Posición sobre la unión de personas del mismo sexo

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Esta Declaración Episcopal fue publicada hace dos números, y volvemos a incluirla en la edición actual, debido a que representa una definición oficial como postura de la IMMAR ante los cambios que se reflejan en el comportamiento social debido al amparo que las instancias civiles de México brindan a la unión matrimonial de personas del mismo sexo. Esta Declaración nos brinda dirección mientras el tema sigue palpitando dentro de las mentes de personas, familias y congregaciones cristianas metodistas mexicanas.


 COLEGIO DE OBISPOS DE LA IMMAR
AL PUEBLO LLAMADO METODISTA:
POSICIÓN SOBRE LA UNIÓN DE PERSONAS DEL MISMO SEXO

1.- SEPARACIÓN IGLESIA-ESTADO:
En México, el artículo 40 constitucional establece la laicidad del Estado, y por ende fortalece el principio histórico-político de separación Iglesia-Estado, proveyendo una sana pluralidad de esferas entre la ideología política y la religiosa. Por su parte, el artículo 24 de la misma Constitución apunta al ejercicio de la libertad de conciencia por el libre pensamiento; así también, el estado civil es reconocido por el Estado como una institución de derecho y el matrimonio como un contrato social que permite perpetuar la cohesión. Sin embargo, conviene precisar la diferencia entre el matrimonio como institución jurídica y el matrimonio como institución religiosa, y específicamente de la Iglesia Metodista de México, A.R.

2.- NATURALEZA TEOLÓGICA DEL MATRIMONIO:
En cuanto a la cuestión jurídica, respetamos las leyes que lo amparan, aun la aprobación de personas del mismo sexo vinculándose jurídica y socialmente en la institución legal del matrimonio. En cuanto a los Derechos Humanos, su libertad para creer y decidir es inalienable, como el derecho a la vida, a la salud, al trabajo, al estudio, a la vivienda, etc.; pero en cuanto al aspecto teológico, nuestra creencia y convicción está en la Palabra de Dios llamada tradicionalmente La Biblia, y ésta establece claramente que Dios ha creado al hombre y la mujer como complementos para la institución matrimonial; prohibiendo, por tanto, la unión entre personas del mismo sexo. Citamos algunos pasajes de nuestra doctrina directamente de la Biblia:

a) Dios creó al ser humano como hombre y mujer a su imagen y semejanza. Génesis 1:27 dice: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”; la sexualidad humana, pues, se manifiesta en dos géneros, no en 3, 4 o 5.

b) El propósito de Dios al crear al hombre y a la mujer de acuerdo a la Biblia, en Génesis 1:28 dice, “Multiplicaos, llenad la tierra y sojuzgadla”, es de procreación y perpetuidad de la especie. La unidad entre personas del mismo sexo no cumple con ese propósito ordenado por Dios.

c) Existen varios pasajes bíblicos que manifiestan la desaprobación a la unión entre personas del mismo sexo por ejemplo: Génesis 19:5, donde la palabra hebrea Yada significa “conocer a alguien”, pero también significa “tener relaciones sexuales”. 900 veces se menciona en la Biblia, y de éstas sólo 12 tienen el segundo significado; pero la hermenéutica nos da luz, pues el contexto de este pasaje nos hace pensar claramente que se estaba refiriendo no a una hospitalidad generosa, sino a una práctica no correcta. Este pasaje debe también interpretarse con Judas 7.

d) Levítico 18:22: “No te echarás con varón como con mujer; es abominación”.

e) Levítico 20:13: “Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre”.

f) En el libro de Mateo 19:4 donde se habla de otro tema, Jesús retoma el pasaje de Génesis y dice “¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo?” Aquí Jesús admite al matrimonio de un hombre y una mujer, no de otra concepción.

g) Romanos 1:26 y27: “Por eso Dios los entregó a pasiones vergonzosas, pues aun sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. Del mismo modo también los hombres, dejando la relación natural con la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío”.

h) 1a. Corintios 6:9-10: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores heredarán el reino de Dios”.

i) 1a Timoteo 1:10: “… para los inmorales, homosexuales, secuestradores, mentirosos, los que juran en falso, y para cualquier otra cosa que es contraria a la sana doctrina”

3. PREVENCIÓN DE LA DISCRIMINACIÓN EN LA IGLESIA:

a) CREDO SOCIAL.- Segunda parte, No. 2, página 75: “Todos los hombres y mujeres, por haber sido creados a la imagen y semejanza de Dios, tienen derechos que son inalienables. Fuera del ambiente de la Iglesia Cristiana estos son conocidos como derechos humanos. Defenderemos estos derechos”

Postulado lo anterior, en la Iglesia Metodista de México, A.R., por acatamiento a las leyes nacionales y los derechos humanos, respetamos el matrimonio entre personas del mismo sexo como estado civil relativo a la institución jurídica del matrimonio; pero sólo en su status jurídico y de derechos humanos, no como una ley coercitiva para la Iglesia, puesto que la Iglesia sólo bendice el matrimonio, y el matrimonio religioso en la Iglesia Metodista no tiene como fin establecer un vínculo legal ante la sociedad (por lo que su naturaleza es distinta y separada de los efectos legales que atañen a la esfera jurídica).

4.- NATURALEZA DEL SACRAMENTO Y SERVICIO DE LA IMMAR:
En relación a los sacramentos, la IMMAR reconoce dos, el Bautismo y la Santa Cena. El matrimonio no se considera un sacramento como es el caso de algunas otras iglesias. Sin embargo, al realizarlo en el nombre de Jesucristo, el matrimonio es bendecido por Dios, y de acuerdo a nuestra Disciplina un ministro sólo podrá efectuarlo entre un hombre y una mujer.

5.- EN CUANTO A LA DISCIPLINA DE LA IGLESIA METODISTA DE MEXICO, A.R.

a) ARTICULO 337, PÁGINA 196.”EL PASTOR Y EL MATRIMONIO: Ningún pastor de la Iglesia Metodista de México, A.R., podrá solemnizar el matrimonio de una persona divorciada, a menos que ésta sea la parte inocente de un divorcio cuya causal haya sido el adulterio o su equivalente moral y/o físico comprobado. Tampoco podrá realizar una ceremonia matrimonial que no sea entre un hombre y una mujer. Creemos que el matrimonio es una institución establecida y bendecida por Dios. Esta unidad será sólo entre un hombre y una mujer que mutuamente pronuncien votos de fidelidad, amor y unidad ante Dios así como ante el gobierno civil. El matrimonio fue instituido por Dios como un pacto para el compañerismo, la unidad, la satisfacción sexual y la perpetuación de la especie. Todo Pastor estará obligado a cerciorarse de que el estado civil de los contrayentes no viole este Artículo. Igualmente deberá comprobar fehacientemente, antes de solemnizar el matrimonio de una pareja, que ésta haya cumplido los respectivos requisitos civiles y que no se violen los preceptos de la Iglesia relativos al divorcio”.

b) CREDO SOCIAL.- Inciso b, página 74: “Protección a la familia por la simple norma de la pureza moral. Reglamentación adecuada del matrimonio. Leyes específicas acerca del divorcio. Habitaciones sanas, cómodas, bellas”.

c) CREDO SOCIAL .- Segunda Parte, inciso 3, página 75: “Realizaremos todos aquellos programas o actividades que prevengan, detengan o combatan intereses y prácticas que lesionen y degraden la dignidad humana, tales como: tabaquismo, el alcoholismo, la drogadicción, la pornografía, la prostitución, la homosexualidad, el racismo, la discriminación, la explotación humana, la guerra, el terrorismo, la miseria y cosas semejantes a estas. Amamos al pecador, pero no al pecado”.

CONCLUSIÓN:
Jurídicamente hablando, la Iglesia Metodista de México A.R. respeta la unión de dos personas del mismo sexo; somos una Iglesia que, según Romanos 13, reconocemos a las autoridades y sus leyes. Sin embargo, al decir de Hechos 5:29, como cristianos e hijos de Dios, nuestra esencia está en Dios y en Jesucristo su único Hijo, por lo tanto, seremos y seguiremos fieles a quien nos debemos.

En materia de derechos humanos, todos tienen derechos inalienables; y aunque la sexualidad no es básicamente una necesidad inexorable e inmanente para la sobrevivencia, respetamos el derecho de los individuos a pensar y decidir, como dijo Juan Wesley, “En lo esencial, unidad; en lo no esencial, libertad; y en todas las cosas, caridad”, que aplica en relación a los derechos de los individuos a decidir.

En cuanto al ámbito de la Iglesia, nuestra norma de fe y conducta, la Biblia, señala que la unión entre personas del mismo sexo es un pecado, un quebranto, una deformación de carácter que tiene que ver con situaciones psicológicas y sociales; y que sí hay esperanza, pues lo aprendido se puede desaprender, las heridas pueden sanar, y en este sentido todas las personas -incluyendo las que tienen preferencia por el mismo sexo- tienen las puertas abiertas de la Iglesia, los brazos abiertos del Padre y de Jesucristo, y la mente abierta de sus ministros y miembros para recibirles, amarles y ayudarles en su restauración.
Aclaramos que este pecado no es más grave ni menos que todos los demás que señalan las Sagradas Escrituras, es igual a la injusticia, la corrupción, la mentira, el robo, etc. Que la preferencia sexual no es el sustento social, psicológico, médico, histórico, científico para aprobar una conducta insana, pues alguien podría preferir tener relaciones con su hija, o una hija con su padre, o un adulto con un bebé, pero, ¿sería esto correcto? Que el principio de extinción aflora evidentemente: si todos tomáramos esa conducta, no habría sociedad que dure 100 años, nos extinguiríamos, y en ese sentido no debemos aprobar leyes que nos lleven al nihilismo.

Nuestros ministros no oficiarán, ni bendecirán ninguna unión de personas del mismo sexo, y ninguna de nuestras instalaciones será usada para ello.

La Iglesia Metodista de México está para establecer ética y moralmente el bien, la virtud, la felicidad, basados en la Biblia y sus normas y mandamientos. Sea que se haya concebido con intelectualismo moral, como vivencia de la virtud, o como el deber ser; o el principio de alteridad (ser por otros) o en virtud de otros, estamos para ser mejores en Cristo Jesús, para establecer la santidad de la vida en todos sus expresiones, aún la sexual.

Declaramos que Dios es el Creador y sustentador de todas las cosas, y que él no se equivoca al crearnos como hombre y mujer; que en esta unidad reflejamos su imagen y semejanza; que al recibir a Cristo como Señor y Salvador somos parte de su Reino, y estamos llamados a establecer el Reino y sus valores; somos llamados para la alabanza de la gloria de su nombre.

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COLEGIO DE OBISPOS DE LA IGLESIA METODISTA DE MÉXICO, A.R.
Presidente: Obispo Juan Pluma Morales
Secretario: Obispo Felipe de Jesús Ruiz Aguilar