¿Y los jóvenes de corazón?

¿Y los jóvenes de corazón?

Al hablar de juventud nos remitimos la mayoría de las veces a la juventud cronológica, esa etapa dentro de la cual incluimos la pubertad, la adolescencia y hasta los primeros años de la vida adulta -todavía hay polémica sobre a qué edad se deja de considerar joven a una persona. En esa etapa hay, como dice el himno Pronto la noche viene, “gozo, vigor, salud”. En el “día” de la vida, lo consideraríamos como la “mañana hermosa”. 

Pero, ¿qué pasa cuando ese “día” avanza, y las fuerzas van mermando, para dar paso a una nueva forma de pensar y de sentir? ¿Acaso la juventud se va? ¡De ninguna manera! Las personas adultas que llegan a una edad mayor, pueden cambiar por fuera; pero por dentro Dios puede renovar sus corazones día con día, manteniendo la flama de su vitalidad encendida, alumbrando a quienes estén a su alrededor.

En la Conferencia Anual de México se celebró recientemente, el pasado mes de enero, la Primera Reunión Conferencial de Adultos Mayores, en el templo La Santísima Trinidad de la Ciudad de México -el tan conocido Templo de Gante-, bajo la guía de Esther Tavera Palacios y Diana Zaragoza Reyes. Las actividades de esta reunión sientan un precedente a nivel nacional, pues no tenemos noticia de que haya habido previamente una actividad conferencial pensada para este grupo tan especial de las iglesias.

Sabemos que en una gran cantidad de congregaciones existen grupos para personas de la tercera edad. Sin embargo, esperamos saber de futuras reuniones de carácter conferencial o aún nacional que convoquen a este grupo maravilloso.

Imagen de la portada, tomada de la página de Facebook de la Conferencia Anual de México IMMAR:

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