Martha Delia Palacios Hernández

Martha Delia Palacios Hernández

Aquí, unas palabras sobre la hermana Martha Delia Palacios, Hernández, ahora presente en el cielo, expresadas por su esposo, el Pbro. Raúl García De Ochoa, Obispo de la Conferencia Anual Oriental de 2006 a 2014 y Director del Seminario Juan Wesley de 2018 a 2022:

Martha Delia Palacios Hernández nació en Monterrey, N.L., el 1 de enero de 1963. Hija de María Hernández y Fidencio Palacios, creció junto con sus dos hermanas y dos hermanos en el seno de una familia sencilla y trabajadora.

A la edad de quince años conoció la fe en Cristo a quien amó y sirvió con gran dedicación, desempeñándose como maestra de niños y miembro muy activo del grupo juvenil de su iglesia.

Terminó sus estudios de normal básica y desarrolló el ministerio cristiano el resto de su vida al lado de su esposo Raúl García de Ochoa,  con quien se casó el 22 de mayo de 1982 y procreó tres hijos: Carolina, Raúl y Marly.

Martha manifestó un espíritu altamente creativo, pensando, planeando y ejecutando proyectos en los que gozaba de involucrar a otros sin que ella necesariamente apareciera en el escenario.

Su esposo, hijos y nietos, amigos de la familia y hermanos en Cristo, así como vecinos en general, la recordaremos siempre como un ejemplo inspirador para creer en Cristo y promover la obra del Señor.

En los últimos meses de su vida, Martha detectó la gran necesidad que el sector médico tiene de conocer del amor de Dios en Cristo. Todo el tiempo, en medio de su sufrimiento, se empeñó en bendecir al personal médico en muy variadas formas.

Martha vivió su vida sirviendo en amor y sencillez a todos sus semejantes; peleó su última batalla y ganó su última victoria el día 25 de noviembre de 2025. Querida y respetada por chicos y grandes, Martha  ahora se goza con el Señor.

«Bienaventurados de hoy en adelante los muertos que mueren en el Señor…»    ¡Aleluya!

Agradezco profundamente a todos mis hermanos y amigos en Cristo, sus oraciones de intercesión y apoyo que nos brindaron a mi familia y a mi en todo el transcurso de la enfermedad de mi esposa  Martha, hasta el día en que el Señor la llamó a su presencia.

Durante el tiempo de los funerales comprobamos ampliamente la realidad de la familia de la fe, el amor y la paz que nuestra unidad y fe en Cristo aportan aún en las situaciones más críticas de la existencia humana. El Señor sea glorificado en todo.

Pbro. Raúl García De Ochoa