Oswaldo Ramirez González
Nació el 20 de septiembre de 1854 en Guadalajara, Jalisco. Hijo de Martín Gómez Portugal y María de Jesús Pedroza. A temprana edad se quedó huérfano de padre, pero siempre vivió amparado por el apoyo de su madre. A los veintiún años se casó con Cristina Toscano, tanto su esposa como él tenían antecedentes de la fe en el catolicismo romano. Tres años después de su matrimonio conoció el evangelio (1878) en la primera iglesia evangélica establecida en la capital jalisciense, cuya denominación era de procedencia congregacional, que para entonces estaba bajo el auspicio de la Iglesia Metodista Episcopal Sur. Sin embargo, su esposa se opuso poniéndole una prueba enorme proponiéndole elegir entre su familia o el ministerio, a lo que Agapito Portugal se decidió por lo segundo.
Ante la difícil decisión dejó la ciudad de Guadalajara el 2 de enero de 1882 para seguir su llamado pastoral y establecer las bases del protestantismo en la ciudad de Colima; tres años después recibió una carta de su esposa en la que recapitulaba rotundamente, diciéndole que ella iría y se apegaría a la fe que él ya había decido. A partir de entonces y durante treinta años hasta su muerte, su esposa lo acompañó apoyándolo en la propagación del evangelio por diferentes partes de la República mexicana; Colima, Ahualulco, Guadalajara, Morelia, Puebla, San Luis Potosí y la Ciudad de México.
Su entrega al trabajo pastoral y liderazgo destacó desde el primer momento que se insertó en el ministerio; en junio de 1885, bajo su presidencia, se reunió en la capital de San Luis Potosí por tercera ocasión la Convención Nacional de iglesias evangélicas y Escuelas Dominicales. Formó parte integral de varias organizaciones; secretario de la Mesa Directiva de las Escuelas Dominicales en varias ocasiones, donde también fungió varias veces como vicepresidente del departamento de Trabajo Espiritual. Ambas tareas las desempeñó excepcionalmente en diferentes lapsos entre 1901 y 1909.
Por otra parte, fue designado secretario de Correspondencia en la Unión Nacional de Temperancia en 1909. Así pues, ante la grave enfermedad que aquejó al presidente de la Comisión Nacional Misionera, el Dr. Butler -el cual por este motivo abandonó el país-, el reverendo Portugal lo suplió en su cargo en 1916, continuando con el mismo, pero de manera oficialen 1917.
Sus cualidades ministeriales y de liderazgo institucional se ampliaron hacia la oratoria y discernimiento, elementos que lo llevaron a participar de una u otra manera en las actividades en pro de la lectura bíblica, evangelización y la formación e instrucción de los jóvenes; ello particularmente como miembro de la mesa directiva de las Escuelas Dominicales, desde donde tuvo notables disertaciones y predicaciones en diferentes momentos, en congresos y convenciones como en la Confederación de Escuelas Dominicales y Sociedades Cristianas de Jóvenes, Congresos de la Liga Epworth, en la Conferencia Unida de Obreros Metodista de México, entre otros. Sus trabajos destacados en este aspecto fueron; “El secreto para retener a los jóvenes en el seno de la iglesia” (1907), “La actividad de la iglesia es una suprema necesidad” (1910), “Críticas sanas sobre el modo de leer la Biblia, orar, cantar y dirigir el culto” (1911), y “¿Hasta qué punto debemos extendernos sin organizar iglesias” (1913).
Como presbítero presidió los Distritos de San Luis Potosí, Toluca y el Oriental de México. Fue redactor por cuatro años (1902-1906) de El Evangelista Mexicano, prensa auspiciada por la Iglesia Metodista Episcopal Sur. Cabe señalar que por causa de su ministerio cambió de residencia parcialmente en 1905 instalándose en la capital de San Luis Potosí, lugar desde donde temporalmente siguió realizando sus tareas periodísticas y editoriales.
La muerte y el paso a la gloria eterna lo sorprendió cuando desempeñaba su cuarto año de pastorado en la capilla “Sóstenes Juárez”, de la calle Aztecas en la Ciudad de México, un 6 de abril de 1921, tenía para entonces 66 años. De sus 39 años de servicio pastoral, treinta y seis los realizó bajo la administración de la Iglesia Metodista Episcopal del Sur; sus últimos tres años, a consecuencia del Plan de Cincinnati y por conveniencias técnico-administrativas, los hizo de la mano de la Iglesia Metodista Episcopal.
Fuentes de Información.
Sánchez, Alán. (2022). 150 de la misión metodista en México. 150 biografías breves. CUPSA, México, p. 105.
El Abogado Cristiano Ilustrado.
El Faro.
