EDITORIAL

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Planear dentro de la neblina

¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.
Santiago 4:13-14

Al inicio de cada año tendemos a establecer propósitos para lograr en diferentes áreas de nuestra vida y esperamos cumplirlos. A lo largo de ese año quizá persistamos en la consecución de esos logros, o tal vez desistamos; eso dependerá de nuestra perseverancia. El pasaje de Santiago, sin embargo, nos exhorta a no hacer nada sin contar con la providencia de Dios, que es eterno y controla nuestra vida, a la cual el apóstol se refiere como una “neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece”.

La eternidad de Dios, frente a nuestra finitud, nos hace meditar en que los planes que hagamos con el tiempo que la “neblina” de nuestra vida se aparece tienen que estar sujetos a la aceptación del Creador. Planear para dentro de uno, dos, cuatro, diez, veinte o más años es algo más seguro cuando nos arrodillamos primero ante el Señor y le presentamos nuestros planes, a ver si él los aprueba, en vez de presentarle a él nuestra lista de propósitos para que la apruebe. La actitud al planear humillados ante el Señor es distinta a la de planear esperando con actitud jactanciosa que él sancione lo que nosotros nos propongamos. 

Antes de hacer nuestra planeación del día, de la semana, del mes o de este año 2025, es bueno tomar un tiempo de oración para pedir dirección al Espíritu Santo sobre los planes que hemos de realizar. En algunos grupos se tiene por costumbre hacer un periodo de ayuno, con la intención de consagrar nuestra vida, ofreciéndola en “sacrificio santo, agradable a Dios, que es nuestro culto racional” (Romanos 12:1). Estas y otras decisiones manifiestan nuestra dependencia del Señor, el sometimiento de nuestros planes a su certera dirección. 

En este recién iniciado 2025, esa parte de nuestra “neblinosa” vida tiene sentido si la ponemos bajo la dirección del Señor. Entonces, no andaremos a tientas, en tinieblas, a pesar de lo fugaz que sea nuestro tiempo en esta tierra: si seguimos al Señor, tendremos la luz de la vida (Juan 8:12)

Invitamos a ustedes a leer, comentar y compartir cada una de las colaboraciones de esta edición del 15 de enero. Tenemos, entre otros escritos, la crónica de los recientemente celebrados Encuentros Nacionales de la Juventud Metodista, así como una reflexión sobre la violencia contra la mujer dentro de la iglesia. Igualmente, el reconocimiento a una dama recientemente fallecida, María Antonieta Chavira de Rivera, y una reflexión sobre la experiencia de un joven dentro de la actual situación de la iglesia en nuestro país.

Que la planeación dentro de la neblina de nuestra vida para este año se despeje con la claridad de la dirección del Espíritu Santo, el que nos guía a toda verdad.

María Elena Silva Olivares