LIBRES PARA VIVIR

LIBRES PARA VIVIR

Nuevo León no sólo se reconoce por ser la casa de dos de los equipos más fuertes en el futbol mexicano; en las estadísticas de feminicidios, maltrato infantil, violencia intrafamiliar, así como maltrato y abuso contra las mujeres, la entidad aparece entre los primeros lugares del país.

Esta fue parte de la información que se compartió en el taller “Libre para vivir” organizado por la Sociedad Bíblica de México A. C., y que se llevó a cabo los días, viernes 16 y sábado 17 de agosto, en las instalaciones del templo El Salvador ubicado sobre la calle Emilio Carranza, 1404 de la colonia Treviño, en el municipio de Monterrey. La Lic. Linda  De la Garza, encargada de la Sociedad Bíblica de México en esta ciudad, dio la bienvenida a los asistentes a este taller y dio lugar a la participación de los instructores, venidos de diferentes partes del país y del extranjero.

El evento tuvo como propósito la formación de facilitadores para atender situaciones de violencia y abuso infantil, así como violencia contra la mujer; temas que, de acuerdo con la opinión de muchos, la iglesia aún se resiste a abordar de manera profunda. 

Tras presentar las estadísticas se le cuestionó a los asistentes ¿cómo se sienten al vivir en un estado que aparece en los primeros lugares de violencia, feminicidios, maltrato y abuso contra niños y mujeres?, esto con el fin de hacerlos reflexionar sobre su actuar no sólo como ciudadanos, sino también como creyentes ante una realidad tan desalentadora. 

 Y es que las cifras no son para menos, pues de acuerdo con los datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), de diciembre de 2018 a enero de 2024, se han registrado por lo menos 4 mil 817 casos de feminicidio en el país; dentro de la información Nuevo León aparece en el segundo lugar con 386, mientras que el Estado de México ocupa el primer puesto con 668 casos y el estado de Veracruz, se mantiene en la tercera posición con 360 casos de feminicidio.

  Durante el desarrollo del taller, los presentadores confrontaron a los regios con una realidad poco agradable; pero, además, retaron al pueblo creyente a prepararse para  actuar y hacer frente a situaciones de violencia y abuso que se esconden dentro de las iglesias, que al final -quedó claro- pueden convertirse en albergues de abusadores y violentadores que aprovechan la fe para disfrazar su maldad con la carátula de la piedad y la bondad. 

Tras resaltarse en repetidas ocasiones que el tema de la violencia y el abuso son tópicos poco tratados por los líderes o pastores, surgieron cuestionamientos como ¿Cuál es el pensar y actuar de la iglesia ante situaciones de esta índole? ¿Se cuenta con la capacitación adecuada para dar la atención y soporte necesarios? ¿Cuál debería ser el proceder de los pastores al percatarse de una situación de abuso en la iglesia? 

  Ante esto, surgieron comentarios entre los presentes que dejaban en evidencia la falta de preparación y conocimiento sobre el tema por parte de la iglesia; entre estos, resaltó el que por lo regular la víctima siempre se ve obligada a guardar silencio, a no denunciar ni señalar para evitar el escándalo; y en algunos casos, todavía se exige un perdón forzado, pues esto “es lo que agrada a Dios”; incluso, hubo quienes dijeron que a la mujer se le enseña la sujeción al marido de manera incuestionable, por lo que muchas se ven obligadas a soportar el maltrato y, además, deben interceder a favor de su maltratador delante de Dios con la esperanza de que se obre en él un cambio milagroso; ¿hasta qué punto este consejo es el adecuado? 

¿Cómo se percibe a la iglesia ante la problemática de abuso y violencia? ¿Qué ofrece esta institución a las víctimas? ¿Cuál es el actuar del clero ante los casos que incluyen violencia y abuso? ¿Cómo actúa la organización cuando parte de sus feligreses sufren violencia? ¿Hay violencia en los hogares cristianos? ¿Qué tipo de violencia es y cómo se ha enfrentado? 

Aunque en la mente de muchos aún se mantiene la idea de que hay abandono por parte de la iglesia -o incluso que ésta solamente ofrece silencio e indiferencia ante este tipo problemáticas- en la actualidad es posible acceder a preparación, información y asesoramiento para actuar de una manera que asegure la integridad y apoyo a las víctimas, pertenecientes o no de una congregación.

En las instalaciones del Seminario Metodista Juan Wesley, ubicado sobre la calle Isaac Garza, con el número 346, en el centro de Monterrey, se instaló el Instituto de la Mujer Restaurada (IMER). Actualmente se encuentra bajo la administración de Martha Noriega Dávalos, quien en compañía de la abogada Doholy Irene Martínez Ramírez, brindan asesoría, acompañamiento y representación legal a decenas de mujeres en estado de vulnerabilidad.

  Esta asociación civil fue fundada hace aproximadamente ocho años por Mercedes Arteaga Noriega, y tiene cerca de un año de brindar apoyo en las instalaciones de esta institución bíblica.

En medio de una entrevista, a la que amablemente accedieron, Noriega Dávalos y Martínez Ramírez compartieron que muchos de los casos que atienden son fuertes y muy estremecedores. al punto de que ponen a prueba su fe; pero afortunadamente han comprendido que el hombre es quien decide su actuar haciendo uso de su libre albedrío. 

Y aunque son cada vez más los casos en los que se ofrece apoyo a las víctimas de violencia por parte de las iglesias, Doholy Martínez, abogada del IMER, comenta que también existe un considerable número de víctimas que no encuentran respaldo por parte de su iglesia y liderazgo; aún existen esos casos en los que no se da credibilidad a sus palabras, o bien, se les pide silencio ante la situación y que abandonen todo a la justicia de Dios, forzándolas, además, a otorgar un perdón sin antes haber asegurado sanidad para sus heridas. 

  Tanto Noriega Dávalos como Martínez Ramírez recomiendan una mayor preparación por parte de la iglesia para ofrecer una mejor atención a las mujeres que dentro de sus templos puedan ser víctimas de violencia, pues aseguran que, entre la multitud de casos atendidos, la violencia va desde un insulto hasta una violación y, en ocasiones, los agresores presumen profesar una fe cristiana. 

Finalmente, Martha Noriega y Doholy Martinez ponen a su disposición los diferentes medios de contacto para recibir asesoría y acompañamiento en su situación. Los teléfonos son 8124737843; vía WhatsApp, 8129382376. Así mismo, extienden la invitación a seguirles en sus redes sociales: IMER Instituto de la Mujer Restaurada, en Facebook y @imer.ac en Instagram. 


Reseña Biográfica 

Agustín Valdez Rojas

Es pastor de la congregación Torre Fuerte en el municipio de Pesquería, Nuevo León. Actual corresponsal de la Conferencia Anual Oriental para el Evangelista Mexicano. Es licenciado en Teología por el Seminario Metodista Juan Wesley y actual maestro de comunicación en esta misma institución, además cuenta con la licenciatura en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Metropolitana de Monterrey. 

Se considera un apasionado de la comunicación y de un amante del periodismo. Actualmente cursa la Maestría en Consejería Familiar, en la Universidad Cristiana de Monterrey y la Licenciatura en Derecho, en la Universidad Ciudadana de Nuevo León.