¿Qué es ser patriota en México?

¿Qué es ser patriota en México?

Septiembre es considerado el mes de la patria. Desde días antes de su inicio comenzamos a ver y escuchar muestras de la simbología que asociamos con la celebración de estos 30 días del año, cuando recordamos, y se nos recuerda, nuestra “mexicanidad”. En este mes de la patria que celebramos en México, asociado a la exaltación de lo que es el país al cual pertenecemos, surgen varias consideraciones sobre lo que es ser mexicano, sobre lo que es ser “patriota”: 

¿Es cantar el himno nacional mexicano? Desde nuestra más tierna infancia nos ponen en contacto con las primeras estrofas del Himno Nacional Mexicano, pues en cada asamblea semanal de las escuelas de educación básica -jardín de niños, primaria y secundaria- se canta este himno, que viene a ser la musicalización escrita por Jaime Nunó Roca, español, a la letra compuesta por el mexicano Francisco González Bocanegra, el cual fue entonado por vez primera el 15 de septiembre de 1854. En total, durante nuestra vida escolar habremos de haber cantado este himno no menos de 400 veces, por lo que queda grabado en nuestra memoria de una manera muy segura. Había que estar de pie durante el canto, y esa vivencia también seguramente queda grabada en nuestra mente hasta la edad adulta. Pero cantar el Himno Nacional no significa que seamos patriotas.

¿Es vestirse con trajes típicos? Si no acostumbramos ponernos ropa típica mexicana, durante este mes nos sentimos con cierto permiso para hacerlo, y buscamos en nuestro guardarropa aquella prenda que evoque los colores de la patria, o tenga aquella figura que nos recuerde nuestra condición de ser mexicanos. En las llamadas “noches mexicanas” incluso se organizan concursos de trajes típicos y, gracias a la gran diversidad cultural de nuestro país, dichos concursos son una oportunidad de apreciar la belleza de prendas que desde el norte al sur del país hemos aprendido a identificar como mexicanas: desde las cueras tamaulipecas, al vestido jarocho, el traje de charro o el huipil mixteco, el portarlas nos pudiera hacer sentir que “somos mexicanos”. Pero, ¿es esto realmente así?

¿Es poner banderitas de México en nuestros vehículos, o para decorar nuestras casas u oficinas? Por todas partes vemos puestos donde se venden estas banderitas, que podemos poner en nuestros coches proclamando nuestra condición de ser o pertenecer a México. Esto nos hace sentir parte de una celebración, y durante todo el mes los carros lucen estos adornos tricolores. Sin embargo, ¿es esto una muestra de patriotismo?

¿Es acudir a reuniones donde se consuman alimentos típicos mexicanos? Ya hemos hablado de las noches mexicanas, que pueden ser organizadas en sitios tan sencillos como una casa, o tan grandes como un casino o una plaza. En todos ellos hay elementos comunes: la decoración del lugar, la vestimenta de quienes asisten -así sea portando algún adornito tricolor en la cabeza, o en la solapa de la camisa- y la infaltable sucesión de platillos típicos mexicanos. Además, la música considerada regional o nacional (a veces en vivo, o a veces con dispositivos) se hace presente, evocando las diversas regiones del país, muestra de nuestra riqueza cultural. Pero, ¿acudir a una noche mexicana nos hace ser mexicanos?

¿Es presenciar la ceremonia del Grito, ya sea en persona o a través de un medio de comunicación? Los primeros registros oficiales de esta celebración aparecen el 16 de septiembre de 1825 (1). Desde sus inicios, el primer presidente de México, Guadalupe Victoria, dispuso que se celebrase la noche del 15 de septiembre a las 11 de la noche, costumbre que se ha mantenido hasta la fecha (2); y la mayoría de los mexicanos procuran participar o por lo menos presenciar alguna de las ceremonias que se organizan en las ciudades de nuestro país, o aún en el extranjero; y es que es notable cómo México es uno de los países que aun en sus embajadas no deja de organizar cada año la celebración del Grito de Independencia. No obstante, ¿celebrar el Grito es ser mexicano?

No vamos a abundar aquí en consideraciones sobre lo que es la mexicanidad, pues ya se ha escrito mucho sobre el tema. Pero eso sí, como creyentes en Jesús, debemos reflexionar en el lugar que ocupa nuestra conciencia de ser mexicanos, y cómo esa conciencia debe subordinarse a nuestra ciudadanía celestial. Esa ciudadanía la tenemos por la fe en Cristo, y ello nos lleva a darle gracias por el lugar donde Dios nos ha permitido nacer y vivir, recordando siempre, sin embargo, que somos “peregrinos y extranjeros” en esta tierra que habitamos. Celebrar las fiestas patrias, de la manera que decidamos hacerlo, no debe superar la certeza de que, con todo y ser ciudadanos de un bello país llamado México, nuestra verdadera ciudadanía está en los cielos, como dice la Escritura.

El verdadero patriotismo, para nosotros, debiera ser un celo por plantar a Jesucristo en el corazón de cada mexicano, como alguien dijo: “Plantemos a Jesucristo en el corazón de cada mexicano. Traigamos la primavera del Espíritu a nuestra patria”. Las expresiones culturales de lo que es México pueden inflamar nuestra conciencia de “ser mexicanos”, pero lo que realmente nos hace ser mexicanos es entender que nuestro país tiene un destino marcado por Dios, como lo dice la letra de nuestro Himno Nacional, y nuestra tarea es trabajar por que en nuestra vida, la de nuestra familia y nuestra comunidad, ese destino se cumpla.

Las celebraciones patrias vienen a ser una oportunidad para dar gracias a Dios por haber nacido en suelo mexicano, y para recordar con nuestras palabras a otros que la patria a la cual pertenecemos puede tener a Dios como su guía y protector. Aprovechemos los eventos a los cuales podamos asistir para declarar nuestro patriotismo como ciudadanos mexicanos, sí; pero también para declarar nuestra ciudadanía celestial, que tenemos cuando depositamos nuestra confianza en el sacrificio de Cristo, y para invitar a otros a que se integren a esta otra patria, la celestial, que será eterna, en los cielos.

María Elena Silva Olivares


NOTAS

  1. Verdú Sánchez, I. (2024). Conmemorar el pasado en aras del presente: Usos públicos del pasado y políticas de la memoria en el Bicentenario de la consumación de la Independencia mexicana. REVISTA DE HISTORIOGRAFÍA (RevHisto), (39), 181-207. https://doi.org/10.20318/revhisto.2024.8810, p. 187
  2. Ibid.