EDITORIAL: JESUCRISTO BASTA
Respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí.
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.
Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades,
para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual,
por amor a Cristo me gozo en las debilidades,
en afrentas, en necesidades, en persecuciones,
en angustias;
porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
(2 Corintios 12:8-10)
Hace algunos años se hizo muy popular una canción con la frase “Jesucristo basta” (Un Corazón, 2017), que nos hizo recordar este pasaje de la Biblia. Aquí Pablo pide libertad de su aguijón en la carne -que los estudiosos piensan era algún padecimiento de la vista, a juzgar por la frase de Gálatas 4:15: si hubieseis podido, os hubierais sacado vuestros propios ojos para dármelos– y la respuesta que Dios le da es simplemente: “bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. Pudiéramos parafrasear este texto: Pablo, voy a permitir que sigas teniendo este aguijón; pero no te preocupes, con mi gracia (mi favor inmerecido por ti) lo puedes sobrellevar; entre más débil te sientas, aferrado a mí eres más fuerte.
Los aguijones en la carne pueden venir en muchas presentaciones: a veces es una enfermedad; a veces, un jefe molesto que no nos deja trabajar en paz; a veces es algún miembro de la iglesia al que no toleramos, pero con quien tenemos que trabajar; a veces es algún miembro de la familia cuyo trato se nos hace muy difícil de llevar… todos son recordatorios de la debilidad humana -la de nosotros, principalmente, aunque también de los otros-. Y para esos aguijones, a veces Dios responde a nuestra petición de quitarlos; pero otras simplemente nos contesta como hizo con el apóstol Pablo: “bástate mi gracia”. Entonces pudiéramos decir, como el canto: “Jesucristo basta”. ¡Pero a veces decir esta frase es tan difícil!:
¿Jesucristo basta para que yo resista el tratamiento tan pesado que debo llevar por alguna enfermedad crónico-degenerativa, o terminal?
¿Jesucristo basta para que yo pueda convivir con ESE compañero(a) de trabajo en la oficina o ESE hombre (ESA mujer) de la iglesia, que francamente detesto y a quien trato de evitar, aunque “para guardar las apariencias” finja que le acepto?
¿Jesucristo basta para soportar lo difícil que es para mí convivir con ESE familiar tan problemático, y al que por necesidad debo ver casi a diario?
A todas estas preguntas y otras más que podemos hacer, la respuesta de Dios es: sí, Jesucristo basta. Porque si Jesús es nuestro Señor y Salvador, debiéramos estar muertos al pecado y vivos para Dios en él. Un muerto no reacciona a ningún estímulo, bueno o malo; entonces, cualquier aguijón en la carne es un recordatorio de que esa carne (nuestro pecado) todavía está viva, no ha muerto. Esa molestia que sentimos nos hace prender una alerta roja de alguna parte de nuestro carácter que aún no ha muerto para dejar que Cristo viva allí. Tal vez Dios quiera “matar” nuestra impaciencia, o nuestra falta de aceptación a otros, para que tomen su lugar aquellas partes del fruto que el Espíritu quiere mostrar en nosotros: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, recordando Gálatas 5:22-23.
Si no podemos sobrellevar esas situaciones o personas, entonces Jesucristo no basta; o más bien, nosotros no dejamos que baste. En realidad tenemos que reconocer que sí, que Jesucristo basta; decir lo contrario habla de nuestra ineptitud, no de la suya.
En este número que marca el inicio de la segunda mitad de 2023, les presentamos crónicas de asambleas anuales de dos conferencias, la Oriental y la de México, además de la reunión anual de sociedades femeniles en la Conferencia Septentrional. Y nos podremos enterar del fin de cursos y próximos eventos del Seminario Doctor Gonzalo Báez Camargo. Asimismo, sabremos de un interesante diplomado juvenil en línea que comenzará en agosto, organizado por las Ligas Metodistas de Jóvenes e Intermedios.
La historia se hace presente: Leeremos la crónica de una iglesia en Saltillo, Coahuila, contada por uno de sus fundadores. Además, el Archivo Nacional nos entrega un relato de la actividad del presidente Benito Juárez en relación con el metodismo. Hay una aclaración histórica sobre el inicio del metodismo en la Conferencia Septentrional. Y el Fan Ganteano nos regala la historia de los coros metodistas y de varios templos del norte del país.
Tenemos interesantes noticias de la Universidad Madero -y seguimos invitando a otras escuelas metodistas del país a que nos compartan las suyas-; además de un provocador texto, “Hombre o mujer”; y la presentación de un desafiante libro, “El Silencio de Adán” en la sección “Apaga” las redes y “enciende” un buen libro; al final está nuestra sección Noticias Internacionales.
Esperamos puedan leer, comentarnos sus opiniones de, y compartir las colaboraciones de este número. Todas son muy apreciadas por este equipo de El Evangelista Mexicano.
María Elena Silva Olivares
Referencia
Un Corazón. (2017). Jesucristo basta. Youtube. https://mx.video.search.yahoo.com/search/video;_ylt=Awr91MP9YLFkbpYItS3D8Qt.;_ylu=Y29sbwNncTEEcG9zAzEEdnRpZAMEc2VjA3BpdnM-?p=autores+de+la+canci%C3%B3n+Jesucristo+basta&fr2=piv-web&type=E210MX105G0&fr=mcafee#id=1&vid=599ce2760cdb805ac6f4b1a8671798a8&action

Excelente
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