¿Listo para salir? Te bañaste, te arreglaste, desayunaste (o no) y te apuraste para iniciar el día. Pero, ¿hablaste con Dios?
No me refiero al famoso: “en el nombre sea de Dios”, que aun los malhechores rezan. Me refiero al tiempo en que estuviste frente a Él, que le presentaste tus pensamientos, pero le preguntaste ¿qué quieres que haga hoy? ¿Le expresaste tus deseos, pero le pediste que tomara el control y que finalmente no se hiciera lo que tú quieres, sino lo que Él tiene en su perfecto propósito del día para ti?
Un hombre sabio dijo: “Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados” (Proverbios 16:3). Otro expresó: “Si Jehová no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican” (Salmos 127:1). Las prisas de nuestra época nos empujan a vivir a prueba y error, a ver si funciona, sin consultar con nadie; y en la mayoría de los casos, sin consultar con El que tiene el plan perfecto para tu destino deseado.
Antes de correr y lanzarte al tráfico de la vida, a sus peligros y desafíos, a sus amenazas y oportunidades, habla con Dios. Emplea cinco, diez, quince minutos con Él. Habla y escucha, expresa tus ideas, pensamientos y sentimientos; Él te responderá con paz, ideas e instrucciones sorprendentes y actuará de formas que no esperas, pero que necesitas para tu verdadero y mayor bien.
Planea tu día. Empieza tu día hablando con Dios. Recibe su consejo y su paz. Luego sal con la seguridad de que “Dios estará contigo en donde quiera que vayas” (Josué 1:9), porque ya estás ¡LISTO PARA SALIR!
Raúl García de Ochoa
Sugar Land, Tx.
5 de enero de 2026.
