Cápsulas de Discipulado

caps de discipEL DISCIPULADO CRISTIANO EN LA TRADICIÓN WESLEYANA.

BREVE RELATO BIOGRÁFICO DE LA VIDA DE JUAN WESLEY.

Este breve relato biográfico de Juan Wesley, no pretende dar a conocer todos los detalles de su vida; el propósito de compartirlo con ustedes, es para ubicar su ministerio dentro de su contexto histórico y su experiencia personal como un maravilloso discípulo de Jesús y siervo de Dios.

Juan Wesley nació en 1703 y murió en 1791, presenciando así casi todos los grandes acontecimientos del siglo XVIII en Inglaterra. Su padre, Samuel Wesley, era sacerdote anglicano, pastor de la parroquia de Epworth, al noreste de Londres. Susana, la madre de Juan, era una persona de carácter firme que se esforzó para criar bien a sus hijos e hijas y transmitirles la fe cristiana.

Bajo la tutoría de sus padres, Juan y sus hermanos(as) recibieron una formación y educación básica. En 1714, Juan fue enviado a Londres para estudiar en la escuela Charterhouse y seguir su educación. En 1720 fue a Oxford a la Universidad de Christ Church, donde obtuvo el título de Bachillerato en Letras, en 1724. Al estar en Oxford, llevaba una vida social muy amena, con sus amigos y compañeros.

Desde edad temprana se esperaba que Juan entrara en el ministerio ordenado. Así que al terminar su bachillerato, empezó sus estudios de seminario para ser sacerdote anglicano. Durante estos estudios, disfrutó de sus amistades y el compañerismo de los jóvenes en la universidad. En 1728 fue ordenado como sacerdote en Oxford.

Durante esta época, vivió en Epworth ayudando a su padre en las tareas de la parroquia y escribiendo un estudio bíblico sobre el libro de Job. Juan empezó a leer algunos libros de la tradición cristiana que le motivaron a reflexionar en el significado de ser cristiano. Se preocupó por seguir una vida de santidad, la vivencia práctica de la religión, cómo vivir sus creencias en su comportamiento y actitudes. Él lo denominaba la vivencia de un <<cristianismo práctico>> o <<divinidad práctica>>, o sea, el arte de vivir diariamente como un discípulo cristiano.

Juan regresó a Oxford en 1730 invitado por el rector para ejercer como tutor de unos once alumnos. Siguió fielmente su programa de lectura cristiana y se unió con su hermano Carlos a un grupo de estudiantes que se propusieron la práctica de la santidad de vida. Para alcanzar este fin, se reunían dos o tres veces por semana para compartir sus experiencias de crecimiento en la fe cristiana, también se esforzaba por dar testimonio de sus creencias participando en un programa de servicio social: visitando a los enfermos, visitando y predicando a los presos en las dos prisiones de Oxford, y ayudando a los deudores en prisión. Más tarde este grupo se conoció como el Club Santo de Oxford.

En 1735, a invitación de una sociedad misionera religiosa, Juan partió de Inglaterra hacia la colonia inglesa de Georgia en América del Norte. Estuvo en Georgia menos de dos años, fungiendo como pastor del distrito de Savannah y sus alrededores. Intentó imponer las reglas de la Iglesia Anglicana en cuanto a la vida de la iglesia en el pueblo; un pueblo sin educación y sin bases religiosas. No logró su meta y por razones personales y profesionales se marchó de Georgia creyendo que había fracasado en su tarea y como siervo cristiano. Sin embargo, en ese viaje a Georgia se hizo amigo de un grupo de creyentes moravos de quienes recibió una gran influencia. Ellos le instaron a que buscara la seguridad de su salvación; que aceptara por fe lo que Jesús había hecho por él. Es necesario, notar que aún en medio de las dificultades y los supuestos fracasos de su misión en Georgia, Juan se propuso y alcanzó a organizar unos grupos pequeños de ayuda mutua en la fe y el discipulado.

A su regreso a Inglaterra, conoció a otro joven pastor moravo, Peter Böhler, quien le ayudó en su peregrinaje de fe, y le explicó la necesidad de tener una experiencia personal con Cristo. Cuando Juan le confesó a Böhler que no podía predicar más porque no tenía fe, Böhler le respondió que predicara acerca de la fe hasta lograr tenerla, y entonces predicaría acerca de la fe porque había logrado obtenerla. En su búsqueda por la seguridad de su salvación, Juan siguió reuniéndose con las sociedades religiosas para el apoyo de su fe y fomentar la santidad de vida. El 24 de mayo de 1738 experimentó lo que ahora conocemos como la experiencia del <<corazón ardiente>>. Según escribió en su diario:

<<En la noche fui de muy mala gana a una sociedad en la calle de Aldersgate, donde alguien estaba dando lectura al prefacio de la Epístola a los Romanos de Lutero. Cerca de un cuarto para las nueve de la noche, mientras él describía el cambio que Dios obra en el corazón a través  de la fe en Cristo, yo sentí un extraño ardor en mi corazón. Sentí que confiaba en Cristo, sólo en Cristo para mi salvación, y recibí una seguridad de que él me había quitado todos mis pecados, aun los míos, y me había librado de la ley del pecado y de la muerte>>.

Como él practicaba fielmente los medios de gracia y participaba en la vida de la Iglesia Anglicana y en las sociedades religiosas, su comportamiento no cambió mucho. Al tener Juan esta experiencia tan clara de la presencia y perdón de Cristo, Juan sintió una paz total. No obstante, no recibió el gozo completo como él esperaba. Continuaba con algunas dudas personales. Sin embargo, sí reconoció que tenía la seguridad de su salvación. Otro resultado de su experiencia de conversión fue que estudiaba más acerca de los hermanos moravos, e hizo un viaje a Alemania para aprender mejor su teología y organización. En este contacto con los moravos, tanto en Georgia como en Inglaterra y Alemania, Wesley comenzó a entender y experimentar la santidad de corazón, o sea, la experiencia personal de la vida en Cristo.

En 1739, Jorge Whitefield le invitó a ir de Londres a Bristol para encargarse del ministerio de predicación al aire libre, mientras Whitefield iba a las colonias americanas. Juan, se opuso inicialmente a la práctica de predicar al aire libre, porque esta actividad no respetaba la autoridad del clérigo local de la parroquia, pues era práctica de las iglesias disidentes y estaba fuera de tono con la costumbre de la Iglesia Anglicana. Sin embargo, bajo la convicción de que había sido llamado a predicar el Evangelio y utilizando el ejemplo de Jesús al predicar el sermón del monte (predicación al aire  libre), decidió <<ser más vil>> y salió a predicar el 2 de abril de 1739 al aire libre.

Juan pasó los próximos años de su ministerio forjando su teología sobre la doctrina de la gracia, y definiendo la relación entre la obra de Dios por nosotros (la justificación) y la obra de Dios en nosotros (la santificación). También en estos años, organizó grupos de formación cristiana y predicó a través de todo el país. Fue su capacidad de organización lo que le dio ímpetu al movimiento metodista. Los espacios en que tenía que defender sus posiciones teológicas y su organización eran: los debates teológicos, el medio ambiente religioso y el contexto socio económico del día.

Juan Wesley murió el 2 de marzo de 1791, habiendo dado luz al movimiento metodista, que por más de dos siglos tendría influencia mundial-

Juan Wesley fue un maravilloso discípulo de Jesús, a los 25 años se propuso adoptar un estilo de vida que le agradará a Dios: vivir una vida de santidad, vivir sus creencias en su comportamiento y actitudes, él lo denomino el “Arte de vivir diariamente como un discípulo cristiano.”

COMENTARIO DEL HNO CUAU: A los 32 años, Juan Wesley no tenía la seguridad de su salvación y un grupo de moravos lo animaron a que aceptara por fe lo que Jesús había hecho por él, proponiéndose y alcanzó organizar grupos pequeños de ayuda mutua en la fe y el discipulado bíblico.

A los 35 años tuvo su experiencia personal con Jesús, lo que ahora conocemos como la experiencia del <<corazón ardiente>>, como resultado de su relación personal con su Dios y Señor, Wesley empezó a forjar su doctrina de la gracia Previniente, Justificadora, y Santificadora.

FE EN ACCIÓN: Querido hermano(a) medita en la vida de nuestro hermano en la fe Juan Wesley, es un hermoso legado personal de cómo debemos vivir diariamente todo cristiano-metodista y discípulo de nuestro Señor Jesucristo y esto solo se logra: disciplinando tu vida a los principios de Dios que nos revela en su Palabra, obedeciendo los mandamientos de Jesús para toda la vida, hacer un compromiso de seguir al Maestro de Maestro, para aprender de ÉL y llegar a ser como ÉL, y tu decisión, de consagrar tu vida a Dios, entregándole todas las áreas de tu ser al Señor Jesucristo.

DECLARACIÓN DE JUAN WESLEY EN UNA DE SUS CARTAS ABIERTAS: “HE DECIDIDO SER UN CRISTIANO BÍBLICO COMPLETO, ¿QUIEN QUIERE SEGUIRME?”

  • Comparto selecciones del manual de estudio introductorio sobre “El Discipulado Cristiano en la Tradición Wesleyana”, de Hispanic Ministries. 

Hno. Cuau

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