LIBERTAD CONDICIONAL

LIBERTAD CONDICIONAL

No eres el dueño de ti mismo,
No te hiciste solo; otro te engendró, otra te concibió y te llevó en el vientre. Fueron otros los que te alimentaron, te cuidaron, te instruyeron, te educaron, te ayudaron en todo aquello que no podías hacer solo mientras crecías y aprendías a caminar, a hablar, a moverte solo, a vivir. Fueron otros los que te enseñaron a leer, escribir, contar; te enseñaron la historia y el civismo; reforzaron lo que en tu casa recibías todos los días mientras crecías. Han sido otros los que te han servido para que tengas alimento en la mesa, para que tengas atención de salud, para que vivas en sociedades organizadas suficientemente para la existencia y desarrollo de las personas y del entorno.

No estás autorizado para hacer lo que quieras de ti. 

Por creación, diseño, ascendencia y futuro, no tienes autorización para hacer y deshacer a tu antojo. Se te dieron, facultades, recursos, leyes, libertades y límites. Te hicieron “poco menor que los ángeles”. Se te dio tu vida y se te dio el mundo para que lo administres, ordenes, adornes, disfrutes, ames, compartas. Cuando te desvías del propósito original y haces tu propia voluntad, sólo se te permite, mas no estás autorizado. Cuando realizas lo que se espera de ti, vives en libertad, fortaleces y nutres tu libertad; cuando vives a capricho, te haces esclavo de ti mismo, de tus instintos bajos, de tus inhabilidades. Tu libertad es condicional a tus acciones. La condición de la libertad es la fe y su obediencia.

Tus acciones provocan situaciones; tu desobediencia provoca destrucción.

Cuando sigues las leyes y haces aquello que contribuye a la vida y la buena convivencia y armonía de las personas, te beneficias a ti y a los demás. Cuando infringes los principios de vida en tu propia persona, te perjudicas a ti primero y a muchos más. Los que más sufren cuando vas contra la vida son tú mismo y los más cercanos a ti. ¡No te atrevas a oponerte a una avenida de agua que baja de las montañas!

Todo lo que hagas y digas puede obrar en tu contra.

Durante toda tu vida y en el fin de ella, todo lo que hagas y digas puede provocar el mayor bien para ti, o puede obrar en tu contra. En mucho, tu vida y tu muerte, tu éxito y tu fracaso están en tu propia boca y en tus propias acciones; y en ellas, la vida y la muerte de muchos, el éxito y el fracaso de los que te rodean, de los que más amas y de muchos más. Aquí y allá, la ley se cumple: todo lo que el hombre siembre, esto también segará. Al final, el Juez Justo pagará a cada uno conforme a sus obras.

No hagas a nadie lo que no quisieras que se hiciera contigo. Recupera tu libertad y no la pierdas.

Raúl García de Ochoa
Cd. Benito Juárez, N.L.
29 de abril de 2023.