APOLOGÍA DEL AGUA

En esta ocasión deseamos llamar la atención sobre un libro digitalizado que pueden obtener en el sitio metodismomexicano.org, producto de la creatividad de Delfina Huerta López, maestra emérita de origen veracruzano, cuyo nombre ostenta una escuela secundaria de la Ciudad de México (1).
Delfina Huerta nació en Córdoba, Veracruz el 24 de diciembre de 1897, siendo la quinta hija del matrimonio formado por Ricardo Huerta y Prudencia López de Huerta. Fue maestra normalista graduada por el Colegio Metodista de Puebla, carrera que ejerció hasta el año de 1957, además de escribir una variedad de libros de poesía y literatura infantil, entre los cuales hay uno poco conocido, publicado en 1945, llamado “Apología del Agua”, que es el material presentado aquí (2).

El libro consta de 16 poemas donde hace un elogio del líquido vital, como dádiva de Dios al hombre, y en relación con sus continentes. Uno de ellos es “La Fuente Pública”, que dice así:
El tazón de piedra
que el indio pulió
con la mano fuerte,
con el corazón,
es la fuente antigua
llena de esplendor
que en la plaza abierta
acaricia el sol.
Fuentes coloniales
que el cincel labró,
amalgama noble
de indio y español,
abreva el pastor
abreva el pastor
y pasan los siglos
y las besa el sol.
No sólo se admira al agua, sino a los seres vivos que se deleitan en su disfrute, como en el siguiente poema, donde se dirige a algunos de ellos:
Voces de la fuente
Avecilla de los cielos:
detén tus sesgados vuelos,
¡ven tu pico a refrescar!
Mariposillo preciosa
un instante en mí reposa
ven mis aguas a libar;
Niño blanco e inocente
en mi linfa transparente
ven tus barcos a botar.
Ven, cansado peregrino,
las fatigas del camino
en mi seno a mitigar.
Otro poema se convierte en una oración pidiendo el favor de Dios a través de la presencia del líquido vital; se titula “Oración”:
Hasta tu trono divino
va mi ferviente oración
por el triste campesino
por las aves y la flor.
Riega los campos ardidos
por la potencia del sol!
De los labios contraídos
la sed apaga, Señor!
Vuelve el chorro de la fuente
otra vez a derramar;
aumenta Tú la corriente
del arroyuelo fugaz.
Señor, mi labio te aclama
con fervorosa piedad:
Tu gracia, Señor, derrama
¡Danos agua, más y más!
El agua es objeto de rimas infantiles, y en suma esta obra constituye un homenaje sencillo al elemento creado por Dios para sustento del ser humano, cuya lectura invitamos a hacer.
María Elena Silva Olivares
NOTAS:
- Esc. Sec. Dna N°137
«Delfina Huerta López» T.M
Gersayn Ugarte y Donato Bravo
Col. Constitución 1917
Del. Iztapalapa
C.P. 09260
