Fundamentalismo, Inerrancia y Teología de las emociones
Máximo García Ruíz
Primero fue la lectura literal de la Biblia que derivó en la doctrina de la inerrancia bíblica para desembocar en la teología de las emociones, pasando por la teología de la prosperidad, por no mencionar otro tipo de reflexiones teológicas o pseudoteológicas que se han ído produciendo a lo largo de los veinte siglos transcurridos desde que Jesús de Nazaret recorría los pueblos y aldeas de Palestina.
Una de las primeras reglas de la hermenéutica es no hacerle decir a un texto lo que el propio texto no dice. Y esto tiene una relevancia de primer orden en lo que a la Biblia se refiere. Por otra parte, es necesario entender que el conjunto de libros que integran la Biblia, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento, ni son libros de historia, aunque incluyan relatos históricos; ni son libros de ciencia, aunque hagan referencia a determinados fenómenos o acontecimientos que han de ser interpretados por la ciencia; ni son tratados de filosofía, aunque encierren en sus páginas reflexiones que pudieran alcanzar una dimensión filosófica de gran nivel como ocurre con el libro de Proverbios, por poner un solo ejemplo. Los libros que integran la Biblia son libros de religión y su finalidad se centra en ofrecer enseñanzas que tienen que ver con la relación del hombre con Dios; desde la perspectiva judía unos, o a partir de la experiencia cristiana, otros.
El afán por defender las Escrituras condujo a los reformadores protestantes a proteger la Biblia frente a las corrientes liberales, especialmente en el siglo de las luces, desarrollando posturas fundamentalistas con respecto a su contenido y defensa de la lectura literal. Esta corriente se convirtió en un movimiento fuertemente asentado en el siglo XX [1]. En el ámbito protestante, el fundamentalismo está íntimamente relacionado con The Fundamentals, los folletos que aparecieron aprincipios del siglo XX en los Estados Unidos y que hacen referencia a las doctrinas irreductibles de la fe, que darían lugar a la aparición de la World’s Christian Fundamentals Association(1919). Los seguidores de esta corriente teológica propugnan una teología individualista del éxito, identificada con un evangelicalismo conservador. El cristiano es alguien a quien el Señor concede éxito, salud, dinero, poder… Uno de los más conspicuos representantes de esta corriente ha sido el telepredicador Jerry Falwell (cf. “mayoría moral”, 1979). Los fundamentalistas no dan paso a la duda ni a la tolerancia. La verdad no hace ningún tipo de concesiones; llegado el caso, hay que defenderla de todo tipo de agresiones, sin escatimar esfuerzos ni medios (las confrontaciones bélicas más importantes son siempre provocados por mentes fundamentalistas).
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