Martín Larios Osorio
“¿Cómo decidieron los misioneros los puntos para abrir misiones? ¿Hubo alguna intención o plan de trabajo? O simplemente llegaron y dijeron: vamos a México y que Dios nos ayude”.
“Un gran problema es la carencia de rasgos distintivos del metodismo mexicano actual, al perderse la identidad cuando las iglesias ya no fueron útiles al poder político”.
“Tenemos retos, como metodistas; los metodistas de atrás hicieron algo. Pero, ¿qué harán los metodistas de mañana?
El antiguo Distrito del Norte de la Conferencia Anual del Centro de la naciente Iglesia Metodista de México en 1930, se constituyó fundamentalmente con el trabajo misionero de la Iglesia Metodista Episcopal de los Estados Unidos en los estados de Hidalgo, Querétaro y Guanajuato. Hoy, esta región es la Conferencia Anual Septentrional (CAS) de la Iglesia Metodista de México, A.R. y ha ampliado sus horizontes a regiones como las huastecas veracruzana y potosina, el noroccidente de Tlaxcala y los estados de Jalisco, Aguascalientes y Nayarit.
La Sociedad de Estudios Históricos del Metodismo en México capítulo CAS, consciente de la presencia histórica de nuestro movimiento aquí desde hace 150 años formalmente como misión estadounidense, pero de manera explícita desde hace casi dos siglos, organizó la Jornada “Herencia y desafíos: más de 150 años del metodismo en la CAS”. Este evento se realizó el pasado 27 de mayo en el templo El Divino Salvador de Pachuca, Hgo.

Nuestra jornada contó como anfitrión al Pbro. Samuel Librado Ramírez, pastor local de la Iglesia de Pachuca, quien dio la bienvenida a los asistentes presenciales y a los que disfrutaron del evento por plataformas digitales. La actividad comenzó con el devocional de apertura con notable emoción de los participantes, dirigidos por el Gabinete Conferencial dando gracias al Señor por la obra y testimonio de aquellas generaciones de metodistas que, con la esperanza de que esta generación también se sienta inspirada para la guía en nuestra Nación, iniciaron los trabajos del metodismo en México.
El Obispo de la CAS Pbro. José Zayas Mellado nos compartió el mensaje “150 años donde nos ha ayudado Dios”. Nos invitó a la reflexión profunda con el planteamiento: ¿Cuántas cosas han pasado en los últimos 150 años? Porfiriato, Revolución Mexicana, la Gran Depresión mundial de 1929, movimientos sociales de 1968, el terremoto en la Ciudad de México en 1985 y la pandemia mundial covid en 2020. Pero, enfatizó el Obispo, “por Su Gracia, la Iglesia sigue aquí”. El acto de gratitud supone la consciencia de regresar algo de lo que recibimos: “Tenemos retos, como metodistas; los metodistas de atrás hicieron algo. Pero, ¿qué harán los metodistas de mañana?”. Hizo un llamado a no olvidar, para ser agradecidos, pero también para ser comprometidos. Y nos desafió a que el metodismo se renueve como movimiento, escuchando lo que el Espíritu habla a su Iglesia en problemas tan actuales en el México de hoy, como la migración y la violencia por el narcotráfico.
Presentación de autoridades
Terminado el devocional, se presentaron a las autoridades que acompañaron el evento. Estuvieron presentes, el Obispo de la Iglesia Metodista de México en la CAS, Pbro. José Zayas; miembros del Gabinete Conferencial como la Pbra. Salomé Arias, así como los hermanos. Esteban Ordaz y Magdiel Librado. Especial mención mereció la presencia de la Lic. Anahí Villegas Pérez, representante personal del Sr. Segio Baños Rubio, presidente municipal de Pachuca.
También, hubo saludos para pastores metodistas de algunas congregaciones de San Luis Potosí, Hidalgo, la Ciudad de México y Veracruz.

En uso de la palabra y como anfitrión del evento el Presidente Nacional de la Sociedad de Estudios Históricos del Metodismo en México Mtro. Oswaldo Ramírez González, comentó la necesidad buscar un “reavivamiento en un momento de postpandemia”, y que las remembranzas que aquí se presenten, recordarlas no sólo desde la añoranza, sino desde el compromiso del qué hacer de aquí en adelante.
Agradeció a autoridades locales y mencionó que este evento es parte de los eventos nacionales que la Iglesia Metodista de México estará realizando en las diferentes Conferencias Anuales.
Etapas del metodismo mexicano, desde el antiguo Distrito del Norte, hasta la CAS
El programa de la Jornada Conmemorativa “Herencia y Desafíos” incluyó la Conferencia Magistral “Etapas del metodismo mexicano, desde el antiguo Distrito del Norte, hasta la CAS”, que fue impartida por el Mtro. Héctor García Escorza, desde el énfasis de la arquitectura de sus construcciones y el desarrollo geoestratégico del metodismo en el centro del país.
El Mtro. García Escorza nos compartió las etapas iniciales del metodismo en nuestro país, con incursiones inglesas en Pachuca y Mineral del Monte, a través de los trabajadores de la minería. desde 1826 y que, sin embargo, fueron posibles por los permisos especiales que otorgaron las autoridades civiles de la época a aquellos para profesar su credo de forma privada, ya que las leyes de México prohibían el ejercicio de cualquier otra religión fuera de la católica-romana, especialmente por lo establecido en la Constitución de la República de 1824, las leyes constitucionales de 1836 que suprimieron el régimen federal y que constituyeron un estado confesional, así como por la propia Constitución de 1824, reestablecida su vigencia en 1846.
Pero vale la pena preguntarnos: ¿Cómo decidieron los misioneros los puntos para abrir misiones? ¿Hubo alguna intención o plan de trabajo? “O simplemente llegaron y dijeron: vamos a México y que Dios nos ayude”. El ponente nos retó a hacernos estas interrogantes cada vez que abrimos nuevos campos para la predicación del Evangelio. ¿Cómo fueron los templos? ¿Qué mensaje se quería dar con nuestros edificios? Pero, más importante, ¿cómo fueron los congregantes que levantaron esos edificios: templos, escuelas y hospitales?
Como panorama global, nuestro conferencista nos esbozó tres grandes épocas en el movimiento metodista en la actual Conferencia Anual Septentrional. La Primera época, desde los mineros que llegaron en 1824 y antes de las misiones metodistas estadounidenses de 1873. La Segunda época con las misiones estadounidenses y que tuvieron dos puntos de acceso al país: el puerto de Veracruz y la frontera con Texas. Dos visiones políticas y sociales: liberales y conservadores, abolicionistas y esclavistas. Y la tercera época, que comenzó con la Gran Depresión mundial de 1929 e implicó el retiro de muchos recursos de los misioneros extranjeros, lo que dio origen a la actual Iglesia Metodista de México en 1930.
De cualquier modo, todas las expresiones metodistas de esa primera y segunda épocas tenían un proyecto bien definido; un ethos metodista: plantación de iglesias en centros urbanos de potencial desarrollo industrial, poblaciones fuera de la influencia romanista; regeneración personal para el desarrollo de hombres nuevos, orientados a clases sociales en transición y, sobre todo, trabajo en poblaciones cercanas a vías de comunicación. En el aspecto social, era muy claro el plan de acción: combate a la ignorancia, al machismo, al alcoholismo, al fanatismo y a la idolatría. Primero, obras de expresión a la comunidad, luego templos; primero la regeneración social, luego la religión. La “ética protestante del trabajo” a partir de la industria minera y el combate a la ignorancia a través de una red de escuelas que existían en casi todos los templos de la actual CAS.
En cuanto a la presencia de nuestros templos, nuestro hno. García Escorza hizo un recorrido por la evolución de los edificios que actualmente albergan nuestros templos. En algunos casos, la apropiación de antiguos conventos católicos, adaptados para el culto protestante; en otro, templos monumentales exprofeso: “que impacte a la población”, usando la arquitectura de moda en la época.
En la tercera época, a partir de 1930, los templos se hicieron más austeros, como clara consecuencia de la disminución de recursos. Ya no se construían en los centros de las ciudades, sino en las periferias. Ya no son templos, sino capillas. Muchos de ellos tienen arquitectura contemporánea, en ciudades industriales emergentes, como Poza Rica por el desarrollo petrolero; u otras en el Valle del Mexquital, debido al auge económico generado por las remesas de connacionales migrantes en EU que dieron origen a templos como Mixquiahuala o Huitel, en el municipio de Tezontepec de Aldama, en Hidalgo.
Como conclusiones, después de esta interesante semblanza, el Mtro. Héctor García nos desafió a entender que “los proyectos misioneros deben tener un impacto social, un impacto estético, y un impacto aún tecnológico”. Que debemos retomar el ethos metodista para plantearnos retos en el hoy, no para sólo vivir de las glorias pasadas.

Del Distrito del Norte a la CAS, una perspectiva histórica
Como testimonio de su trabajo en esta región del país, el Dr. Rafael Murillo Paniagua nos compartió su experiencia como uno de los últimos Superintendentes del Distrito del Norte (hoy CAS) en el periodo 1978-1982. Nos compartió que era el distrito más extenso del país: de costa a costa, 6 estados de la República, el que más consumía recursos, el que menos ingresos generaba; y el que tenía algunas congregaciones en las poblaciones más inaccesibles, comunidades rurales que no conocían ni al obispo y que pasaban décadas para visita de algún superintendente.
Pero también, con una gran diversidad de paisajes, sabores y colores; caracterizado por sus templos hermosos para testimonio del Evangelio, pero también por lo retador del trabajo. Nos compartió cómo los primeros ingleses metodistas en Real del Monte, Hgo. actuaban con principios de justicia y equidad, heredados del metodismo y la masonería.
El pastor Murillo Paniagua compartió con la audiencia sus experiencias al conformar planes de visitación muy cercana a la gente. No sólo con administradores, sino con las congregaciones. También, el testimonio de amor al prójimo que se daba a través de las escuelas y hospitales con que contaba la Iglesia; incluso, la atención que algunos pastores prestaban como homeópatas prácticos en sus comunidades. Sin embargo, también advirtió la negligencia que nos llevó a perder escuelas muy importantes en Querétaro, Pachuca y Guanajuato. Recordó la clínica en La Vega, Jal. (congregación que hoy ya ni pertenece a nuestra denominación) y el programa de servicio social implementado con estudiantes de la Universidad de Guadalajara.
Más adelante, ponderó los trabajos realizados para suplir la falta de pastores, desarrollando predicadores suplentes. Mencionó que, como consecuencia de esta situación, no se permitiría que la suplencia de predicadores se mantuviese por más de 4 años, impulsando la preparación pastoral. También recalcó la importancia de la participación laica en trabajos administrativos. Nos hizo recordar la invasión evangelística a Puerto Vallarta, pero con la reflexión de ser cuidadosos en los perfiles de los liderazgos y en el seguimiento a proyectos ya que, en el caso de esa misión, existieron desvío de recursos del pastor encargado, quien acabó renunciando a la IMMAR y se quedó con una importante congregación, junto con la propiedad.
Concluyó mostrando una memoria fotográfica recordando a algunos pastores de la época como: Rafael Rangel Celedón, César Pérez Guzmán, Emiliano Rosas Avilés, Agustín Cruz Chacón, Alfonso Cid Trujillo, Arcelis Hidalgo Antonio, Benjamín Hernández, Garicey García Torres, Jorge González Galván y Gregorio Villa, entre otros.
Exhortó a la celebración de más de 150 años de metodismo en México. Precisó que en 2024 ya se estarían celebrando los 200 años de presencia metodista en Hidalgo, con la llegada de mineros “Cornish” al distrito minero de Pachuca y Mineral del Monte, a partir de 1824. El Hno. Raymundo Vargas compartió algunas referencias históricas para confirmar estos hechos.
Cápsulas históricas
Gozamos de la presentación audiovisual de cápsulas históricas sobre connotados/as metodistas hidalguenses, por parte del Dr. Daniel Escorza Rodríguez, Presidente del Capítulo CAS de la SEHIMM. En ellas, pudimos conocer una semblanza biográfica del Dr. Marcelino Guerrero, uno de los fundadores del Instituto Científico y Literario de Pachuca, ahora Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, quien encabezaba la Iglesia Reformada de Pachuca a la llegada de los misioneros metodistas en 1873. Posteriormente, se afiliaría a nuestra denominación y sería uno de los principales impulsores del metodismo en Hidalgo.
También, conocimos la vida y obra de profesores como Samuel Carro y Manuela Vargas, con una importante presencia en el sector educativo de la Entidad. Asimismo, la vida de Camerino Mendoza, notable militar revolucionario metodista originario de Mineral del Monte.
Entrevistas a exobispos
Tuvimos la gran oportunidad de presenciar videos con entrevistas y mensajes de algunos de nuestros exobispos en la CAS.

El Pbro. Octaviano Espinosa Fierro, Obispo entre 1994 y 1998, nos compartió sus experiencias y su opinión de que, al ser celoso del mandato disciplinario y manejo de reglas parlamentarias, su gestión estuvo apegada al derecho eclesiástico. Hizo un llamado a ser conscientes de que la Iglesia ha perdido el espíritu wesleyano, enfatizando que “ya no es evangelística ni de santidad”. Duras aseveraciones que deben hacernos reflexionar.

El Pbro. Isaías Ramos Corona, Obispo entre 1998 y 2002, nos comentó la importancia de la visión estratégica en el trabajo episcopal. Administración eficiente basada en diezmos y control efectivo de finanzas, fueron sus principales ejes de trabajo. También, el desarrollo de ministerios especializados y la apertura de un Seminario de formación misionera y teológica en la CAS; aunque este proyecto no fue muy apoyado por la Iglesia nacional, ayudó a desarrollar parte del cuerpo pastoral actual. Remarcó el desarrollo administrativo y el mejoramiento en la capacitación ministerial a los pastores, como grandes áreas de oportunidad. Y nos desafió diciendo que “la CAS tiene oportunidades de hacer algo nuevo, pero necesita visión; que los laicos ocupen su papel correspondiente” dentro la misión.

El Pbro. Basilio Herrera López, obispo entre 2002 y 2010, hizo un recuento de los principales logros de su gestión, como el fortalecimiento de la administración: poner orden y regularizar la documentación de muchos procesos y trámites. Entre ellos, el ordenamiento en la tenencia de propiedades inmuebles. Hizo un recuento, sin embargo, de pérdidas de algunos proyectos que nacieron con vicios, como en Tequisquiapan, Qro. y Salamanca, Gto. También, mencionó la utilidad de que la iglesia posea negocios mercantiles para financiar la labor social de la iglesia, como son los estacionamientos en Pachuca y Guanajuato.
El pastor Herrera ponderó la disciplina administrativa y fiscal en su administración: la escrituración a nombre de la IMMAR para protección legal de propiedades de casas pastorales e instituciones. Además, señaló la necesidad de una optimización de la estructura organizacional para acercar los liderazgos a las congregaciones, y a unas iglesias con otras.
En el aspecto misionero, insistió en que las iglesias abran campos, no la Conferencia. El proyecto en Nayarit fue nacional y se pretendía una pastoral indígena con los huicholes. Al no darse seguimiento ya pasó a otra denominación, aunque todavía existe un punto de predicación en la capital Tepic, sin muchos resultados y que habría que evaluar su pertinencia.
Conversatorio de discusión
A modo de construcción de algunas conclusiones de nuestra Jornada Conmemorativa en la CAS, terminamos con un conversatorio, como foro de reflexión a dónde estamos como metodistas y hacia dónde vamos hoy. En palabras del Dr. Daniel Escorza, “no pretendiendo adorar a las cenizas, sino la preservación del fuego”. Participaron en el panel la Srita. Sara Castañeda Espinosa, la Pbra. Berenice Enoé Carmona García y el Pbro. Nathanael Márquez Hernández.

Ante la interrogante “¿De qué le ha servido el metodismo a México?”, los ponentes compartieron algunas reflexiones que giraron en torno a que seguimos viviendo de glorias pasadas. Siempre en comparación permanente entre los tiempos idos y un presente implacable, en los que nuestra denominación sufre de un importante decrecimiento poblacional y un bajo nivel académico en las instituciones actuales.
Además, se plantearon 3 esferas en las que ha trascendido el metodismo mexicano: unir el elemento público, el elemento eclesiástico y el elemento personal. En alguna época, el metodismo sirvió a los intereses nacionales con las sociedades de temperancia para erradicar el machismo, los vicios, el analfabetismo y el alcoholismo. De ese esfuerzo nacen organizaciones como las Ligas Juveniles y las Sociedades Misioneras Femeniles. Aún después de la Revolución, especialmente después de 1930, existía un impacto del metodismo en la educación. Pero, a partir de la década de 1960 (en los que México vivió movimientos sociales urbanos muy importantes), los Estados Unidos ya no apoyan explícitamente a las “iglesias históricas”, sino a “predicadores neutros” como Billy Graham promoviendo la “pentecostalización” del protestantismo latinoamericano. Nuestros ponentes señalaron lo preocupante que es la carencia de rasgos distintivos del metodismo mexicano actual, al perderse la identidad cuando las iglesias ya no fueron útiles al poder político.
Fue muy significativo aprender que contamos entre las filas metodistas a maestros, masones y líderes sociales durante la Revolución Mexicana. En tiempos más recientes, también la lucha que encabezó el Obispo metodista Raúl Ruiz en 1992, para defender la educación laica en los corrillos del Congreso de la Unión y del mismo Palacio Nacional con el Presidente Carlos Salinas de Gortari, creando un contrapeso contras las ambiciones de los delegados de El Vaticano.
Nuestros jóvenes, en voz de nuestra hermana Sara Castañeda, señalaron como un área de mejora el mal nivel académico de las escuelas metodistas actuales. Criticó el proselitismo religioso en las escuelas metodistas, violando los principios de la educación laica; y la desesperanza de la juventud en la Iglesia actual, al observar que los comunicados de nuestras autoridades eclesiásticas sobre temas de interés mundial actualmente sólo se dirigen a las iglesias locales, no a la sociedad ni al mundo.
Finalmente, los ponentes hicieron un recuento de conclusiones, alrededor de las interrogantes: ¿Qué necesita la iglesia para sobrevivir? ¿Cómo imaginan a la Iglesia Metodista de México en algunas décadas? Algunas reflexiones fueron en torno a que el problema no es la estructura, sino el perfil de quienes llegan a los liderazgos; también a que tenemos muchas iglesias despobladas, no hay jóvenes, no hay niños, los pastores están desertando. A que la pastoral no sea incluyente, en temas que muy pronto dividirán a la iglesia. Pero en este y todos los temas, se debe ofrecer una mediación teológica, sin intimidar al pueblo; sin predicar el miedo, sino la verdad; convocando a todos y escuchando a todos.
Fue insistente el señalamiento de retomar las raíces wesleyanas. A no seguir autocomplaciéndonos, escondiendo la corrupción en la administración y en la clerecía, al grado que hemos llevado a la quiebra a iglesias y escuelas. Caló hondo la afirmación de que la Iglesia tendrá la posibilidad de sobrevivir, mientras dejemos de “satisfacer al cliente” y no de “predicar la cercanía del Reino”. Pareciera ser que hoy, la Iglesia Metodista sólo existe. La pandemia nos lastimó, nos enseñó que muchos ya no regresaron. Pero también nos ofreció el acceso a medios tecnológicos, espirituales y sociales, que ahora debemos desarrollar.
Participación musical y cierre de la Jornada

Como cierre de la Jornada Conmemorativa, el Hno. Eduardo Daniel Lendech Cruz, violonchelista, compartió una colección de cantos congregacionales que se usan en algunas de las liturgias de las congregaciones metodistas en la actualidad, cerrando con la ejecución al violonchelo de algunos himnos típicos de nuestra Iglesia.
Para finalizar el evento, el Obispo Zayas entregó reconocimientos para el Comité Organizador de la Iglesia local de Pachuca Centro, así como al Capítulo CAS de SEHIMM. Se anunció la próxima Jornada Conmemorativa, que se realizará en septiembre en Querétaro.
Una gran jornada, llena de educación, información, opiniones, retos y desafíos. Llena de emociones pero, sobre todo, de amor y compromiso de asistentes y participantes para que el futuro, con la visión del Espíritu de Dios, sea pleno y fructífero, aún más de lo que ha sido en estos 150 años… o más, casi 200 años.
REFERENCIA:
Jornada Conmemorativa: más de 150 años de metodismo en la CAS. Facebook, 27 de mayo de 2023, https://fb.watch/lqZmTHLQoi/

Faltó mencionar sobre el recate del Colegio Juárez de Guanajuato, que al Lic. Ávalos no le dimos ningún peso por firmarnos la escritura. La firma de la escritura en el 2011, tuvo un costo a la CAS de 180 mil pesos. El terreno y edificio del Colegio tiene una superficie de 2,500 metros y se encuentra en el centro de Guanajuato. Y por último, el avalúo catastral de ese año fue de más de 9 millones de pesos, por lo que su valor comercial actual es de alrededor de 50 millones de pesos. ÉSE ES EL TAMAÑO DE LA BENDICION DE DIOS. GLORIA A DIOS
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Estimado hermano Martín Larios excelente síntesis del evento realizado el 27 de mayo en la Iglesia de Pachuca; felicidades.
Sólo tengo algunos comentarios: Que en la entrevista al pastor Basilio Herrera, éste faltó a la verdad sobre el Colegio Juárez de Guanajuato, pues se atribuyó su rescate. Hay que ser honestos como pastores y actuar con verdad. Dijo textual: «casi antes de terminar mi segundo cuadrienio, se logró recuperar -refiriéndose al Colegio Juárez- asimismo se logró recuperar el estacionamiento». Dos mentiras a su favor.
El rescate del Colegio Juárez y del estacionamiento del mismo fue gracias a mi gestión a partir del año 2010 y cuento con documentos y testigos. El Lic. Ávila, Presidente de la AC Cihuacmecatl, solicitaba un millón de pesos para entregarlo a la CAS en el periodo del pastor Basilio (legalmente era el dueño del Colegio). La CAS no contaba con ese recurso. Al arribar a la Conferencia en 2010, con el apoyo del Hno. Janitzio Badillo, Presidente del Organismo Multidisciplinario de la IMMAR, logré hablar con el Hno. Ávila -quien aún solicitaba el mismo recurso-; pero a raíz de hablar con él en varias ocasiones (pues insistía en ese recurso) y al final con un familiar suyo, todo cambió, FUE UN MILAGRO DE DIOS: el 2 de diciembre de 2011, le pagamos su boleto de venida y regreso a los EUA y nos firmó ante notario público las escrituras. Gloria a Dios, ÉSTA ES LA VERDAD y posteriormente su administrador, el Contador Ávalos, nos entregó también con negativismos el estacionamiento. FUE UN SEGUNDO MILAGRO.
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