Herencia y Desafíos

Herencia y Desafíos

Herencia y desafíos
Segunda jornada “Más de 150 años de metodismo en la CAS”

Martín Larios Osorio

A pesar de la persecución religiosa, la disidencia religiosa que el metodismo trajo al Bajío ha perdurado a lo largo de las generaciones. Su presencia se mantiene, quizás ya no con los obstáculos de antes, pero con los retos y desafíos del México contemporáneo.

La Sociedad de Estudios Históricos del Metodismo en México capítulo CAS, consciente de la presencia histórica de nuestro movimiento aquí desde hace 150 años -formalmente como misión estadounidense, pero de manera explícita desde hace casi dos siglos-, organizó la Jornada “Herencia y desafíos: más de 150 años del metodismo en la CAS”. La segunda parte de esta actividad se realizó el pasado 30 de septiembre en el templo El Divino Salvador de Querétaro, Qro.

Presentación de autoridades

Presidieron el evento: el Obispo de la CAS, Pbro. José Zayas Mellado; la Hna. Beatriz González Espinoza, Respresentante Laica; el Mtro. Oswaldo Ramírez González, Presidente Nacional de la SEHIMM y el Dr. Daniel Escorza Rodríguez, Presidente del capítulo CAS de la SEHIMM. También, estuvieron en la mesa honor el Pbro. Topiltzin Hernández Alonso, Superintendente del Distrito Bajío y el Hno. Magdiel Librado Ramírez, Representante Laico del Distrito Hidalgo y las Huastecas.

El Mtro. Oswaldo Ramírez abrió la sesión con la presentación de autoridades, en donde mencionó que el objetivo de la jornada era acrecentar la identidad metodista en el Bajío, una región que enfrentó la persecución religiosa, con una perspectiva de futuro y para el aprendizaje de las generaciones presentes sobre el ministerio de quienes nos precedieron.

Persecución religiosa en el Bajío

Aprendimos que uno de los principales retos que enfrentaron los misioneros metodistas estadounidenses que llegaron a México en el siglo XIX no fue propiamente la visión de transformación, que tenían muy clara, sino los foros para la predicación. En el Bajío, la oposición de la Iglesia Católica propició una encarnizada y a veces sangrienta persecusión. Ésta hacía imposible uno de los elementos característicos del metodismo y secreto de su gran éxito en las zonas más pobres de la Inglaterra del siglo XVIII: la prédica al aire libre.

El camino natural, entonces, para poder predicar, fue la adquisición y adaptación de inmuebles para el culto evangélico. El Bajío, como centro de conexión con la misión metodista en el norte del país, centró sus actividades en dos ciudades: Guanjuato y Querétaro. Allí se adquirieron importantes propiedades que servían para la prédica religiosa, pero también para el servicio social a través de la educación y la salud.

Fuimos ilustrados de las múltiples agresiones que sufrieron misioneros, templos, escuelas y congregantes en Querétaro, Guanajuato, Cuerámaro, León, Irapuato, Silao, Celaya, Mineral del Pozo y San Juan del Río, especialmente en los primeros 10 años de la misión metodista en la región, entre 1877 y 1888.  

Como consecuencia de la llamada Guerra Cristera, las congregaciones metodistas sufrieron ataques brutales. Aunque la Guerra Cristera terminó oficialmente en 1929, todavía hubo focos de insurrección hasta 1938 en abierta oposición a la presidencia de Lázaro Cárdenas; sobre todo en zonas campesinas, donde eran comunes los ataques cristeros a los maestros rurales que enviaba el gobierno. Muchos de esos maestros se formaban en instituciones liberales como las escuelas metodistas. Los ataques cristeros hicieron que se perdieran congregaciones como Cuerámaro, Silao, Pozos y San Juan del Río, en donde se asesinaron a congregantes y maestros, además de destruirse los templos.

A pesar de todas estas agresiones, la disidencia religiosa que el metodismo trajo al Bajío ha perdurado a lo largo de las generaciones. Su presencia se mantiene, quizás ya no con los obstáculos de antes, pero con los propios retos y desafíos del México contemporáneo, siempre confiados en la promesa de nuestro Maestro Jesucristo:

“Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece. Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias. Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas que los precedieron a ustedes”. (Mateo 5:10-11).

El desvanecimiento del impacto social: instituciones y congregaciones del Distrito Norte, ahora CAS

El Dr. Héctor García Escorza tomó la palabra para compartir algunos tópicos sobre el desvanecimiento del impacto social en las instituciones y congregaciones de nuestra Conferencia. Citó a grandes escritores, a propósito del legado histórico de nuestros edificios:

“La arquitectura es el testigo insobornable de la historia” (Octavio Paz).
“La arquitectura es el gran libro de la humanidad” (Víctor Hugo).

También, nos hizo reflexionar sobre la bonanza vivida durante los primeros 75 años del metodismo en México, cuestionando la decadencia vivida en la segunda parte del sesquicentenario en conmemoración hoy. Es decir, viendo el declive del ministerio educacional a partir de 1948, la importancia de cuestionarnos algunos temas: ¿Cómo decidieron los misioneros los puntos para abrir misiones? ¿Hubo alguna intención o plan de trabajo? ¿“O simplemente llegaron y dijeron: vamos a México y que Dios nos ayude”?. El ponente nos retó a hacernos estas interrogantes cada vez que abrimos nuevos campos para la predicación del Evangelio. ¿Cómo fueron los templos? ¿Qué mensaje se quería dar con nuestros edificios? Y en consecuencia, la importancia del mensaje que se daba en qué pasaba dentro de los edificios a partir de su apariencia externa, y del tipo de personas que frecuentaban esos edificios.

La última etapa de la narrativa protestante tuvo características diferentes en las etapas premetodista, en el protestantismo reformado del siglo XIX y, al final, a partir de la Constitución de 1917 y posterior a la Guerra Cristera.

De cualquier modo, todas las expresiones metodistas de esa primera y segunda épocas tenían un proyecto bien definido, un ethos metodista: plantación de iglesias en centros urbanos de potencial desarrollo industrial, poblaciones fuera de la influencia romanista; regeneración personal para el desarrollo de hombres nuevos, orientados a clases sociales en transición y, sobre todo, trabajo en poblaciones cercanas a vías de comunicación. En el aspecto social, era muy claro el plan de acción: combate a la ignorancia, al machismo, al alcoholismo, al fanatismo y a la idolatría. Primero, obras de expresión a la comunidad, luego templos; primero la regeneración social, luego la religión. 

Por tanto, el reto actual sería resolver la problemática espiritual del pueblo, pero también actuar más decididamente en suplir las necesidades más básicas, como la necesidad de comer. Fomentar, pues, un ethos de hombres y mujeres libres y nacionalistas. Por eso primero surgen las escuelas para niñas, los centros sociales, los dispensarios médicos. Congregaciones llenas de maestros, abogados, funcionarios locales, sindicalistas y comisarios ejidales; caldo de cultivo para el ethos metodista.

Pero habría que señalar la disminución misionera de 1930 a 1950. También, un nuevo sistema administrativo entre 1950 a 1970, desapareciendo el ethos metodista local. Se personaliza el papel directivo por lo que, al desaparecer los protagonistas, van inclusive desapareciendo las propias instituciones, como en los casos de Querétaro y Pachuca. Mencionó el reciente cierre del edificio de la Primaria Julián Villagrán el 15 de julio de 2016.

Finalmente, recibimos la invitación a no olvidar que el metodismo propugnó siempre por otras formas de vida, por personas nuevas. Si antes distinguíamos a los congregantes metodistas como personas decorosamente vestidas, con Biblia en mano, en familia y yendo al templo, ¿cómo distinguimos ahora a los congregantes metodistas? ¿Existe un nuevo impacto social? Es, pues, una demanda la expresión social de las congregaciones locales en proyectos sociales. Asimismo, un imperativo el reflexionar seriamente sobre cuáles son los males de nuestra sociedad que no cumple el gobierno ni otra institución, y que la Iglesia debe desarrollar.

La música protestante: sin Lutero no habría Bach 

El Maestro Héctor Larios Osorio nos impartió la conferencia “La música protestamte: sin Lutero no habría Bach”. Nos compartió que la música, como expresión humana, siempre ha estado presente desde tiempos inmemoriales y, por supuesto, desde los tiempos bíblicos más antiguos. Mencionó el canto polifónico y el canto gregoriano en la Edad Media, como parte medular del canto congregacional en la Iglesia Cristiana Occidental.

Nos enseñó que Martín Lutero era músico y pedagogo, además de teólogo. Hacía que cantaran los congregantes, como una responsabilidad de participación comunitaria dentro de la liturgia. Los himnos de Lutero se vendían como panfletos populares. Y que esta tradición la heredó Johan Sebastian Bach en Alemania durante fines del siglo XVII e inicios del XVIII, como un músico sistémico y estructurado. Las más de 1,500 piezas que compuso reflejan la disciplina y la formación protestante del autor.

Bach fue un pionero, miembro de un sistema familiar de aprendizaje de varias generaciones, donde los Bach aportaron a la música el sistema de tonalidades cromáticas que se siguen usando hoy: el clave bien temperado, para la afinación de instrumentos. Por eso se le considera el Padre de la Música, estableciendo las 12 tonalidades que encontramos en los teclados del pianoforte y aún en los teclados modernos de nuestro siglo.

Al final de su intervención, el Maestro Larios nos compartió ejecuciones de obras clásicas de Bach, junto con algunos miembros de su familia, el Maestro Martín Alejandro Larios Barrientos y la Maestra Alejandra Barrientos Aguilar:

  • Preludio 21 en Sí Mayor.
  • Tocata y Fuga en Re Menor.

Entrevistas a exobispo Octaviano Espinosa

Tuvimos la gran oportunidad de presenciar el video con entrevista y mensaje de nuestro exobispo en la CAS de 1994 a 1998, el Pbro. Octaviano Espinosa Fierro. Nos compartió sus experiencias y su opinión de que, al ser celoso del mandato disciplinario y manejo de reglas parlamentarias, su gestión estuvo apegada al derecho eclesiástico. Hizo un llamado a ser conscientes de que la Iglesia ha perdido el espíritu wesleyano, enfatizando que “ya no es evangelística ni de santidad”. Duras aseveraciones que deben hacernos reflexionar.

El metodismo en el Bajío, misión en un mundo extraño

El Maestro Martín Larios Osorio nos impartió la conferencia “El metodismo en el Bajío, misión en un mundo extraño”, en donde aprendimos sobre la experiencia de la expansión misionera metodista en el Bajío durante fines del siglo XIX y su desarrollo a lo largo del siglo XX. En una región que se caracterizaba por ausencia de protesta religiosa y declarado fanatismo católico-romano, el Obispo William Butler marcó la segunda línea del metodismo episcopal en el centro del país, con sede principal en Guanajuato y con una ruta de paso en Querétaro, desde la Ciudad de México.

La apertura de la misión metodista en Querétaro y Guanajuato propició levantamientos populares desde sus inicios, en donde los congregantes sufrían el ostracismo en la comunidad, la represión moral y física de sus vecinos y, muchas veces, atentados contra sus vidas. Las fuentes de penetración de los misioneros fueron claramente dos: los consultorios médicos (en lugares como Guanajuato, Romita, Silao, La Luz, Cuerámaro y Mineral de Pozos), y las escuelas (como en Querétaro, León, Guanajuato).

La escuela metodista se convirtió en el más trascendente mecanismo de propagación de la misión porque, además de la búsqueda de propaganda, se fomentaba el espíritu de grupo, la preparación del ministerio y la realización de labor social (Ruiz-Guerra, 1985). Se impartían principios religiosos, morales e ideológicos, acorde con los planes de estudio oficiales y con las corrientes pedagógicas más avanzadas en su momento. El trabajo educativo fue llave de entrada al difícil campo del Bajío.

En la prensa metodista de la época, se percibía el sentido de esa misión educativa:

“La verdadera raíz del mal en la naturaleza humana era la ignorancia y no una pecaminosidad innata. De ello se desprendía que para atacar el mal y hacer posible el reino de Dios en la tierra era necesario combatir la ignorancia por medio de la educación” (Joseph Bellamy).

“Gracias a la instrucción florecerían «las artes de la paz»; se promovería la industria; aumentaría el comercio; se engrandecería la nación al hacer más vigilantes las autoridades; «y se haría menos frecuente la rapiña y la violencia» (Pedro Flores Valderrama, 1898).

Los hombres instruidos habrían de ser: inteligentes, puros en sus costumbres, afectos a informarse de las noticias de la prensa, capaces de raciocinio correcto […] y libres de las preocupaciones y de los prejuicios que perjudican la libre aceptación de las reformas.

Esta conferencia nos dejó como reflexión el retomar la visión misionera metodista de hace 150 años, asumiendo los retos para nuestra realidad actual: pobreza, delincuencia, corrupción, acceso a la alimentación, salud y educación, contaminación, acceso a vivienda, inclusión de minorías, desempleo y trabajo informal, machismo y violencia contra la mujer, explotación infantil, así como procuración e impartición de justicia, entre otras, por sólo mencionar las más importantes de acuerdo a los estudios nacionales e internacionales de las autoridades en esas materias.

Actualmente, el Bajío es sede del importante corredor industrial San Juan del Río-Irapuato-Aguascalientes, cuya principal actividad económica gira en torno a la industria metal mecánica automotriz. Sin embargo, el desarrollo económico está acompañado de múltiples desafíos: un Guanajuato violento, un Querétaro sede de importantes núcleos de migración ilegal de personas, y un Jalisco y un Aguascalientes industriales, con zonas metropolitanas que crecen desmesuradamente con todas las problemáticas sociales que ello implica.

También, como en toda la América Latina, el metodismo enfrente en esta región la falta de una visión de transformación del individuo, sólo de “cambio de religión”, de no tener un proyecto misionero trascendente, la secularización de la sociedad, la falta de colaboración con otras confesiones cristianas y las nuevas formas de comunicación.

Entrevista con Agustín Quiroz, Representante Laico de la CAS 2010-2018

Tuvimos la oportunidad de escuchar interesantes comentarios del Hno. Agustín Quiroz Martínez, quien nos compartió su experiencia de llamado al servicio como Representante Laico de la CAS en una época de dificultades y retos. Nos expuso algunos de los proyectos de Iglesia que se implementaron durante su periodo, la visión estratégica de la IMMAR nacional en ese periodo, los logros alcanzados, así como su perspectiva de lo que debe ser la participación de los laicos en los ministerios de la iglesia. Nos enfatizó la importancia del compromiso del laico en los retos y desafíos de la Iglesia Metodista en México.

Devocional de clausura

Finalmente, nos gozamos en el devocional de clausura, en donde el Obispo de la CAS, Pbro. José Zayas Mellado. nos recordó que hemos recibido capacidades y talentos, pero con un propósito: un llamado a dar fruto. Nos invitó a no olvidar las palabras del Apóstol Pablo a Timoteo:

“Predica la palabra; mantente dispuesto a tiempo y fuera de tiempo; convence, reprende y exhorta con toda paciencia y enseñanza. […] Pero tú, sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista; cumple tu ministerio” (2 Ti. 4:2, 5).

Que el cumplimiento del ministerio metodismo en el siglo XXI nos haga instrumentos de Dios: de Su amor, Su justicia y Su paz, en la perspectiva de los desafíos actuales para nuestros compatriotas mexicanos.

Sólo a Dios la Gloria, porque hasta aquí el Señor ha estado con nosotros.


REFERENCIAS: 

Jornada Conmemorativa: más de 150 años de metodismo en la CAS. Facebook, 30 de septiembre de 2023, https://fb.watch/n_Lol97fs_/

Ruiz-Guerra, R. (1985). La Iglesia Metodista Episcopal, una presencia misionera protestante en el México Moderno 1873-1930.

Presidencia municipal de León. (2007). Jefatura Política. Tomo XII. 1881-1890. Ediciones del Archivo Histórico Municipal de León. https://archivohistorico.leon.gob.mx/acervodigital/Catalogos/15_Jefatura_Politica_XII.pdf

Serrano-Álvarez, P. (2012). Porfirio Díaz y el Porfiriato. Cronología 1830-1915. INEHRM.

Butler, J.W. (1918). History of the Methodist Episcopal Church in Mexico. Personal reminiscences, present conditions and future outllok. The Methodist Book Concern. New York, Cincinnati, USA.