EL ROL DE LA MUJER EN LA REVOLUCIÓN MEXICANA

EL ROL DE LA MUJER EN LA REVOLUCIÓN MEXICANA

Por Rubén Pedro Rivera

Usualmente cuando se habla de la Revolución Mexicana suelen destacarse nombres de protagonistas varones, como si las mujeres no hubieran participado ni siquiera de una manera mínima. La verdad es que sin mujeres no habría habido Revolución en lo absoluto.

En este breve escrito sólo haré mención de unas pocas damas que –de alguna manera- sobresalieron en la gesta revolucionaria, pero ha de quedar claro que hubo un gran número de féminas que colaboraron en este evento histórico. El Diccionario Histórico y Biográfico de la Revolución Mexicana informa acerca de 2000 mujeres revolucionarias que actuaron entre los años 1884 – 1920, y asegura haber muchas más que seguramente irán siendo descubiertas mediante investigaciones futuras.

Comienzo con las numerosas soldaderas, mujeres que acompañaron a sus esposos fielmente durante las diferentes etapas revolucionarias; ellas se encargaron de conseguir y procesar los alimentos, curar al herido, cuidar de su ropa, limpiar las armas, atender a los hijos -que con frecuencia también eran parte del bagaje-, etc. Sin ellas el soldado no hubiera estado en condiciones apropiadas para la lucha.

También hay que mencionar a las que sirvieron como espías, correos, periodistas, contrabandistas, secretarias, etc. Entre ellas quiero incluir a quienes recogían la propaganda prerrevolucionaria que se imprimía subrepticiamente en el colegio metodista de Puebla, la cual escondían entre sus ropas para hacerla llegar a los diferentes núcleos de distribución, arriesgando sus vidas. 

Muy conocida fue Adela Velarde Pérez, originaria de Ciudad Juárez, quien se unió al ejército a los 13 años como camillera de la Cruz Roja y fue novia de un oficial villista que falleció en sus brazos durante la batalla de Torreón, y en sus últimos momentos de vida le entregó como regalo la letra del corrido “La Adelita”, que pronto se hizo famosa en la tropa.

María de la Luz Espinoza, quien por su reconocida valentía y arrojo, fue ascendida por Zapata al grado de teniente coronel.

Dolores Jiménez Muro, distinguida activista de Aguascalientes, quien en 1911 participó en la conspiración para llevar a Madero a la Presidencia; fue también la encargada de reunir y redactar las ideas del Plan de Tacubaya, y redactó además el preámbulo del Plan de Ayala.

María del Carmen Serdán Alatriste, comprometida revolucionaria, contrabandista de armas, enfermera, fabricante de bombas, quien pronunció una encendida arenga al pueblo cuando su casa fue atacada por soldados del Gobierno, muriendo ella y parte de su familia. Natalia, su hermana, fue igualmente colaboradora.

Hermila Galindo Acosta fue secretaria particular de Venustiano Carranza, participó en el primer congreso feminista de Yucatán, fundó el periódico “Mujer Moderna”, fue la primera mujer en ocupar un escaño en el Congreso, llegando a figurar en el billete de mil pesos.

Carmen Vélez, alias “La Generala”, comandó un batallón de 300 hombres con los que incursionó en Tlaxcala e Hidalgo, apoyando al maderismo.

Elisa Acuña Rossetti fue periodista e ideóloga militante del Partido Liberal Mexicano; sus críticas contra el porfirismo le acarrearon ser encarcelada varias veces. Fundó el semanario “Vesper”, desde donde difundió sus ideas anarco-feministas.

Juana Belén Gutiérrez, duranguense de origen, fue anarquista, anticlerical y feminista. Fundó varios periódicos en los cuales denunció las injusticias del régimen; apoyó entusiastamente el Plan de Ayala.

Clara De la Rocha fue comandante de una guerrilla norteña, distinguiéndose en la toma de Culiacán, en 1911.

Margarita Neri era una hacendada de Quintana Roo, quien creó su propio ejército que llegó a sumar mil hombres. Manejaba las armas con destreza y era jinete notable. Dirigió a su ejército en campañas tanto en Tabasco como en Chiapas, durante la Revolución.

María Quinteras de Meras. Sumó diez batallas en su haber con la División del Norte, donde Villa le otorgó el grado de coronel. Para poder ingresar al ejército hubo de disfrazarse de hombre y mostrar su extraordinaria habilidad con las armas. 

Luz Corral de Villa, una de las esposas del general Villa, que reclamó ser la única y legítima por su permanente apoyo y acompañamiento al Centauro del Norte. Asistió varias veces a nuestro templo “La Trinidad”, en la ciudad de Chihuahua, aunque sin afiliarse.

Elisa Griensen Zambrano se enfrentó a las tropas norteamericanas que buscaban a Francisco Villa en 1916. Al frente de un grupo de adultos y niños, portando piedras y palos, obligó al ejército del Gral Pershing a salir de Parral.

Valentina Ramírez Avitia luchó en la tropa maderista disfrazada de hombre, con el nombre de Juan Ramírez; su valentía le ganó el grado de teniente. A ella se le atribuye la inspiración del canto revolucionario denominado “La Valentina”.

Habría mucha más tela para cortar en la materia, pero por la brevedad de este artículo baste la muestra anterior, con la cual deseo resaltar la importante participación de la mujer en la Revolución Mexicana.