Para hablar contigo
No tengo que mandar representantes
Ni tengo que hacer cita previamente
Ni hablarte fuerte o con lenguaje rimbombante.
Para hablar contigo
No necesito ser muy importante
O hacer protocolos muy vistosos
Ni desfile grande e impresionante.
Solo necesito hablarte.
Elevar mi corazón en una pieza
Y ser yo y nadie más.
Presentarme como soy y como pienso
Y decirte lo que pasa y lo que siento
Sin esconder nada
Sin pretender nada
Sin artificios ni escondites en el alma.
Para hablar contigo sólo necesito hablarte
En mi soledad o entre la gente
Con voz audible o entre los dientes
O con el pensamiento que sólo Tú entiendes.
Sólo necesito amarte, y aceptar quién soy
Y quién Tú eres
Que eres Dios y que yo soy hombre
Y que, sin embargo,
Tú me amas y me buscas para hablarme
Porque anhelas tener buen compañerismo
Con aquel que hiciste con tus manos
Y entregarle de nuevo todas las cosas
Y hacerle día a día tu mejor regalo,
El regalo de tu hijo en un pesebre,
El regalo de la paz contigo y de amor eterno
Que en la cruz dio su fruto al entregarse
Y en la tumba reventó al mismo infierno.
Para hablar contigo sólo necesito hablarte
Y oír tu voz y obedecerte
Entendiendo que eres Tú el del derecho
De instruir, de mandar y conducirme
Porque eres Tú quien me hiciste y me formaste
Y me compraste de nuevo después de perderme.
Aquí estoy, Señor; aquí, gran Dios,
Aquí, solo Soberano; aquí Fiel Amigo,
Sin nada más que mi ser entero
Me amas, te amo; me buscas, me encuentras.
Aquí estoy, ¡gracias por llamarme! ¡Gracias!
¡Quiero hablarte!
Raúl García de Ochoa
21 de diciembre de 2025
Cd. Benito Juárez, N.L.
