Adviento: Una Esperanza que se Renueva

Adviento: Una Esperanza que se Renueva

Redescubrir el sentido de la esperanza en la vida cristiana nos lleva a reflexionar que en el tiempo de Adviento hay una motivación especial para renovarnos espiritualmente, desde un sentido individual y colectivo, para recibir y celebrar a Cristo con una esperanza fortalecida y una fe vivificada. 

Cuando depositamos nuestra vida en el Señor, el adviento trae una expectativa de esperanza y conversión. Esa esperanza nos ayuda no sólo a salir adelante en medio de las crisis vividas, sino que nos da palabra de esperanza y aliento aún para los que no comparten nuestra fe. El adviento no sólo se trata de los colores litúrgicos que adornan nuestros templos: el adviento nos lleva a vivir una vida familiar y un fortalecimiento dentro de la comunidad metodista.

Recordar el nacimiento de nuestro Salvador nos lleva, no solamente a pensar en el pesebre, sino en una presencia transformadora a través de la persona de Jesús, al ser Él mismo “Dios con nosotros”. Su nacimiento fue en humildad, no en pobreza; y a través de esta encarnación vemos un hecho histórico como una realidad viva que impulsa al cuerpo de Cristo al amor y al servicio colaborativo. Por lo tanto, estas fechas de Adviento nos motivan a cumplir con la misión de celebrarlas sin perder el centro, el cual es Cristo mismo. 

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”.
1Ts 5:18  

En palabras del Apóstol Pablo se nos recuerda sobre el agradecimiento en medio de cualquier circunstancia. Por lo tanto, recordar los cuidados de Dios conducen a visualizar un futuro lleno de fe dando importancia a la gratitud y la renovación espiritual para el próximo año lo que nos lleva a caminar en las sendas marcadas por nuestro Dios estableciendo metas guiadas por el Espíritu Santo.

El adviento nos impulsa a revitalizar la vida espiritual en las congregaciones, a sumergirnos en nuestra preparación teológica para desarrollar un liderazgo que honre a Cristo, a desarrollar estrategias de alcance hacia los perdidos y a motivar a la iglesia a compartir las buenas nuevas de salvación.

El adviento nos recuerda que “todo tiene su tiempo y todo tiene su hora” (Ec. 3:1); y como parte de nuestro propósito vemos la enseñanza del nacimiento de la esperanza en la vida de Jesús como parte de la visión metodista de predicación sobre la administración del tiempo, del uso de los talentos y recursos dados por Dios, como un reflejo del carácter de Cristo, el cual habitó en medio de nosotros en el tiempo señalado, para mostrarnos las riquezas de Su reino.

El mensaje de adviento no sólo se trata de un nacimiento: se trata de un compromiso hacia la salvación del ser humano y la transformación de la sociedad. ¿Cómo vamos a presentar en estas fechas nuestra convicción mediante la practica? ¿Como presentaría Cristo en nuestros tiempos la justicia, la misericordia y el servicio al necesitado? ¿Cuál va a ser nuestro accionar en estas fechas? Estoy convencido de que, para obtener las siguientes respuestas, es necesario fortalecer la vida espiritual y la unidad en el seno familiar tomando como base la oración para fortalecer este vínculo, la práctica de la comunicación y el perdón en la vida de la familia, desarrollar nuevas estrategias para impartir la educación cristiana en nuestros hijos y ver a la familia como el proyecto principal de discipulado.

Que estas fechas de adviento encaminen nuestros corazones a celebrar una navidad con propósito, llena de fe, compasión y vida en comunidad. Que esta tradición tan hermosa dentro de nuestro calendario litúrgico sea una oportunidad de dar testimonio de nuestra fe. Que sea una invitación a celebrar desde lo más profundo de nuestro ser la encarnación de nuestro Salvador, incluyendo al necesitado como parte de nuestra mesa, a compartir la Salvación en Cristo en medio del festejo y a fortalecer nuestra fe sabiendo que Cristo viene otra vez.

Pbro. Gabriel González Solís
Director del Seminario Metodista Juan Wesley