Mi pueblo pereció por falta de…compromiso.

Mi pueblo pereció por falta de…compromiso.

Tras la llegada del mes de diciembre, llega también una oleada de tradiciones y celebraciones que ponen a prueba la fe y el compromiso de muchos seguidores. Estos se preparan con anticipación para honrar a santos como San Judas Tadeo y, claro, La Virgen de Guadalupe. 

Es entonces el 12 de diciembre uno de los días más importantes a nivel nacional; en esta fecha se hace fiesta en honor a “la virgen morena” también conocida como “la patrona de México” o “la madre de todos los mexicanos”. 

Por al menos dos semanas, previo al día de la virgen, las basílicas en todo el país reciben a miles de fieles para cumplir con el compromiso de encontrarse con “la madre de Dios”, persignarse, cantarle las mañanitas y darle gracias por todo lo recibido durante el año, además de pedirle uno que otro favor. 

La Virgen Morena es todo un fenómeno en nuestro país.  Y aunque pareciera que la iglesia católica pierde adeptos, según las últimas encuestas del INEGI, la fe, la pasión y el compromiso que se nota en estos días deja boquiabierto a cualquiera; pareciera que las encuestas mienten; o bien, que el catolicismo se encuentra en una etapa de recuperación.

En el mes de diciembre de 2024, realicé la cobertura de las peregrinaciones en la Basílica de Monterrey, la cual se ubica en la colonia Independencia. He de confesar que me emocioné cuando se me delegó esta cobertura; acudí gustoso y lleno de curiosidad por experimentar de cerca cómo viven la tradición, la fiesta y la fe los seguidores católicos; quería confirmar las estadísticas del INEGI; pero vaya sorpresa.    

La fe católica se encuentra fuerte, esa fue mi conclusión al final de la cobertura. La fe católica se encuentra fuerte y nosotros… nosotros, ¿cómo estamos? Responder con honestidad esta pregunta no es sólo decir que estamos fuertes o que estamos débiles. Tendríamos que comunicar por qué nos sentimos de una o de otra forma. 

Durante la cobertura me encontré con calles y avenidas abarrotadas por fieles católicos. Cubrimos recorridos que comenzaban en la plaza Alameda de Monterrey y culminaban en colonia Independencia tras la llegada a la basílica. 

Se trataba de recorridos de poco más de tres horas a los que se les sumaban otras tres horas de espera para ingresar al santuario y disfrutar de pocos minutos en un misal.

Los danzantes llegaban eufóricos a las instalaciones de la basílica. Aunque desgastados físicamente, parecía que alguien les había inyectado una dosis de energía y cobraban ánimos al instante. Así, decenas de grupos de matachines hacían sonar su huajes y tambores para acompañarlos con gritos de celebración. 

En medio de la lluvia yo me preguntaba ¿Qué lleva a una persona a realizar un recorrido de cinco o seis horas, con las inclemencias del clima para obtener como recompensa cinco minutos frente a la imagen de la Virgen de Guadalupe? Yo temblaba de frío y ellos parecían ignorar tal cosa.  

Cualquiera pudiera decir que lo hacen sólo ese día. Pero al entrevistar a varios de estos fieles, muchos detallaron que acudían a misa de manera frecuente durante el año; sin embargo, el esfuerzo y tiempo dedicados el 12 de diciembre demuestran la seriedad y fuerza de su fe. 

Constantemente veo publicaciones de una hermana que al parecer colabora en la Editorial Cupsa. Disfruto las fotografías que publica tras su visita a los templos; sin embargo, hay una característica que predomina en la mayoría de esas fotos: bancas sin ocupar, templos vacíos.

La situación me hizo recordar aquel famoso versículo que dicta: “mi pueblo pereció por falta de conocimiento”, Al mismo tiempo pensaba en la cantidad de conocimiento que se ha vaciado en los congregantes, ¿no es suficiente? ¿qué falta por enseñar?

Hay cristianos que llevan años en la escuela dominical, en los grupos de discipulado. Nuevas metodologías y programas aparecen para capacitar a la iglesia sobre el cómo evangelizar; dicho material es la repetición de los mismos pasajes bíblicos, pero desde diferente perspectiva y orden; ¿realmente falta conocimiento? 

¿Cuál es el nivel de compromiso que encontramos en las congregaciones? ¿Realmente el problema es la falta de conocimiento? ¿Hasta dónde somos culpables los pastores y hasta dónde los congregantes? ¿Por qué hay tantos templos vacíos? No faltará aquel que diga que este no es su caso, ¡qué bien! Aconseja, ayuda a tu colega entonces.  

¿Qué hacemos con la banca que se encuentra vacía? ¿La llevamos a la bodega para que no estorbe? ¿La vendemos, la regalamos? ¿Cuánto le interesa su fe al congregante de hoy? 

La experiencia que se vivió en las peregrinaciones en diciembre me hizo recordar el pasaje de aquel hombre que fue llevado por sus amigos ante Jesús: una casa abarrotada de gente; no encontrando otra forma, subieron al techo, destaparon un hueco y bajaron a su amigo en un camastro. 

Vi a cientos de fieles abarrotar una basílica; muchos de ellos trataban de hacer un hueco para lograr ingresar y encontrarse frente a la que consideran la madre de todos los mexicanos. Al mismo tiempo, yo también buscaba escabullirme abriendo huecos por donde se pudiera para poder captar la mejor imagen.

¿Veremos nuestros templos así? ¿Qué día del año se encuentran abarrotados por creyentes queriendo entrar a la iglesia? ¿Cuántos en la actualidad anhelan estar, aunque sea a la puerta de la casa de Dios? Eso, eso requiere de un compromiso enorme. 


Reseña Biográfica 

Agustín Valdez Rojas

Actual corresponsal de la Conferencia Anual Oriental para el Evangelista Mexicano. Maestro del Seminario Metodista Juan Wesley, misma institución donde cursó la licenciatura en Teología. Combina las tareas de reportero en el medio ABC Noticias y el pastorado al dirigir la congregación Torre Fuerte, en el municipio de Pesquería, NL. 

Cuenta también con la licenciatura en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Metropolitana de Monterrey y se considera un amante del periodismo. 

Un comentario sobre “Mi pueblo pereció por falta de…compromiso.

  1. muy buen reportaje, retrata la realidad del fenómeno de ese fervor guadalupano, nos hemos preguntado muchas veces lo mismo, qué es lo que estas personas vienen a hacer, ellas vienen movidas por una tradición pero también por las atracciones de comidas de solo esta época, vienen también porque les gusta la idea de tener una madre que no les va a pedir cuentas, y si les ama incondicionalmente. Vienen personas de diferentes condiciones y educación que no se van a comprometer a cambiar su vida, ni a seguir asistiendo a alguna iglesia; simplemente su compromiso es acudir cada año y no abandonar sus rezos a favor de esta imagen que consideran su Diosa. La madre de Dios. Así le dicen. Es verdad, hermano pastor, quien diera por que cada cristiano sintiera la fe para comprometerse, no una vez al año solamente, sino hacer un compromiso por amor al que pagó por salvarnos.

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