Entrevista a la Hna. Ruth Ochoa de Escalante

Entrevista a la Hna. Ruth Ochoa de Escalante

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Entrevista realizada por la Lic. María Elena Silva de Fuentes el 6 de julio de 2015, Monterrey, N.L.

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Estamos aquí con la hermana Ruth Ochoa de Escalante. Ella es esposa del pastor Abel Escalante, pastor en la Iglesia Lirio de los Valles, de Rayones, Casillas, Nuevo León.

¿Qué tan lejos les queda de Monterrey la iglesia?
R.- Partiendo de aquí de Monterrey, son cuatro horas para llegar a Casillas.

¿Y dice que una vez, hace poco, se deslavó el cerro?
R.- Sí. Hace quince días se desgajó el cerro. Ya íbamos saliendo para la montaña de Rayones. Nos tuvimos que regresar al centro de Rayones, volver a cargar gasolina y nos regresamos a Casillas; y luego de ahí nos fuimos por el lado de Jamé para salir a Saltillo. Viajamos en total 9 horas y media.

¿Cada cuándo van allá?
R.- Vamos cada quince días a la sierra.

¿Y cómo surgió en ustedes el deseo de ira allí? ¿Cómo se fundó la iglesia?
R.- Allá mandaron a un hermano a trabajar como maestro. Entonces los varones dijeron: “Vamos a visitarlo”, y fueron a visitarlo. Antes el camino era más difícil –ahora está mejor- y llegaron hasta allá. Entonces allí ya fue que Dios hizo algo, porque hubo una inquietud de volver a ir y de hacer brigadas médicas y evangelizar. Y así empezó aquel lugar: no había templo, no había nada, y así empezaron a hacer brigadas para que los conocieran.

¿Y quiénes iban al principio?
R.- Al principio fueron los varones. Después se hicieron las brigadas médicas: iban médicos, dentistas y un grupo para evangelizar. Presentábamos mimos y se pasaba una película –en la explanada, allá en la placita- de la vida de Jesús y otros temas de películas, y así se empezó.

¿Iban cada quince días?
R.- Cada quince días. Así se empezó. Después, mi hermano Javier tomó el reto y luego él empezó a visitar a la gente, pero ya no íbamos en brigadas, él venía con un grupito.

¿Como de cuántas personas, que usted se acuerde?
R.- Quizá unas cinco personas.

¿Poquitos, no eran muchos?
R.- No, no eran muchos. Y ya empezaron ellos a ir a la sierra, también cada quince días, y empezaron a visitar a la gente, a invitarlos. Después se abrió una casa para hacer los cultos y así empezó allá en aquel lugar. Se empezaba a juntar la gente, y tenían cultos; se visitaba y entonces empezó a crecer. Después hubo la inquietud o la visión de mi hermano Javier de comprar allá, para ya tener un templo.

¿Nos puede dar el nombre completo de su hermano, para tenerlo aquí registrado?
R.- Sí, es Javier Ochoa Moreno.

¿Y luego?
R.- Ya compraron el terreno y entonces poco a poco empezaron a hacer el templo, con donativos. Ahorita está muy bonito el templo, en la montaña.

¿Cómo para cuánta gente es el templo?
R.- Cuando hacemos las noches de luces de Navidad han estado hasta 170 gentes, entre sentados y de pie.

¿Alguna anécdota que recuerde del tiempo que ha estado yendo usted con su esposo?
R.- Son varias, pero hace dos años tuvimos nuestro culto navideño de luces, con velas. Ese día llegamos, un grupo de la iglesia nos acompañó. Íbamos a tener nuestro culto y entonces se fue la luz, no había luz en todos los ejidos, estaba todo oscuro. Y mientras, fueron a conseguir una planta de luz, y estaba lleno el templo. Pusieron la planta y era una cosa hermosa, porque en todo el ejido y en la montaña, nada más la iglesia estaba iluminada; se veía muy hermosa porque consiguieron esa planta. Estaba precioso. Tuvimos nuestro culto, nuestra cena, y todos muy contentos quebramos una piñata en la oscuridad, repartimos bolsitas y todo el mundo estuvo muy feliz.

¿Como cuántos miembros tiene la iglesia ahorita?
R.- Miembros en plena comunión, unos treinta, pero nos acompañan en la iglesia entre 50 y 60 personas. Tenemos de 22 a 25 niños, han crecido los niños; y los demás, son adultos.

¿Cómo se sentirían más apoyados ustedes por parte del pueblo metodista, que usted dijera: “Yo pienso que sería muy bueno si pudiéramos recibir estos apoyos”?
R.- Bueno, tenemos instrumentos, tenemos una batería que nos regalaron, en buenas condiciones; tenemos guitarra, pero no tenemos quién toque, porque yo no sé tocar; y sí necesitamos quién nos ayude en la alabanza, pues yo soy la que dirige; o que nos enseñen, para poder salir adelante.

Bueno, pues muchas gracias por todos sus conceptos, hermana, y vamos a tratar de transcribirlos fielmente. Dios me la bendiga.

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3 comentarios sobre “Entrevista a la Hna. Ruth Ochoa de Escalante

  1. Hermana Fuentes, mi reconocimiento a este trabajo. Gracias por su aportación histórica. Si cada uno de nosotros, quien quiera que seamos y en donde estemos, hiciera un pequeño esfuerzo de escribir algo acerca de cada uno de nuestras 500 congregaciones, podríamos tener un panorama más real del trabajo que se realiza para la honra y gloria de Dios. José Donato Rodríguez CASE, Puebla.

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  2. ¡Hermosa entrevista!!!
    Gracias hermana María Elena.
    Es bueno enterarnos del trabajo calladito que hacen ciertos hermanos.
    La entrevista a la Hna. Ruth Ochoa de Escalante, nos enteramos de la bella labor que realizan en en esos lugares tan apartados de Monterrey.
    Hace falta anexar un mapa para que la comunidad Metodista se entere que hay hermanos que van hasta dónde no nos imaginamos.
    Que Dios bendiga su obra.

    «Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.
    1 Corintios 15:58» (RVR1960)

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