AVIVAMIENTO* INTELECTUAL.   

AVIVAMIENTO* INTELECTUAL.   

“No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar.” (Pablo de Tarso)

  Estamos acostumbrados a hablar de avivamiento en relación a un flujo mayor de asistencia de personas a los lugares en donde nos reunimos, con manifestaciones carismáticas de todo tipo y un interés no común por seguir reunidos. Esto en sí no es malo; el problema es que aunque el fuego es mucho, la madera, por ser poca, se consume y hace que el fuego no permanezca. Si bien leemos en la Escritura que de repente vino el Espíritu Santo y se derramó sobre las personas y les dio poder para proclamar el evangelio de diferentes maneras, esto fue el inicio de la proclamación del evangelio con poder.

   Muchos desde hace tiempo oramos y pedimos que venga un avivamiento a nuestras comunidades de fe. Vemos aquí y allá llamaradas que al final no permanecen y ello se traduce en personas que se acercan por un tiempo y después se alejan; tal vez tú seas una de éstas.

¿Qué pasaría si ese avivamiento iniciara de otra forma?

-Primero, que se iniciara a nivel personal, con un interés genuino de conocer a Jesús por medio de la Escritura; que la lectura y el estudio fuera algo cotidiano en nuestra vida (es decir, que tú mismo tomarás tu biblia y comenzaras a leerla).

-Segundo, que fueran los lugares de estudio bíblico los que se comenzasen a llenar con personas interesadas en aprender (que tú mismo acudieras a esos lugares).

-Tercero, que estas mismas personas comenzarán a leer en todos lados y en todas las fuentes posibles para profundizar en este conocimiento que se va adquiriendo (esto es, que tú mismo invirtieras tiempo y recursos para rodearte de lo necesario para aprender más).

  Con el tiempo este conocimiento va a producir una fe madura; pues al conocer más, somos conscientes no sólo de las promesas y beneficios del evangelio, sino también de la importancia de la obediencia y el compromiso.

  Esto inevitablemente va a traer convicciones más profundas en nuestra vida y servicio a Dios y al prójimo, pues estas convicciones no nos permitirán estar ociosos.

  Hoy es más fácil, llegar a un recinto, cantar mucho, emocionarnos, recibir alguna palabra, ser ministrados y salir y anhelar volver a tener una reunión parecida muy pronto. En un inicio está bien, pero:

¿Qué sigue después de esto?

  En los grandes despertares (avivamientos) en América** cuando esto ocurría, iba seguido de un arrepentimiento y cambio genuino en las personas por medio de la participación activa del Espíritu Santo, que les hacía entender lo que escuchaban. Éstas buscaban encontrar, luego de las experiencias, verdades que les enseñaran cómo permanecer libres de pecado y se quedaban en las congregaciones para aprenderlas. No buscaban repetir experiencias hasta el cansancio: buscaban enseñanza que les ayudara con su fe y respuestas para la vida. 

  Hoy se mide el avivamiento por medio de las manifestaciones carismáticas al cantar  (hermana de estas manifestaciones es la emoción) o al ser ministrados, y no por las convicciones que vienen a los feligreses al escuchar o estudiar la Palabra o por el número de nuevos conversos.

   Las congregaciones están llenándose de personas que buscan la mano de Jesús y no su rostro,*** en donde las experiencias sensoriales son más apreciadas que las verdades que son expuestas por la predicación de la Palabra.

  El avivamiento tiene como finalidad recibir poder para ser testigos y llevar el evangelio hasta lo último de la tierra, no para entretenernos dentro de cuatro paredes.

  Necesitamos volver a su Palabra en oración y búsqueda de su voluntad más que antes.

  Necesitamos profundidad en nuestras convicciones; y ésta sólo la tendremos fundamentándonos en su Palabra.

  No se trata de ser un erudito, sino de poner el sentido en lo que leemos. En la Escritura encontraremos verdades que traerán madurez a nuestra fe; otras serán  promesas que nos darán seguridad o ánimo; otras, la invitación al cambio así como al compromiso. Nos falta conocer tanto de Él y de su voluntad  y así conocer cuál es su propósito en nosotros.

-NECESITAMOS VOLVER A LA ESCRITURA-

  El avivamiento en tu vida puede estar a unos cuantos pasos, iniciando con decidirte a leer y tomar en serio ese libro que llamamos aiblia, el cuál tal vez hace tiempo que no tienes en tus manos con la intención de buscar lo que Dios tiene para ti.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra” (1 Tim 3:16-17).

                                                  (A. Muro)


* Incremento de la intensidad, la fuerza o la vivacidad de algo.

** Se consideran por los académicos tres grandes avivamientos (despertares) aunque algunos hablan de cinco.

-Primer gran despertar.- 1730-1740 y fue al interior de las iglesias.

-Segundo gran despertar.-Alrededor de 1800 y se caracterizó por un alto número de conversos.

-Tercer gran despertar.-1850 hasta inicios del siglo XX y se caracterizó por grandes obras sociales y misioneras.

-Cuarto gran despertar.- Después de la segunda guerra, con la llenura de grandes lugares y estadios.

-Quinto gran despertar.- Un cambio en la alabanza y adoración, es al interior de la iglesia.

Estos últimos dos no son aceptados universalmente por los académicos, sobre todo el quinto, pues no tienen alcances mundiales ni abarcan todas las denominaciones.

***Esta frase alude a que buscamos más lo que Dios nos puede dar en lo material que al cambio que se produce al querer ser más como Jesús. Buscamos el tener y no el ser.

Autor

Carlos A Muro

CANCEN