Desde la Dirección de Archivo e Historia

Desde la Dirección de Archivo e Historia

Hermanos y amigos lectores del Evangelista Mexicano:  les quiero compartir algunos datos por demás interesantes de un gran hombre, un hijo de Dios, que entregó su esfuerzo y su trabajo en favor del Metodismo en México en sus primeros años. Se trata de Carlos G. Drees, como lo conocimos en México -Charles William Drees, su nombre correcto y completo-, quien sirvió a la Misión de la Iglesia Metodista Episcopal por trece años. 

Se trata de un misionero norteamericano graduado en 1871 en la Ohio Wesleyan University (esta universidad  metodista existe desde 1842 y hasta la actualidad) y posteriormente en la escuela de Teología de la Universidad de Boston en 1874, esto es, la Universidad de Harvard. Era el hermano Dress un pastor debidamente preparado para el servicio cristiano. Justamente el año de su graduación fue llamado como misionero por la Iglesia Metodista Episcopal. En el año de 1887 fue enviado por la misma iglesia a Buenos Aires, en donde sirvió por 21 años. Por un periodo de cuatro años sirvió en Puerto Rico, supervisando el trabajo metodista en la isla. Igualmente, estuvo en España colaborando en la revisión de la Biblia en español, dada su familiaridad con el idioma y su espléndida educación universitaria.

Fue un 24 abril de 1874 cuando se despedía del territorio norteamericano para abordar el vapor que lo traería a nuestro país y llegar a Veracruz el 5 de mayo del mismo año (tuvo que esperar hasta el día 6 para los trámites migratorios, por los festejos de la batalla de Puebla). Ya lo esperaba el Dr. Butler con su familia para darle la bienvenida y luego tomar el ferrocarril hacia la ciudad de México, donde él pasaría 12 años al servicio de nuestro Padre Celestial y de la incipiente obra metodista, que para aquel tiempo contaba con unos cuantos meses de existencia.

El libro 1873-1923 El Centenario o “Jubileo” de la fundación de la Iglesia Metodista Episcopal en México narra de forma extractada su desempeño al servicio de nuestro Dios en México. Por su trabajo visitaba constantemente Orizaba, Córdoba, Pachuca y Guanajuato; aunque su sede, su domicilio, fue Puebla, por estar a cargo de esta iglesia. Narra el texto que en una ocasión, en julio de 1875, una gran piedra arrojada por fanáticos católicos rompió una ventana mientras se realizaba un servicio religioso cuando se usaba un órgano por primera vez; aunque ese día, entre los asistentes, se encontraba el Cónsul General de los Estados Unidos, quien entregó el recurso monetario para reparar los daños.

Charles G. Drees era un hombre de fe y de trabajo. En Puebla, además de atender sus responsabilidades como pastor de la iglesia, su primer servicio religioso fue con seis congregantes, pero en poco tiempo ya se contaba con 200 miembros y consagró una capilla. Otra de sus primeras acciones fue fundar un orfanato, mismo que fue creciendo gradualmente hasta formar el Instituto Metodista Mexicano -hoy Instituto Mexicano Madero-, antecedente de la Universidad Madero, la UMAD.

INSTITUTO MEXICANO MADERO UNIVERSIDAD MADERO (UMAD)

Dentro de sus múltiples actividades y responsabilidades tuvo la de Superintendente de la Misión (nombramiento al que hoy denominamos Obispo). Fue al regreso del Dr. Butler a los Estados Unidos en 1879 cuando tomó esta tarea, aunque siguió en Puebla atendiendo a la congregación local y desempeñándose como maestro de Teología. Ya en la ciudad de México estuvo a cargo del editorial de “El Abogado Cristiano”. Luego, en 1885, recibió el cargo de Presbítero Presidente y posteriormente fue el Tesorero de la Misión.

Este gran hombre y siervo del Señor sirvió en la misión mexicana hasta el año de 1887, cuando fue designado para acudir como misionero a Argentina y a otras latitudes de América del Sur.

He de platicarles del libro Thirteen Years in Mexico (Trece Años en México, cartas de Charles William Dress), libro que contiene la correspondencia del hermano Dress hacia su padre y a su madre, publicado originalmente en 1915 y que narra con detalle sus vivencias -algunas simpáticas- de sus aficiones por el montañismo y su ascensión al Popocatépetl y La Malinche. Pero también describe los momentos de hostigamiento y persecución de parte de romanistas y del lento y a veces omiso desempeño de la autoridad civil y policial. No deja de escribir en sus cartas acerca del asesinato de Epigmenio Monroy, de las notas de índole civil y de carácter gubernamental -como la elección de Porfirio Díaz- y de su viaje a los Estados Unidos para ir a a casarse con la compañera de toda su vida, Ada M.C. Dress.

Hasta aquí el relato de este valeroso ministro del Evangelio. Nos veremos en la próxima entrega.

Eliseo Ríos Flores
Director de Archivo e Historia Metodista