento del ser humano y la fe en Cristo Jesus, a esa confesión de aceptación completa y absoluta de reconocimiento de que somos pecadores y que no hay en nosotros cosa buena alguna.
Nadie en el mundo, ninguno puede proceder al arrepentimiento por sí solo y guiado solamente por su naturaleza humana. Nosotros los Metodistas, aunque no creemos en una depravación absoluta, más bien creemos en la depravación humana, entendemos que conservamos la Imagen Natural, y que esta Imagen Natural no nos alcanza para que en nuestro fuero interno despertemos con la fuerza de voluntad intencional, y viendo nuestra conciencia corrompida vayamos arrepentidos en pos de Dios y su bondad.
Arminianos-Wesleyanos y Calvinistas coincidimos en el hecho que el hombre es pecador y que no puede salvarse a sí mismo; pero nosotros especialmente creemos que en el Edén perdimos:
la Imagen Moral (ser santos, o la santidad primitiva, inclinados hacia el bien, búsqueda de relación con Dios, discernimiento entre el bien y el mal, generosidad, establecimiento de la verdad, ser justos y misericordiosos, perdonadores) ; la Imagen Gubernamental (el aspecto oikonomos, la administración de la vida y los recursos, el mando en la supervisión y distribución equitativa de todo, etc.); pero que el Señor nos permitió conservar la Imagen Natural (la que nos permite al menos no caer en un estado animalesco, no degradarnos y no regirnos sólo por instintos y deseos; no caer al nivel de la fauna o flora, que cumplen su propósito de supervivencia para el hombre, pero que no hay trascendencia y propósitos eternos para ellos) .
La sobriedad humana con todas sus virtudes morales no tiene el poder suficiente para llevarnos a arrepentirnos del mal, para doblegar nuestro orgullo, para reconocer nuestro yo ancestral con una inclinación hacia el mal.
Estamos ciegos y sordos para percibir, como David lo expresó en el Salmo 51: “que en pecado me concibió mi madre”; traemos un problema de origen, de raíz, de esencia, no sólo de forma. Y este problema se agrava en nuestro tiempo, pues con la alta crítica y ahora que permea en todo el modernismo y postmodernismo, hemos redefinido el pecado como enfermedad, defecto de carácter; algunas actitudes ahora se definen como ser libre de atavismos y paradigmas, libre pensadores desfanatizados, según ellos. Ellos (los postmodernistas) hacen un cuestionamiento del carácter absoluto de ciertos valores, como la noción de «verdad», “razón”, “ciencia”, “la biología” “religión”. Es un tiempo en que la adulteración semántica está a la orden del día.
La conciencia -por cierto una conciencia cautivada- no nos alcanza para convencernos y decir: “Porque YO RECONOZCO mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado,Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio”. La aceptación y reconocimiento exaltan el juicio de Dios y la Verdad absoluta de su palabra; la negación, ignorancia, distorsión o nueva interpretación de nuestra naturaleza caída es una negación a Dios mismo.
Por esa naturaleza caída y corrompida es que necesitamos de la Gracia Preventiva, la cual nosotros relacionamos y aceptamos que inicia cuando quedamos simple y sencillamente con nuestra Imagen Natural.
II.- EL ARREPENTIMIENTO ESTÁ PRECEDIDO POR “LA GRACIA PREVENTIVA”
¿Qué es la Gracia Preventiva ( o preveniente) que nos lleva al Arrepentimiento?
“Cuando estamos hablando de gracia preveniente” estamos pensando en la gracia que “precede”, precursora , que prepara al alma para su entrada en el estado inicial de salvación. Es la gracia preparatoria del Espíritu Santo impartida al hombre debilitado por el pecado. En lo que respecta a los culpables, se considera como misericordia; en lo que respecta al impotente, se considera como poder capacitante. Es aquella manifestación de la influencia divina que precede a la vida de regeneración completa” .
Esta gracia preventiva se afirma a través de toda la Biblia cuando nos habla:
ZACARIAS: “Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es la palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”.- Zacarías 4:6.
JUAN: “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero”.- Juan 6:44
PABLO: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” .-Efesios 2:8-9
El hombre no llega a Dios por su fuerza, su voluntad sin ser ésta guiada y dirigida por su Espíritu. Él nos atrae constantemente, sutilmente, pero nos atrae a través de muchas circunstancias, especialmente por la persuasión de su revelación natural, de su palabra y su revelación especial que es Jesucristo. La Gracia es un regalo que aún nos ha sido dado por Dios. Por eso no hay mérito o gloria alguna de tipo personal, todo es de él y de lo recibido de su mano damos o reaccionamos; aún el estado natural podríamos afirmar es un estado de Gracia primitiva, pero lo es.
La Gracia Preveniente sostiene que antes de que un hombre pueda buscar a Dios, Dios le ha buscado ya; es el impulso de buscar a Dios, impulso que se origina en Dios, pero el resultado de ese impulso depende de nuestra respuesta a dicho estímulo o atracción divina. A esto le denominamos Sinergismo Evangélico.
Es el despertar de Dios interno de una necesidad natural-espiritual que necesita ser llenada, así como lo expresó románticamente el Salmista: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas,Así clama por ti, oh Dios, el alma mía” Salmos 42:1. También lo hace Santo Tomas al hablar del vacío del hombre que tiene la forma de Dios y que no puede ser llenada por nada terrenal, precisamente porque lo único que llena ese vació es Dios. El pasaje de Juan que habla claramente de la labor del Espíritu Santo es una labor en todos los tiempos, en todos los lugares y a todos los hombres, puesto que él es Dios también y es eterno, es el mismo ayer, hoy y por siempre: “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. 9 De pecado, por cuanto no creen en mí; 10 de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; 11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado”.- Juan 16:9-11
La gracia preveniente, también denominada por algunos teólogos como “gracia habilitadora” o “gracia pre-regeneradora”, hace posible que el Espíritu de Dios supere esa incapacidad innata en el hombre para buscar a Dios. Es por medio de la gracia preveniente -la cual ejerce una obra directa en el corazón del hombre, una obra adecuada para que la persona no regenerada pueda comprender la verdad del Evangelio- que el inconverso desea a Dios y ejerce la fe salvadora.
Bíblicamente, este concepto pretende expresar la verdad que se encuentra en pasajes como Juan 6:44, Hechos 16:14 o Juan 16:8. La gracia pre-regeneradora, por lo tanto, implica la obra de “atraer”, “abrir el corazón” o traer “convicción de pecado”.
Es interesante este punto del Pbro. Emmanuel Vargas A. en su libro “El orden de la Salvación”. Hace una alusión a sermones de Wesley y aclara:
“Un concepto que proviene del lenguaje secular, para reconocer ese poder del Espíritu Santo actuando en nuestra vida es: Conciencia Natural (ver el sermón de Wesley sobre la conciencia) esta conciencia siempre será un don sobrenatural que proviene de Dios. En otras palabras, en realidad la conciencia es el poder del Espíritu Santo actuando en quienes todavía no conocen personalmente al Dios de misericordia que envió a su Hijo para que fueran salvos”
En toda la humanidad se dejó un vestigio de su diseño original, una marca del imborrable de la obra de sus manos el cual como dice Job, no desprecia, (Job 14:15b) sin duda es la conciencia, ¿De qué otra manera podría un hombre despertar o responder al llamado de Dios y a la angustia y desesperación innatas propias del ser humano en su búsqueda de algo trascendente, de algo ultraterreno que le dé propósito y destino a su vida o alma?
III.- Arrepentimiento
Aludiendo a Emmanuel Vargas, él le llama a este concepto Gracia Convincente:
“El arrepentimiento es el umbral de la religión, la Fe es la puerta de la religión, y la Santidad es la religión misma”
Cuando no eres Creyente:
- “El arrepentimiento y la Fe forman como quien dice , la entrada a las puertas de la religión”
- “Arrepentimiento que es la convicción de nuestra culpabilidad, lo pecaminoso de nuestra naturaleza y nuestra debilidad tan completa; lo que sentimos antes de recibir el reino de Dios…”
- “Todos tus poderes humanos, cada facultad de tu alma está corrompida, que cada una de ellas está totalmente corrompida,( y también) qué tan culpable y tan pecador eres. (Sermón 7, “El Camino del reino”, citado por Emmanuel Vargas)
- Arrepentimiento en palabras del Cronista (O tal vez Esdras como se especula) implica humillarnos, que viene del término humos..postrarse hasta la tierra, hacernos menos que nada; implica llamar y buscar el rostro de Dios, un acercamiento a él, y el convertirse, cambiar de rumbo, de dirección, de vida, de propósito:
“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.- 2o. Crónicas 7:14
- En Palabras de Jesús el arrepentimiento es un acercamiento a su reino, su autoridad, su gobierno, su mando; es ir de la desobediencia a la obediencia: “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”.- Marcos 4:7
- Jesús establece que uno de sus propósitos primarios es “Porque no he venido a llamar a justos, sino pecadores al arrepentimiento” .- Mateo 9:13.
- El mensaje de Juan, está descrito en Mateo 3:1-2: “En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” Este mensaje incluía un: “bautismo de arrepentimiento, para perdón de pecados”, según nos relata Lucas 3:3; es el único predicador y profeta con el que demanda lo que se llama bautismo de arrepentimiento y demanda un cambio de actitud. Su propio nacimiento profético era un llamado a cambiar, volver al Señor, preparar el camino lo que realmente significa el arrepentimiento y una preparación para la reconciliación con el Señor.
- En el caso de Pedro y Pablo, también el tenor de su predicación ponen como punto primigenio el arrepentimiento para que sean perdonados nuestros pecado y vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio.
Cuando eres creyente según Wesley.
- “Cierto arrepentimiento y cierta fe que son un requisito aún después de haber creído al evangelio; más aún, en todas las épocas sucesivas de nuestra carrera cristiana”
- “El arrepentimiento muy a menudo significa un cambio interior, un cambio de la mente que pasa del pecado a la santidad. Pero ahora le damos otro significado: es el conocimiento de uno mismo, la consciencia de que somos pecadores, pecadores culpables y desamparados, si bien sabemos que somos hijos de Dios.
H. Orton Wiley y Paul T. Culbertson en la Introducción a la Teología Cristiana dicen:
“Son dos los términos griegos que se traducen en “arrepentirse” en el Nuevo Testamento. Uno de ellos denota el alma recordando sus propias acciones, y esto de tal manera que produzca tristeza al recordarlas, y un deseo de corrección. Es, propiamente hablando, un cambio de mente, e incluye una alteración total de puntos de vista, carácter y conducta que se efectúa por el “poder del evangelio”. La segunda palabra traducida en arrepentirse se refiere más propiamente a la contrición, y significa un cambio de mente en un estado de tristeza”
Cerrando el aspecto del Arrepentimiento diría que el proceso del arrepentimiento es primero una convicción de pecado; segundo, sentir un profundo dolor en el alma y tristeza por el mal cometido; tercero, una decisión que produce deseos reales de cambiar el rumbo y el estilo de vida y pensamiento; y por último, un aborrecimiento de ése y otros males que nos puedan tentar.
De ahí que tenemos nuestro fundamento para afirmar que esto sucede por el trabajo del Espíritu Santo, a través de la Gracia Preventiva y en cooperación con el hombre haciendo uso de su albedrío. Una vez arrepentido viene la justificación, la regeneración y el camino de la Santidad que para nosotros no es imputada, y sí experiencial.
Pbro. Fernando Fuentes Amador.
