EL DISCIPULADO CRISTIANO EN LA TRADICIÓN WESLEYANA.
LA GRACIA; UNA TEOLOGÍA PRÁCTICA DEL CORAZÓN Y DE LA VIDA.
LA FE Y LAS OBRAS: Una aportación importante de Wesley al debate teológico del siglo XVIII era la manera en que él entendía la relación de la salvación con las buenas obras. La posición católica romana decía que los seres humanos participan en el acto de la salvación por medio de buenas obras; doctrina que a veces se interpretaba que la salvación es solo por obras. La posición calvinista, luterana y morava decían que la salvación es solamente por fe. Algunas personas fueron tan radicales en esta posición doctrinal hasta decir que las buenas obras y la práctica de los medios de gracias eran un tropiezo para la fe. Otros decían que al estar libres de la justicia, por la fe en Cristo, no había ninguna necesidad de obedecer la ley haciendo buenas obras. Así cayeron en el peligro de fomentar el descuido de la vida moral. Los calvinistas predicaron que solamente los elegidos serían salvos. Esta doctrina rechazaba la libre acción del ser humano para responder a Dios y al don de su gracia. Wesley creía que la gracia no provee una dispensación para no practicar la santidad (el discipulado bíblico), sino que sirve para capacitar a la persona para ejercitar la santidad.

(Parte 17)


LA REMM SE CONSOLIDA
