Una Nueva Generación de Ministros de Dios

Una Nueva Generación de Ministros de Dios

Una nueva generación de ministros de Dios.

“Porque para vosotros es la promesa y para vuestros hijos y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Hechos 2:39.

La Biblia nos relata aquel momento glorioso cuando el apóstol Pedro, después de presentar su discurso ante la multitud en el día de pentecostés y exponiendo la Escritura declara: “…a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo”, palabras que compungieron el corazón de miles de oyentes, llevándolos al arrepentimiento, recibiendo el perdón de sus pecados en el nombre de Jesucristo, recibiendo el bautismo, la promesa del don del Espíritu Santo, bautizándose e integrándose a la iglesia. Un gran acontecimiento porque vemos la obra del Espíritu Santo de redargüir y convencer a las personas de que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios y de que murió en la cruz por amor a la humanidad para otorgar perdón de los pecados, para dar el don del Espíritu Santo a todos los que creen en él y hacerles parte de la iglesia, de la comunidad de la fe.

Pero algo de gran importancia que no debemos pasar por alto son las siguientes palabras del apóstol: “Porque para vosotros es la promesa y para vuestros hijos y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Esto significa que, en este tiempo, nosotros, nuestros hijos y todos cuantos el Señor llamare, hoy pueden por medio del Espíritu Santo ser redargüidos de sus pecados, experimentar el arrepentimiento, creer en Jesucristo el Hijo de Dios para recibir por medio de él el perdón y el don del Espíritu Santo para ser parte de la comunidad de la fe que es la iglesia de Dios.

¿Tú lo crees, pastor, pastora? ¿Tú lo crees, hermano o hermana? Que no nos falte la convicción de que la salvación de Dios en Cristo es necesaria y posible en esta generación como lo ha sido en todo tiempo; y que aun cuando vemos “una perversa generación”, el Espíritu Santo tiene poder para redargüir, para compungir y llevar al arrepentimiento, para mover a la decisión de creer en Jesucristo y vivir en su voluntad, en la comunidad de la fe. Pero para ello es necesario seguir compartiendo el mensaje de buenas noticias a todos los seres humanos.

En la convicción de que las promesas de Dios se cumplen, como Seminario estamos realizando encuentros con los adolescentes y jóvenes de nuestras iglesias, porque la promesa es para nuestros hijos y para todos a cuantos el Señor llamare. Nuestro anhelo es que nuestros adolescentes y jóvenes tengan una experiencia de conversión a Cristo y que así sean ministros de Dios y el Señor levante a nuevas generaciones de pastores.

Este mes de marzo tuvimos el gozo de estar con dos congregaciones del estado de Puebla: Izúcar de Matamoros y Don Roque.

El sábado 2 de marzo, en el pueblo Don Roque, tuvimos un taller con el tema La importancia de los jóvenes en la iglesia, con adolescentes y jóvenes de las iglesias de Tochimizolco, Izúcar y Don Roque, en el templo “El Divino Salvador”. De paso un poco de historia: El primer templo no fue construido como tal por la Iglesia Metodista, sino que era una Capilla católica que un vecino de la comunidad había construido en su propiedad, pero quien en un viaje a la ciudad de Puebla escuchó el evangelio en el templo “Emmanuel”, regresando a su pueblo convertido y decidido a predicar el evangelio y transformando la capilla en el primer templo metodista de la comunidad. El Espíritu Santo redarguye de pecado, convence de la salvación y nos capacita para ser ministros de Dios.

Una reunión no sin obstáculos, ya que la carretera de Izúcar a Don Roque estaba bloqueada, pero buscando caminos alternos llegamos a nuestro destino. Un gozo fue compartir con los jóvenes reunidos y dialogar sobre la experiencia de conversión de cada uno y la importancia de servir a Dios como líderes en su iglesia a través de grupos pequeños coordinados por los seminaristas Josías Serrano, Omar Xoca y Víctor Canales, así como Alejandro Juárez -pastor de Don Roque e Izúcar- y el pastor Elías, de Tochimizolco.

 El domingo participamos con las dos congregaciones en su culto de adoración, compartiendo su testimonio de conversión y llamado al ministerio los seminaristas y el mensaje de la Palabra su servidor, con el título “Jesús, nuestro templo”.

Fue triste saber que la Iglesia “El Buen Pastor” de Izúcar no puede hacer uso de su templo, ya que está dañado por temblores de años pasados; pero da gozo ver que los hermanos han acondicionado el patio para tener los cultos. Sin lugar a duda en sus vidas y en medio de su iglesia “uno mayor que el templo está en ellos y con ellos”. Y oramos porque pronto pueda repararse el templo en esta ciudad.

La promesa de Dios de salvación para nuestros hijos y todos aquellos que él llamare es una realidad. La presencia de Cristo en la vida de sus hijos y en medio de su pueblo, se manifiesta al compartir con nosotros los alimentos y hospedarnos en sus hogares. El Señor derrame abundantes bendiciones.

El próximo sábado 16 estaremos con los jóvenes en San Felipe Teotlalcingo, Puebla; y el domingo 17, con la congregación.

Oremos para que nuestros hijos y nuestra juventud sean fieles discípulos de Jesucristo.

Pbro. Basilio Filemón Herrera
Director del Seminario Gonzalo Báez Camargo