En recuerdo a José Luís Falcón y Víctor Urbán
Hay encuentros que quedan en nuestra memoria, significativos, que dan un giro inesperado, generalmente para bien, en nuestras vidas.
Corría el año de 2008, cuando el órgano de la Iglesia “Templo de Cristo” comenzó a dar muestras de fallas sin solución. La junta de administradores de aquel entonces nos encomendó a mi y mi hermano, la comisión de presupuestar un nuevo órgano. Si bien no expertos en ese tiempo, pero deseosos de que nuestra iglesia tuviera un instrumento apropiado, nos dimos a la tarea encomendada. Preguntando en iglesias hermanas, y consultando en internet, nos contactamos con José Luis Falcón Zavala, quien representaba la marca Rodgers de órganos en México. Desde el momento de conocernos, se dio una amistad muy especial: ágil, inquieto, con imaginación, no tardó en entender nuestras necesidades, y decidimos rentar para varios cultos especiales el órgano para dar muestras de su calidad a la congregación. En 2011 comenzamos la campaña; Falcón nos dio un precio especial, que incluiría la exportación del instrumento y su instalación. Comenzamos la campaña con la idea de que el instrumento sería adquirido para el año 2011, y gracias a Dios, conseguimos reunir el monto total en 5 meses, ¡gloria a Dios!
En julio de 2011, se instaló el nuevo órgano, consagrándose en un concierto donde coros, solistas y congregación alabaron a Dios con este grandioso instrumento. Dando el mantenimiento de rutina, José Luís nos invito a conocer el Órgano Monumental del Auditorio Nacional (OMAN), del cual José Luís Falcon era el encargado de su mantenimiento y afinación ya por varios años. Mi hermano y yo presenciamos toda su estructura, flautas y tubos, su dimensión, y surgió la pregunta “¿les gustaría que Víctor Urban diera un concierto en Cuautla?
Víctor Urban Velazco, considerado “patrimonio nacional viviente” por la ciudad de Toluca, (Edo. De México), era un organista de talla internacional, dando conciertos en Europa, América Latina, Estados Unidos. Dio conciertos para el Papa Juan Pablo II y Benedicto XVI, y era organista titular del OMAN desde hacía ya varios años. José Luis Falcón nos presentó con él, primero nosotros solos, después con nuestro pastor. El maestro Urban, de gran humildad, y fraternidad, no sólo no dudó en aceptar dar un concierto en Cuautla, sino que le entusiasmaba la idea. Así, en noviembre del 2012, Víctor Urbán dio un gran concierto en el “Templo de Cristo”; nos regaló un segundo concierto de navidad en 2013, y aceptó gustoso ser organista honorario de nuestra iglesia, y varios cultos fueron acompañados por himnos interpretados por él. En el 2012, durante su ensayo en el órgano de Cuautla, los niños del coro infantil se acercaron a saludarlo, y el maestro Urban les dio su autógrafo, saludó a cada uno de ellos y les motivó a seguir cantando y a aprender música. Muchos gestos de su persona fueron de bendición, tuvimos la suerte de estar en contacto con él por muchos años. Tanto el maestro Urbán como Falcón fueron una mancuerna increíble; cada concierto de órgano, ambos dando lo mejor de sí, tocando, adaptando, interpretando y componiendo; tanto el OMAN como Cuautla, les están muy agradecidos.
El 18 de mayo de este año, Víctor Urbán fue llamado a la patria celestial, tras muchos años de ejecutar la belleza musical de grandes compositores en magníficos órganos. Meses después, el pasado 31 agosto, durante el festival de órgano en el Auditorio Nacional, en memoria del maestro Urbán, fue llamado por nuestro señor José Luis Falcon, mientras hacía su labor, trabajando en lo que siempre amó, el órgano monumental del Auditorio Nacional.
Estos recuerdos hacen eco con acústica, cual bellas notas en la memoria, de dos personas verdaderamente humanas. No podemos negar sus defectos, pero resuenan más su actos nobles y humildes, la facilidad de poder hablar con ellos, intercambiar saludos, anécdotas, consejos, como iguales, amigos.
Ahora, que esos recuerdos sonoros y acústicos permanezcan en la memoria, en agradecimiento de dos hombres que cambiaron la vida de dos jóvenes músicos, que alegraron por varios años la congregación de Cuautla, con su visita y atención en el órgano de la Iglesia, y más por su compañía y atención. Iniciaron un viaje al Señor, a la dicha de ver a Dios, cara a cara, y descansar en Su presencia, y su memoria sigue entre nosotros, con alegría y paz.
José Luís Falcón Savala ¡Presente en el cielo!
Víctor Urbán Velazco. ¡Presente en el cielo!
Dios con nosotros
José Manuel Tinoco Reyes
IMMAR “Templo de Cristo”, Cuautla, Mor,
