RESEÑA HISTÓRICA EL EVANGELISTA MEXICANO

RESEÑA HISTÓRICA EL EVANGELISTA MEXICANO

Martín Larios Osorio

NOTA DE LA DIRECCIÓN: Al cumplir 93 años de la primera edición de este órgano oficial de la Iglesia Metodista de México,  presentamos esta información reunida por el anterior director de este periódico, Martín Larios Osorio, agradeciendo su valiosa colaboración para ubicar la trayectoria del mismo desde el periodo previo a su fundación en 1930 y hasta el año 2022.

1879 – Fundado como periódico independiente por el Dr. William M. Patterson. En enero salió el primer número.

1888 – Reunión de misiones evangélicas en México. Se acuerda hacer presencia, con reglas como:

  • En poblaciones menores de 15 mil habitantes, una sola iglesia de una denominación.
  • A menos que hubiere convenio entre iglesias.
  • Mayores de 15 mil habitantes, 2 iglesias.

La Iglesia Metodista Episcopal del Sur (IMES) adopta El Evangelista Mexicano, como su órgano oficial. La IMES tenía importante presencia en Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila, Durango, San Luis Potosí, Michoacán, Jalisco, Estado de México y la Ciudad de México.

La prensa protestante se convirtió en un foro en el que se expresaban posturas sobre las instituciones en crisis de mediados del siglo XIX, como le ocurrió a la Iglesia católica en México a mediados del siglo XIX, que perdió el control sobre los registros vitales de nacimiento (de la fe de bautismo al acta de nacimiento), de matrimonio (del sacramento matrimonial al acta de matrimonio civil) y la muerte (del camposanto al panteón civil). Esta condición, en la que “el Estado ya no sirve como organismo capaz de imponer creencias por cuenta de la institución dominante”, permite que se genere una situación de mercado pluralista, en la que nuevos credos ofrecen bienes y servicios sagrados a un universo de consumidores; lo que traería consigo a un entorno donde los credos identifiquen problemas comunes y establezcan una competencia racional (169-173).

La literatura protestante, como fuente de información ha sido analizada por el historiador Rubén Ruiz (2009), quien señaló la importancia de su estudio para conocer la vida cotidiana, los actores destacados y las preocupaciones que las distintas denominaciones plasmaban en el papel, y a las que accedían sus lectores como consumidores de lo religioso. No obstante, las dificultades financieras, hacían que los periódicos protestantes tuvieran un tiraje corto o en el mejor de los casos intermitente; mientras que otros, como El Abogado Cristiano Ilustrado, de la Iglesia Metodista Episcopal, tuvieron una vida gracias al empleo de las suscripciones. En cuanto al contenido, tomando como modelo al Abogado, hubo una constante de escritos anticatólicos y de exhortaciones morales, lo cual les hacía definirse como periódicos de “combate” (389). Bajo esta perspectiva, es comprensible el celo mostrado en los periódicos protestantes por ganar credibilidad entre los lectores mexicanos, aún si esto implicaba desprestigiar a otra denominación protestante por causa de conflictos excepcionales, como el acontecido en Atoyac (Torres Monroy).

Algunas de las características y contenido de aquellos primeros ejemplares de El Evangelista Mexicano fueron: 

  • Propaganda de la labor misional.
  • Denuncia de actos de intolerancia religiosa en comunidades.
  • Consejos éticos para la vida cotidiana.
  • Cultura general, literatura, artículos científicos.

Respecto de la postura antiviolencia, al considerar la forma como los editorialistas del AC y El Evangelista Mexicano (EM) tocan estos temas, es evidente que ésta se refleja en múltiples asuntos, desde las corridas de toros hasta los crímenes pasionales. Sin embargo, es interesante analizar específicamente la postura de los escritores metodistas hacia la violencia como medio para lograr un objetivo político o la justicia social. Por regla, el metodismo seguía las enseñanzas del apóstol Pablo: el cristiano debe someterse a las autoridades instituidas, que a fin de cuentas lo son por voluntad de Dios. El resultado será una vida pacífica y ordenada. En última instancia, tanto el orden y progreso a escala nacional (conseguido gracias a Porfirio Díaz) como la «santidad» (entendida como una posición como una persona justificada y redimida ante Dios y como una labor de diario autocontrol) eran fundamentales para el funcionamiento del proyecto social metodista. Esto es, una renovación espiritual y educativa centrada en la acción individual (Ramiro Jaimes Martínez, 2012).

1918 – A raíz del Plan de Cincinnati, en la prensa protestante sólo sobrevivían dos publicaciones: el Abogado Cristiano Ilustrado (IME) y El Faro (presbiteriano). EL ACI reportaba entre 2,500 y 2,700 ejemplares impresos semanalmente. Para 1919 se unificaron en una sola publicación: El Mundo Cristiano, dirigida por Vicente Mendoza, que terminó sus publicaciones a fines de 1927. Para 1928 renace el ACI, para volver a desaparecer en septiembre de 1930 con la constitución de la Iglesia Metodista de México (Ortega-Aguilar, Penélope, 2011). En esos mismos años, la IMES publica el periódico El Mensajero, bajo la dirección de Juan N. Pascoe.

1930 – Aparece el 14 de octubre el primer ejemplar de EEM como órgano oficial de la naciente Iglesia Metodista de México, constituida en la Primera Conferencia General celebrada un mes antes en Gante 5, Ciudad de México. Fue nombrado como primer director Vicente Mendoza Polanco, quien dirigió la publicación durante 16 años.

1974 – Se cambia la sede de edición a Monterrey. Desde 1930 se imprimía en la Ciudad de México. Ahora, a cargo del Pbro. David. J. Gutiérrez. se crea la Dirección de Literatura y Comunicaciones (DILIC), organismo institucional para la edición del periódico.

1976 – Cambia su nombre a Presencia (durante algunos años, en la década de  1980, se llamó “Presencia Metodista”) y regresa su edición a la Ciudad de México. 

1983 – El Gabinete General pide a la entonces Conferencia Anual Fronteriza que se encargue de la edición de Presencia, ante la imposibilidad de la DILIC para encargarse. El nuevo director es Oscar G. Baqueiro.

1986 – Se encarga la dirección de Presencia a Luis Rublúo Islas, por lo que la edición regresa a la Ciudad de México.

1990 – La Conferencia General de 1990 en Metepec, Pue. restablece El Evangelista Mexicano como nombre de la publicación.

Algunos directores:

  • Vicente Mendoza Polanco.
  • Manuel V. Flores
  • Oscar Gutiérrez Baqueiro.
  • David J. Gutiérrez.
  • Abner Alaniz Rangel.
  • Luis Rublúo Islas.
  • Donato Rodríguez Romero.
  • Bernabé Rendón Morales.
  • Martin Larios Osorio.

Periodicidad semanal a bimestral. En ocasiones se volvió una publicación esporádica.

Oscar G. Baqueiro ha dirigido el periódico durante 15 años en diferentes épocas.

Edición impresa entre 1,000 y 2,000 ejemplares.

2010 – Se convierte en publicación digital.

CRONOLOGÍA DIRECTORES

  • Vicente Mendoza Polanco (1930-1946)
  • Manuel V. Flores
  • Ernesto Villasana Rivera
  • Oscar G. Baqueiro (1972-1974)
  • David J. Gutiérrez (1974-)
  • Oscar G. Baqueiro (1983-1986). “Presencia”
  • Abner Alaniz Rangel
  • Oscar G. Baqueiro (1992-2002)
  • Luis Rublúo Islas
  • Donato Rodróiguez Romero (2010-2014)
  • Bernabé Rendón Morales (2014-2018)
  • Martín Larios Osorio (2018-2022)

REFERENCIAS

Torres-Monroy, Carlos Enrique. (2019).

Ramiro Jaimes Martínez. (2012). El metodismo ante la Revolución: El Abogado Cristiano y el levantamiento maderista.

Ortega-Aguilar, Penélope. (2011). El Abogado Cristiano y El Faro: la prensa protestante de la época ante el porfiriato.

Baqueiro, Oscar G. (2010). Metodismo Norestense.