Memorias de un pastor “chiquito”
Por la gracia de Dios se me permitió participar en la organización de un evento nacional. Doy gracias a Dios por haber formado parte de los XIV Encuentros Nacionales Bíblicos, Culturales y Deportivos “REAVIVA” 2024. Con la base bíblica: Por eso te aconsejo que avives el fuego del don de Dios. 2 Timoteo 1.6
Cuando recibí la noticia de que seríamos sede de un evento nacional como Conferencia Anual Septentrional, a poco no más de 8 meses de realizarse, vinieron varios pensamientos intrusivos a mi mente; lo primero que pensé fue: es mucho trabajo por realizarse y poco tiempo, no lo lograremos. Pero también había mucho gozo en mi corazón y mucha expectativa, ya que sería una muy buena experiencia el poder servir a Dios y a la juventud de las ligas a nivel nacional.
La noticia llegó al Gabinete Conferencial de jóvenes e intermedios de la CAS por medio del presidente Issac Cabrera González, donde manifestamos nuestro apoyo incondicional, sin saber lo que esto involucraba, y que retos vendrían.
Como pastor conferencial de jóvenes de la CAS, fue un gran reto poder colaborar en el área bíblica de la actividad nacional. Junto con una intermedio de la liga sede, Betsy Sayuri Soto Arredondo, mandamos nuestro primer borrador para la convocatoria, estableciendo las disciplinas y reglamentos para el área bíblica (Esgrima, Localización de pasajes, Conocimientos generales, Lectura en voz alta de la Biblia y Estudio de las cartas a Timoteo).
Posterior a esto habría mucho trabajo por delante: juntas que parecían no tener fin, malentendidos, falta de comunicación por un momento. Sin embargo, todo apuntó a una mejora. Contamos con la ayuda del gabinete nacional de las ligas y el comité organizador, los cuales nos dieron algunas ideas para el buen desarrollo de estas disciplinas. Y puedo decir que, con la ayuda de Dios, estas actividades fueron de bendición y generaron aprendizajes, tanto para un servidor como para la juventud metodista participante, que pese a los encuentros y desencuentros que hubo en el desarrollo de las disciplinas, no dejaron de mostrarse entusiasmados al participar, sintiendo el calor del fuego de Dios en sus corazones.
Respecto al área bíblica, no conocía la plataforma de Jeopardy, que fue una sugerencia de la presidenta nacional de las ligas, perteneciente a la CANCEN, conferencia donde ya lo habían implementado. Sin duda es una muy buena herramienta para reforzar y generar el conocimiento general de la Biblia en nuestros jóvenes. Los equipos de esgrima bíblica fueron muy competitivos en el área de intermedios, donde pude estar como coordinador. Aunque hubo malestares, los asesores siempre estuvieron acompañando y motivando a sus equipos y a los equipos contrarios.
Las competencias de estudio de las cartas de Timoteo y Localización de pasajes también dejaron mucha satisfacción cuando observaba el buen desempeño de trabajar en equipo que mostraban los jóvenes e intermedios. Puedo constatar que la lectura de la Biblia es parte del estilo de vida de muchos de los asistentes a estos encuentros, no sólo por la rapidez de contestar el examen o de levantarse para intervenir con la lectura de persecución de la lectura bíblica, sino por su forma de actuar en diversos escenarios donde mostraron un carácter cristiano maduro.
Además del área bíblica, se me invitó a colaborar en el desarrollo y dirección de Interpretación Navideña del área Cultural, pudiendo percatarme de que hay mucho talento en nuestra Iglesia; y, sobre todo, aunque era una competencia, se lograba ver la forma en la que alababan a Dios en cada participación.
También con la ayuda de Dios participé de algunas otras actividades durante el evento. Me pidieron apoyar como anotador de un partido de básquetbol, sin antes haberlo hecho, recibiendo instrucción por los árbitros minutos previos al partido; me explicaron lo que debía hacer; anotar puntos, faltas, y anunciar que sólo faltaban 20 segundos previo a cada uno de los cuatro cuartos. También pude servir como unidad de atención médica, trasladando a nuestro hermano en Cristo Noel Amaro para atender las incidencias médicas en todo el complejo el segundo día y apoyar en la logística de los partidos de vóleibol del último día.
No puedo dejar de mencionar “el elefante en la habitación”. Sin duda, hubo cosas que no debieron ocurrir; hubo algunas otras que se pudieron mejorar al momento y no se hicieron; otras que se atendieron por Gracia de Dios; y algunas otras en las que al final del día no pudimos hacer nada al respecto. Pero todo esto me deja la certeza de que debemos reconocer nuestros errores y aprender de ellos.
Estar del otro lado de un evento nacional te cambia la perspectiva de estos eventos. Como liguero participé de algunos eventos nacionales, pero esta era la primera vez que lo hacía como pastor de jóvenes apoyando a mi conferencia.
Al ser parte de estos eventos, sabes que tu jornada no termina cuando se acaban las actividades agendadas del día. Hubo juntas por la noche al finalizar los eventos, en donde se notaba el cansancio del comité organizador y gabinete nacional de las ligas, pero también se mantenía una pequeña flamita que al otro día se volvía a avivar para continuar con el evento.
La mayoría de los miembros del comité local eran intermedios que daban todo de si mismos. Y pese a su falta de experiencia, siempre estaban dispuestos a mejorar, siendo asesorados por el gabinete nacional de las ligas y sus adultos responsables.
Por último, me quedo con lo siguiente: sé que servir en un evento nacional no es nada fácil, hay mucha planeación previa con juntas interminables, mucho desgaste físico durante el evento y muchos pensamientos al terminar el mismo; pero al mismo tiempo fue muy gratificante cuando algunos jóvenes y asesores, durante y después del evento, agradecieron la atención prestada; y aunque hubo varias inconsistencias de nuestra parte, logramos mantenernos en la unidad. Tal como podemos encontrar en nuestra enseñanza wesleyana: en lo esencial, la unidad; en lo no esencial, libertad; y en todas las cosas, caridad y amor.
Pbro. L. Alexis Iram Mejía González.
Pastor en Templo “La Santísima Trinidad”, Chicavasco, Hidalgo.
