Son niños, fruto del amor de un hombre y una mujer.
Alegría del ser humano más seco, a quien desarman y ponen a reír y actuar como si él mismo fuera un niño o un bebé.
Inofensivos, débiles y, sin embargo, poderosos para mover el mundo que se afana y se fatiga por mantenerse sobre la tierra, misión para la cual los necesita indispensablemente a ellos.
Transforman para siempre la vida de los padres y vienen a ser el centro de atención y motivo de trabajo y esfuerzo de aquellos que los procrearon y de muchos más.
La sola presencia de papi y mami los hace sentirse totalmente seguros y alegres, aunque no sepan los peligros y luchas por los que pasen aún para tener pan en la mesa.
Su vida es disfrutar el aquí y el ahora. El futuro es fantasía e ilusión que siempre está cambiando mientras van construyendo sus vidas con sus propias decisiones y consecuencias.
Algún día pensarán, “quisiera volver a ser niño, cuando no tenía nada de qué preocuparme”, pero será demasiado tarde porque la vida es el único viaje sin reversa, aunque con retorno.
Son niños, la más grande riqueza del mundo, la esperanza de paz; “de ellos es el reino de los cielos.”
Raúl García de Ochoa
Cd. Benito Juárez, N.L.
7 de agosto de 2023
