Rubem Alves

Boa Esperança, 15 de septiembre de 1933 –
Campinas, 19 de julio de 2014,
Psicoanalista, educador, teólogo, poeta y escritor brasileño, autor de libros y artículos abordando temas religiosos, pedagógicos y existenciales, además de una serie de libros infantiles.
Universitario y Pastor
Entre 1953 y 1957 estudió Teología en el Seminario Presbiteriano de Campinas. Entre 1958 y 1963 fue profesor del Instituto Presbiteriano Gammon y pastor en la ciudad de Lavras (Minas Gerais). Viajó a Estados Unidos, donde obtuvo la maestría en Teología en el Union Theological Seminary de Nueva York y luego el doctorado en Filosofia, en el Seminario Teológico de Princeton, en 1969, con la tesis de grado Una teología de la esperanza humana.
Profesor y Escritor
De regreso a Brasil, fue nombrado profesor de la Facultad de Filosofía, Ciencias y Letras de Rio Claro. Luego enseñó en el Seminario Presbiteriano de Campinas y desde 1979 en la Universidad Estatal de Campinas, donde recibió el título de Profesor Emérito.3 Publicó numerosas crónicas, ensayos y cuentos, además de ser su propio pensamiento el o tema de diversas tesis, artículos y monografías. Muchos de sus libros han sido publicados en diferentes idiomas.
Con formación múltiple, transitó por la teología, el psicoanálisis, la sociología, la filosofía y la educación. Después de ser profesor universitario, tuvo un restaurante (la culinaria era una de sus pasiones y tema de algunos de sus textos). Vivía en Campinas, donde animaba un grupo llamado Canoeiros, que se reúne semanalmente para leer poesías.
Su mensaje era directo y a veces romántico, explorando la esencia del hombre y el alma del ser. Es algo así como un contrapunto de la visión actual del homo globalizadus que busca satisfacer deseos, muchas veces más allá de sus reales necesidades. En varios de sus textos cita pasajes da la Biblia, valiéndose de metáforas.
Es ciudadano honorario de Campinas, donde recibió la Medalla Carlos Gomes de contribución a la cultura.3
Teología
Autor del libro Teologia de la Esperanza Humana, Rubem Alves es considerado por muchos estudiosos como una de las personalidades más relevantes en el escenario teológico brasilero, propició la reflexión sobre una teología liberadora, la luego llamada Teología de la Liberación. Con la concepción humanista de un mesianismo restaurador, desde los anos 60 participó del movimiento latinoamericano de renovación de la teología.
Su posición liberal le ocasionó graves problemas en sus relaciones con el protestantismo histórico y específicamente con los presbiterianos. Fue cuestionado por sus ideas y tuvo de abandonar el pastorado. Fue de esa experiencia que surgió su libro Protestantismo e Represión, que busca dilucidar los laberintos del recorrido histórico de este movimiento religioso.
Le fue prohibido de predicar en los púlpitos de a Iglesia presbiteriana, lo que no impidió que fuera invitado a predicar en la iglesia presbiteriana de Copacabana, en Río de Janeiro, en 2003, con ocasión de las conmemoraciones de la Reforma Protestante.4
Escribió un libro sobre el futuro de la humanidad, Hijos del Mañana, donde trató de como un futuro libertador dependía de categorías que la ciencia occidental ha despreciado. Lanzó además un libro titulado Variaciones sobre la vida y la muerte, en el cual trata de construir uma teología poética, preocupada por el cuerpo y por la vida en su real dimensión.
Educación
«Enseñar» es descrito por Alves como un acto de alegría, un oficio que debe ser ejercido con pasión y arte. Es como la vida de un payaso que se presenta todos los días con a misión renovada de divertir. Enseñar es hacer de aquel momento único e especial. Ridendo dicere severum: riendo, decir cosas serias5 Mostrando que verdaderamente esta es a forma más eficaz y cierta de transmitir conocimiento. Como mago, pero no como ilusionista. No como alguien que ilusiona y sí como quien cree y hace creer en lo que debe pasar.
Rubem Alves: Teólogo de la alegría
LUPA PROTESTANTE – ESCRITO POR CARMELO ÁLVAREZ · 21/07/2014
“La alegría de vivir me hace encontrar a Dios paseando por el jardín con el viento fresco de la tarde” (Rubem Alves)
Regresando de una semana intensa donde he compartido un curso de introducción a la teología de la liberación en San Luis Potosí, México, recibo consternado la noticia que dice: “Rubem Alves ha fallecido”. Y no es verdad. Rubem sólo ha partido hacia un abrazo eterno con el Misterio y la Alegría de su vida, Dios. Quise llorar y no pude. Deberé hacerlo en algún momento. Probablemente Rubem no me lo permita. Creo que le sonaría irreverente. Sí, estoy triste. Un ser humano extraordinario como Rubem…un genio, nos deja huérfanos. Pero nos ha legado este cúmulo de pensamientos, dudas, búsquedas y afirmaciones.
Esa sonrisa única, y aquellos ojos vivaces, expresivos y conspiradores no se pueden olvidar. Dotado de una imaginación fecunda, Rubem fue portador de sueños y utopías a granel. Era un buceador de aventuras inéditas plasmadas en cuentos y poesías. Con su locuacidad e intensa conversación nos llevaba de la mano al mundo de las maravillas. Un día dijo que era necesario dejarse sorprender por el espanto, el asombro…la sorpresa. Y presentó en Buenos Aires las conferencias en la Cátedra Carnahan en ISEDET, septiembre de 1981, bajo el título, Teología como juego (Buenos Aires, La Aurora, 1982). Las provocaciones, en su mejor sentido, fueron muchas. Se comentó por toda Latinoamérica esta innovadora perspectiva teológica. Rubem ya no quiso hacer más “teología académica”: “He sido poseído por un espíritu extraño que ha echado a perder mi reputación académica”.
En estas breves líneas, que son un tributo a este brasileño portador de la “saudade” y la “brincadeira”, deseo subrayar algunos perfiles de su personalidad y su obra como teólogo, poeta y filósofo. Lo haré relatando algunas anécdotas, fruto de experiencias compartidas.
Rubem ha sido un “protestante obstinado”, como él mismo lo afirmara. Esa afirmación está cimentada en una profunda convicción de que ser protestante es una forma de vivir, de buscar, cantar, afirmarse en la “libertad de Dios”, para de esa manera liberar la conciencia con el espíritu que también libera toda la creación. Ser protestante significa vivir entre la nostalgia y la esperanza (Dogmatismo y tolerancia, Sao Paulo: Ediciones Paulinas, 1982, 9-20)
Ese artículo es la versión portuguesa de una ponencia que Rubem compartió en el VIII Encuentro Latinoamericano de CEHILA, Lima, 1980. El título, muy sugestivo, de la ponencia es: “Las ideas teológicas y sus caminos por los surcos institucionales del protestantismo brasileño”. Apareció en el tomo editado por Pablo Richard, Materiales para una historia de la teología en América Latina. San José: DEI, 1981, 343-366. En ese simposio se incluyó una sección sobre historia de la teología protestante en América Latina con una ponencia de Jean-Pierre Bastián sobre el protestantismo en México y otra sobre el protestantismo en Puerto Rico por este servidor. El debate fue intenso y provechoso. Leopoldo Cervantes-Ortíz considera este período (1975-1982) en la trayectoria intelectual de Rubem como uno de búsquedas. El libro de Leopoldo es una síntesis bien lograda del pensamiento de Rubem, publicado bajo el sugestivo título: La teología ludo-erótico-poética de Rubem Alves. Quito: CLAI, 2003. Rubem escribe una reflexión en ese libro, llena de gratitud a Leopoldo, por la valiosa contribución del mismo, con el título poético, “La belleza de los pájaros al volar…”
Cuando leí por primera vez estos ensayos en versión portuguesa, que Rubem llamó autobiográficos, recordé los lugares en que Rubem los había compartido previamente. Las oportunidades se dieron en aquel simposio de 1980 y posteriormente en 1982 en Manaus, durante una reunión del equipo protestante de CEHILA. Yo fungía como coordinador protestante de CEHILA e invité a Rubem para que nos ayudara a reflexionar sobre el protestantismo latinoamericano y caribeño. Tuvimos la oportunidad de compartir extensamente durante aquella semana. Uno de los momentos más luminosos fue cuando un sacerdote salesiano, amigo de Rubem, nos llevó a una comunidad de base en Manaus. Para nuestra sorpresa el presidente de la comunidad, el “Tío Bernardino”, nos recibió con mucho entusiasmo y expresó: “Si Uds. como pastores protestantes, protestan contra las injusticias que se le infligen a los pobres, entonces son verdaderamente protestantes y bienvenidos a esta comunidad”. Esa tarde hubo alegría, cántico y al final una gran cena. Rubem y yo compartimos unas palabras, y culminamos en un gran círculo de amistad.
Entonces, en 1988, durante la Asamblea General del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) en Indaiatuba, Brasil, se presentó un número especial de la revista del ISER, 32, 1988, Río de Janeiro, bajo el título,”Sobre deuses e caquis. Teología, política e poesía en Rubem Alves.” Un grupo de teólogos y teólogas le rendían un merecido reconocimiento a Rubem. Curiosamente, en una reunión del comité ejecutivo y secretariado del CLAI en Sao Paulo, Brasil, en 1985, Rubem había hablado de los caquis, esa fruta gustosa, como él decía, que trajeron los japoneses a Brasil. Con ese humor y sentido poético de la vida, Rubem inició su charla, con un caqui en la mano y elaborando su reflexión alrededor de aquella fruta.
Esa noche en Indaiatuba Rubem magistralmente, y lleno de alegría, provocó la risa…y la seria reflexión a las personas que nos congregamos con devoción a escucharle. Aquí tengo en mis manos la copia de esa revista de ISER, con una dedicatoria de Rubem: “Para o Carmelo, em memoria de días de prazer em Manaus”.
Rubem Alves, poeta de Dios, hermano en la angustia y la esperanza, maestro de la vida. Te vamos a extrañar. Te vamos a recordar. Esa sonrisa y esos ojos llenos de nostalgia y asombro, nos ayudarán a emularte. Intentaremos “saber” más y “vivir mejor”. Tu sabiduría nos acompañará. Ciertamente en el festín mesiánico con Dios estás. Esa convicción hace más llevadera tu ausencia.