EDITORIAL

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LA “OFERTA” DE PAZ DE JESÚS

Diciembre: un mes lleno de esplendor, de actividades y reuniones familiares. Entramos en él como en un tobogán -el tobogán de diciembre, pudieramos llamarlo-, pues sentimos que una vez empezado el mes, todo ocurre con gran velocidad. 

Según el énfasis que le demos, el “color” de diciembre puede ser luminoso, intenso o sombrío. Para algunos, es tiempo de regocijo por la expectativa de reunirse con seres queridos; para otros, puede ser una época sombría al recordar pérdidas habidas durante los meses anteriores a esta fecha. Lo especial de ésta, en realidad, depende de lo que haya en nuestro corazón. Una manera de ver la Navidad pudiera ser considerar lo que no es, y entender la “oferta” de Jesús (así la podemos llamar, sin darle un significado económico):

La Navidad no es época para comprar; no se trata de consumir nuestros recursos haciendo compras que no son necesarias, pero que sentimos “debemos” hacer. Tampoco la Navidad es época para andar agitados, corriendo de un lado a otro para cumplir compromisos sociales o familiares, por pensar que estamos comprometidos a hacerlo. La Navidad, igualmente, no es época para afanarnos por impresionar a otros con regalos costosos, que sentimos “debemos” entregar, ya sea por un compromiso social o por una responsabilidad autoimpuesta. 

La Navidad no es época para hacer “performances” navideños, buscando presentar algún coro o drama para impresionar a algún grupo de personas. Con cuánta frecuencia hemos visto -o nos hemos visto envueltos en- el desarrollo de representaciones musicales, corales o teatrales cuyo fin es el lucimiento en algún espacio cerrado, pero sin la visión de lo que esa representación pudiera beneficiar a alguien que carga con la soledad en una cárcel, una plaza pública, un albergue o un centro de rehabilitación. Demasiadas veces hemos visto dramas navideños, o conciertos hermosos, pero que quedan limitados a su exposición en el espacio “seguro” de una iglesia, o un salón de eventos, cuando la audiencia que más se beneficiaría de estas participaciones está AFUERA, en el mar del mundo, agitado y en tinieblas: allí es donde necesita brillar la luz de Cristo.

La Navidad, por el contrario, es una época para reflexionar y compartir con personas que vemos con necesidad, la “oferta” de paz de Jesús. ¿Cuál es esa “oferta”? La “oferta” es la ofrenda de paz por medio de su sacrificio en la cruz; ofrenda que se inició con la llegada de él a este mundo como un bebé, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos (Gálatas 4:4-5). Una escritora nos comparte acerca de esta “oferta”: 

Jesús hizo una ofrenda de paz que duraría hasta la eternidad. Esta ofrenda y oferta de Paz fue diferente a cualquier otra antes o después. Se originó con Dios el Padre como reconciliación, se cumplió en Jesucristo a través de la redención y habita en nosotros por el Espíritu Santo a través del nuevo nacimiento (Guzik, n.d.).

Despojándonos de la visión metalizada de la Navidad podemos, sin embargo, redimir el significado de la palabra “oferta” al trasladarla al ofrecimiento más puro, desinteresado y completo de salvación, que el Señor Jesús nos hace y que comienza con su irrupción en la temporalidad humana. Seamos “mercaderes” de esta extraordinaria “oferta” de paz, que solamente a través de Cristo podemos obtener.

Este número de la primera quincena de diciembre inicia rindiendo homenaje a una mujer extraordinaria, Rocío Edith Cisneros Clemente, quien fuera presidenta de la Unidad México de las Federaciones de Sociedades Misioneras Femeniles, y quien partiera con el Señor a finales del mes pasado. También hallaremos valiosas crónicas de reuniones distritales de las conferencias del Noroeste, Norcentral y del Sureste, reflejo de la vida en comunidad que hay en esas conferencias. Incluimos también las reflexiones y reseñas de un grupo de jóvenes seminaristas, tanto del Seminario Juan Wesley como del Gonzalo Báez Camargo, que hacen sus primeras aportaciones a este periódico oficial de la IMMAR. Y además tenemos una remembranza de una navidad lejana, la de 1912, y cuáles ecos podemos recordar a través de la investigación histórica. Entre otras publicaciones, esperamos su lectura sea provechosa para ustedes.

Un abrazo y nuestros deseos para que esta Navidad pueda ser de gozo para ustedes, a compartir con otros la “oferta”, el regalo de salvación a través de Cristo Jesús.

Con afecto, en esta época de Adviento y Navidad,
María Elena Silva Olivares


REFERENCIA

Guzik, I.-L. (n.d.). Luz, Paz y Esperanza para tu Navidad. YouVersion. Retrieved Diciembre 15, 2025, from https://es.enduringword.com/