Casa Simón de Bethania

casa-simon-bethaniaEl 18 de octubre, el Director de El Evangelista Mexicano fue invitado a estar presente en la entrega del premio anual que el Grupo Autofin Monterrey dona a la Responsabilidad Social, siendo ésta la cuarta entrega. Se eligió el proyecto de la Madre Anastasia Jaramillo, del cual se presentaron videos, fotografías y testimonios. Es inspirador el trabajo que sectores de la Iglesia Católica están logrando en nuestra comunidad. La Madre Anastasia inició hace 30 años su proyecto sin contar con respaldo económico alguno, con el plan inicial de darles techo a los indigentes que vivían en los tiraderos de basura de Monterrey. Fue allí, ayudada por personas voluntarias, a colocar bloque sobre bloque para edificar un local que llevó el nombre de Casa Simón de Bethania. A través de los años, gracias a la generosidad de personas e instituciones, hoy este ministerio tiene un edificio grande y adaptado para brindar atención médica y hospitalaria a indigentes enfermos, algunos con SIDA, sin cobrar un solo peso por su estancia allí. El Lic. Armando Véjar, Director General del Grupo Autofin Monterrey dirigió el discurso que a continuación publicamos.  

CASA SIMÓN DE BETHANIA

Muy buenas tardes.

Saludo con mucho gusto a todos los integrantes del presídium, que está conformado por el Lic. Armando Véjar Cornejo, Lic. Lorena Véjar Cornejo, Carmen Garza T., el Dr. Enrique Vogel Martínez y un servidor; y a todos nuestros buenos amigos que nos hacen el honor de acompañarnos en la cuarta entrega del Premio Autofin Monterrey a la Responsabilidad Social 2016.

Nos sentimos muy contentos y emocionados de haber pensado, hace más de 4 años, en crear este premio para personas o instituciones que llevan a cabo actividades de suma importancia, sobre todo para la gente más vulnerable y desprotegida de nuestro país. Con el propósito de despertar conciencias y divulgar que hay gente que sacrifica todo, entrega hasta su vida por velar y en alguna forma palear el dolor y sufrimiento de estas personas que por circunstancias del destino y de su contexto son víctimas de la pobreza extrema y todas sus consecuencias.

En años anteriores hemos tenido la oportunidad de reconocer a grandes seres humanos como es el caso de Don Alberto Santos de Hoyos, que en paz descanse, Blanca Maiz de Lara y Lily Navarro de Martínez. Hoy el comité de la fundación ha designado, después de analizar a más de 100 candidatos emanados de la convocatoria que emitimos para tal efecto, el nombre de la ganadora de este cuarto premio, y que nos complace darles a conocer, me refiero a la Madre Anastasia Jaramillo, para quien pido un fuerte aplauso.

Me permito darles una breve semblanza de su labor desde hace más de 30 años.

Desde 1985 la Madre Anastasia Jaramillo, inició su apostolado fundando la Fraternidad de las Siervas del Señor de la Misericordia, quienes trabajan con los más pobres de los pobres, enfermos abandonados en lotes baldíos y en las vías del tren, sin alguien que los pudiera ayudar.

El primer asentamiento de la Casa Simón de Bethania, fue en las faldas del Cerro del Topo Chico, en los antiguos tiraderos de basura, en donde inició en cuartos de block sobrepuesto y láminas de cartón. En este mismo lugar, gracias al apoyo de sus benefactores, la Madre Anastasia construyó poco a poco un edificio que albergó a los pacientes hasta el año 2014.

En 1987 recibe al primer niño con SIDA, recién nacido, hijo de una presa del penal del Topo Chico, hasta el momento sólo había trabajado con adultos y a partir de ese instante empezaron a llegar más niños con esta y otras más enfermedades.

En el año 2008 se coloca la primera piedra para la nueva Casa Simón de Bethania, ubicada en Mina, N. L., en 2 hectáreas de terreno donado a la institución.

En abril del 2014 se hace el traslado de los pacientes adultos a las nuevas instalaciones, y en octubre del mismo año a los niños.

Como verán, es una labor que quizá muchos de los que estamos aquí ni siquiera sabíamos que existiera, pero ahí está su obra que es toda una realidad y que requiere de toda la ayuda que le podamos ofrecer, y como ella misma nos dijo: “Les agradezco mucho su reconocimiento, pero yo con él no puedo pagar las medicinas, las diálisis, los hospitales, darles de comer, etc.” Así que más claro, ni el agua.

Sabemos y reconocemos que los mexicanos somos sensibles al dolor y a las necesidades de nuestro prójimo, pero también que a veces nos quedamos cortos de acuerdo a nuestras posibilidades. Pero podemos recordar a la Madre Teresa de Calcuta con una de sus frases: “A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos mar si le faltara esa gota”.

Nuestra motivación es dar a conocer y divulgar la labor de estas grandes personas, para invitar a todos, del nivel económico que sea, para que aportemos lo que podamos, que estemos conscientes de las inmensas necesidades que requieren de nuestra solidaridad, y finalmente vivir en un México más justo y equitativo.

Nuestro Señor Jesucristo hace un llamado a nuestra conciencia con aquel dicho suyo tan recordado: “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí… De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (San Mateo Cap. 25).

Muchas gracias y que Dios nuestro Señor los bendiga.

Lic. Armando Véjar
Director Grupo Autofin Monterrey.

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