LAS MANOS : MANIFESTACIÓN DEL CORAZÓN
El uso que hacemos de las manos habla de lo que tenemos en el corazón. En esta era de la tecnología, como en todas las épocas, aquello en lo que tenemos ocupadas las manos dice mucho de cuáles son nuestros intereses.
A propósito de este mes en que se conmemora el Día Internacional de la Mujer, tomaremos como ejemplo algunos versos del conocido pasaje de Proverbios 31, donde se hace referencia al uso que la mujer virtuosa hace de sus manos:
13
Busca lana y lino,
Y con voluntad trabaja con sus manos
16
Considera la heredad, y la compra,
Y planta viña del fruto de sus manos.
17
Ciñe de fuerza sus lomos,
Y esfuerza sus brazos.
19
Aplica su mano al huso,
Y sus manos a la rueca.
20
Alarga su mano al pobre,
Y extiende sus manos al menesteroso.
Todos estos versos hacen alusión a una mujer que emplea sus manos en beneficio de otros y de sí misma. Ahora bien, en la actualidad, ¿cómo empleamos las mujeres -y también podemos decir, los hombres- nuestras manos? ¿Qué dice esto de las prioridades que hay en nuestra vida? ¿ Qué es lo que buscamos hacer con nuestras manos la mayor parte de nuestro día? ¿Qué es lo que plantamos con nuestras manos? Al ceñirnos de fuerza y esforzar nuestros brazos, ¿hacia qué propósito los estamos dirigiendo? ¿A qué aplicamos el uso de nuestras manos, que sea realmente provechoso o creativo? Al extender nuestras manos, ¿hacia quién lo estamos haciendo y con qué propósito?
La tecnología ha venido a ser un instrumento de ayuda para realizar muchas tareas, pero también puede ser un instrumento diabólico para tener nuestras manos -y nuestra mente- entretenidas escapándonos a un mundo virtual, con la ilusión de que estamos haciendo algo importante con nuestra vida, y descuidando en el proceso tareas que requieren nuestra atención, para beneficio de los nuestros y de nosotras mismas, y que solamente usando nuestras manos podemos concretar. Al usar nuestros teléfonos celulares, tablets o computadoras sin control, perdemos un uso superior que podemos hacer usando las manos, por ejemplo:
- En vez de mandar tantos mensajes por whatasapp (haciéndonos la ilusión de que estamos “influyendo en otros”), podemos tomar el teléfono para hablar con aquella persona a la que sentimos necesidad de enviar un mensaje y que ella lo escuche de nuestra propia voz. Hemos visto mujeres ocupadas viendo su celular sin atender a sus hijos, exponiéndolos así a muchos riesgos.
- En vez de mandar saludos y reconocimientos por facebook, ¿por qué no escribimos una nota de aliento o reconocimiento personal a ese amigo o familiar por el que decimos preocuparnos tanto?
- En vez de entretenernos mirando videos con consejos para diversas tareas o labores en el hogar, la escuela, la oficina o el taller, ¿por qué no tomamos uno solo de esos videos y lo llevamos a la realización práctica usando nuestras manos?
- En vez de revisar tantos “reels” sobre éste o aquel tema, ¿por qué no tomamos un papel para escribir reflexiones personales sobre ese tema, y buscamos leer ese escrito o comentarlo con otras personas?
- En vez de poner “emoticones” para una persona, ¿por qué no la buscamos para darle un abrazo y entregarle algún presente con nuestras propias manos, dándole así una muestra concreta de afecto?
El poder de Dios, y la manera como él usa a su cuerpo, la iglesia, se manifiesta a través de la figura de las manos, como vemos en este pasaje de Habacuc 3:
Dios vendrá de Temán,
Y el Santo desde el monte de Parán.
Su gloria cubrió los cielos,
Y la tierra se llenó de su alabanza.
4
Y el resplandor fue como la luz;
Rayos brillantes salían de su mano,
Y allí estaba escondido su poder.
El poder de Dios en nuestra vida, él lo quiere manifestar usando nuestras manos. Por ello, el enemigo quiere que tengamos las manos ocupadas en lo que él quiere, no en lo que Dios quiere; así lo vemos en la referencia a lo que se hará al final de los tiempos, como se describe en Apocalipsis 13:16: Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente.
Al final del Salmo 90, el salmista exclama en la esperanza de que sus manos sean usadas para un propósito de provecho: Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros, Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; Sí, la obra de nuestras manos confirma.
Las manos son, pues, un medio que nos puede distraer, o nos puede encaminar al cumplimiento del propósito de Dios para nosotros.
En esta edición publicamos un comunicado del Colegio de Obispos que nos mueve a reflexionar y actuar siendo instrumentos de paz y conciliación, ante los terribles hechos recientemente conocidos en Teuchitlán, Jalisco. Recomendamos su lectura y difusión en los espacios de nuestras congregaciones. Asimismo, invitamos a la lectura de las demás colaboraciones publicadas en este número del 15 de marzo de 2025, salidas de la mano, y el corazón, de quienes nos las han regalado.
Sinceramente,
María Elena Silva Olivares.
