RECOGED LA COSECHA
Autor: Joel Comiskey
El modelo celular es algo de lo que se ha hablado mucho, pero no ha sido puesto en práctica en muchas iglesias. En Recoged la Cosecha, Joel Comiskey revisa las características que marcaron el crecimiento de la iglesia primitiva, y hace una relación entre el crecimiento numérico y el espiritual; también reconoce que la vida de los primeros cristianos estaba marcada por la guía del Espíritu Santo y se centraba en dos grandes principios: la gran celebración y la reunión en grupos pequeños donde se daba el cuidado pastoral que cada miembro requería. Estos grupos pequeños son lo que se conoce como células.
Joel Comiskey empieza dando una panorámica de iglesias alrededor del mundo que han progresado a base de funcionar en células. Y encuentra varios elementos en común:
- Una dependencia de la oración. Cada iglesia tiene veladas de oración que duran toda la noche y ayunan de manera periódica. Practican una total dependencia de Dios.
- Las células no son sólo para cuidado personal, sino que constituyen una herramienta para la evangelización y la multiplicación.
- La meta de cada célula es evangelizar; su visión es hacia afuera. No hay tal cosa como “células de mantenimiento”: todas las células tienen como meta el crecimiento.
- Se mantiene un “control de calidad”, para que cada grupo celular se reúna para la edificación espiritual (conocer a Dios y conocerse unos a otros), la evangelización (alcanzar al mundo para Cristo) y se comprometa a participar en las funciones de la iglesia, manteniendo un vínculo estrecho con la iglesia local. De esto se desprende que no todos los grupos pequeños pueden ser llamados grupos celulares.
- Énfasis en establecer metas para abrir nuevos grupos.
Una iglesia que ve los grupos celulares como su columna vertebral, y no solamente como un programa más, cierra la puerta a la fuga de miembros. El autor afirma:
El ministerio celular es la manera más eficaz de cerrar la puerta trasera de una iglesia. Concéntrese en su ministerio celular. El ministerio celular hace que los que calientan bancos se conviertan en pastores que cuidan del rebaño. Los creyentes nuevos se convierten en líderes que continúan el proceso (Comiskey, 2001, 77)
¿En qué momento los grupos pequeños que ayudaron al crecimiento de la iglesia primitiva se perdieron? Comiskey hace un recuento histórico del avance de la iglesia hasta el siglo cuarto, en que el emperador Constantino declara al cristianismo como religión del estado, y con ello vienen una serie de cambios que diluyeron la esencia del trabajo en grupos pequeños e impulsaron la creación de una clase privilegiada que detentaba el conocimiento sagrado (clérigos), frente a una mayoría silenciosa que solamente se sentaba a escuchar y obedecer (laicos): La Biblia fue quitada de las manos del pueblo y fue entregada a los hombres sabios que la estudiarían y ofrecerían sus juicios ( (Comiskey, 2001, 101). Da una explicación del surgimiento de los llamados conventos, como reacciones de quienes buscaban una experiencia de fe más genuina, pero que cometieron el error de separarse del cuerpo de Cristo: El paradigma célula/celebración desapareció y la iglesia cayó en el oscurantismo ( (Comiskey, 2001, 103). El sacerdocio universal de los creyentes se olvidó y sólo sería recuperado hasta el tiempo de Martín Lutero.
Con ánimo de inspirar, y sin que estos modelos sean paradigmas inamovibles, sigue mostrando la manera de trabajar en grupos celulares tanto si se trata de iglesias establecidas exclusivamente con base en esos grupos -iglesia celular- o aquéllas en las que los grupos celulares coexisten con otros grupos como la Escuela Dominical, el coro, las juntas, las organizaciones, etc. (modelo Meta), y finalmente aquéllas con grupos bajo el modelo de Pacto (grupos de 3-12 personas que se reúnen para animarse en su crecimiento en Cristo).
En otra sección del libro da consejos prácticos para instaurar el modelo celular en una iglesia enfocada al trabajo por programas u organizaciones, considerando la resistencia natural que seguramente habrá en el proceso de organización.
Los ejemplos y estrategias que Joel Comiskey nos presenta llevan la marca de que ninguno de estos consejos funciona sin una dependencia total del Espíritu Santo. En Recoged la Cosecha tenemos un libro muy inspirador que sacude nuestra conciencia sobre la necesidad de recuperar la manera en que trabajaron los creyentes de la iglesia primitiva para extender el reino de Dios.

Referencia
Comiskey, J. (2001). Recoged la cosecha. Editorial CLIE.
