EL DISCIPULADO CRISTIANO EN LA TRADICIÓN WESLEYANA.
LA GRACIA; UNA TEOLOGÍA PRÁCTICA DEL CORAZÓN Y DE LA VIDA.
LA PERFECCIÓN CRISTIANA: La perfección cristiana (también conocida como la completa santificación), según Wesley, es una característica del cristiano maduro. Es una vida de firme obediencia en la cual la relación de fe no es interrumpida por la desobediencia <<sino que se encuentra firmemente radicada en un servicio de amor>>- Wesley interpretó la doctrina de la perfección wesleyana así: <<que la renovación interna del creyente podía seguir adelante, en esta vida, hasta llegar a un discipulado bíblico, en que la obediencia se hubiera convertido en algo tan habitual, que la voluntad perdiera su tendencia a resistir la gracia de Dios – punto en que el discipulado fiel culminaba en amor perfecto… era un don de Dios así como todo lo demás en la vida del creyente>>. La perfección cristiana es una dádiva recibida por la fe y es la liberación de la depravación pecaminosa del corazón o de la voluntad propia.
Wesley también definió la perfección cristiana como el amar a Dios con todo nuestro corazón, mente, alma y fuerzas. Condición en la cual todo pensamiento, palabra y acción es gobernado por un amor puro. Hay que prestar atención a la definición de Wesley del pecado, porque para él la perfección no excluía las debilidades, la ignorancia o ley conocida. La persona llena de amor todavía tenía la posibilidad de cometer transgresiones involuntarias por ignorancia o equivocación. Además, Wesley decía que en la perfección cristiana (o la santificación completa), aunque el creyente es librado del poder del pecado y la imagen de Dios completamente restaurada en él y no experimenta tentaciones dentro de sí, no está exento de las tentaciones externas.
Por tanto, la perfección cristiana no es un estado definitivo que, una vez alcanzado, es permanente. Más bien, la perfección cristiana es una relación íntima y profunda sostenida por la gracia de Dios. Con la libertad del ser humano, el creyente tiene la opción de decidir el no obedecer a Dios.
Wesley creía que es posible lograr la perfección cristiana en esta vida antes de morir. Además, creía que tanto los medios de gracia como la propia meta de la perfección son importantes. Cuando se le preguntó si la perfección era gradual o instantánea, él respondía que la perfección es ambas cosas. Aunque admitía que es posible recibir la perfección en un momento dado, también decía que es posible que la perfección sea gradual. De hecho, se puede llegar gradualmente al momento en el cual la imagen de Dios en la persona sea restaurada perfectamente, y que este es el momento en el cual la persona recibe el don de perfección en la gracia.
Wesley mantenía el balance entre el pensar en la perfección como un estado real del ser humano y el estado de la perfección como una relación dinámica con Dios, en el cual el amor de Dios fluye sin impedimento en la persona. Por eso, Wesley hablaba de ir hacia o estar en el camino de la perfección cristiana. Es tan importante llegar a tal madurez, como lo es el camino hacia tal madurez. La vida cristiana es un proceso de constante aprendizaje y maduración. Es en este camino que el creyente aprende a colaborar con la gracia para que el amor divino fluya sin obstáculos. La perfección cristiana como proceso que comienza en esta vida da esperanza al creyente de que paso a paso se puede llegar a amar a Dios completamente y actuar en amor.
LA PERFECCIÓN CRISTANA COMO LA META DE LA SALVACIÓN DA FORMA AL DISCIPULADO DEL CREYENTE, A LA MANERA EN QUE VIVE Y PRACTICA SU FE.
COMENTARIO DEL HNO CUAU: En mi proceso de ser un discípulo de mi Señor Jesucristo, descubrí que de una manera inductiva y a través del material bíblico del “Plan Maestro de Discipulado Cristiano”, crecía en la gracia de mi Señor Jesucristo, para alcanzar madurez espiritual y seguir avanzando en el proceso de la entera santificación, adoptando un estilo de vida que únicamente le agrade a Dios y establecer en mi vida cristiana la meta santa de ser como Jesús. El verdadero discipulado, el discipulado bíblico o discipulado cristiano, es un proceso de constante aprendizaje y crecimiento espiritual para toda la vida. Les comparto los siguientes pasajes bíblicos que me impactaron en mi formación como discípulo espiritual de mi Dios y Señor:
Hebreos 12:14 “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”
1Tesalonicenses 5:23 “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.”
Filipenses 1:6 “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”
Mateo 5:8 “Bienaventurados los de limpio corazón, porqué ellos verán a Dios.”
1Pedro 1:15,16 en estos versículos de la Biblia, Dios nos da el siguiente mandamiento, “sino, como aquel que os llamo es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.” Como discípulos de Jesús debemos bajo la autoridad de la Palabra profética más segura, identificar correctamente que es la santidad y buscar de corazón, tener un encuentro con una genuina santidad. Mi convicción como discípulo de Jesús, es que ser santo, es ser transformado a la imagen de Cristo. Ser santo en nuestra conducta, es encarnar el amor de Cristo en cualquier situación que nos encontremos. La santidad que fue ejemplificada en la vida y poder de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha llamado a una relación fundamentada en la vida y no en la muerte y temor reverente antes que una familiaridad sociable.
SER VERDADERAMENTE TRANSFORMADOS EN DISCÍPULOS JUSTOS Y PERFECTOS.
FE EN ACCIÓN: Querido hermano(a) medita sobre la teología práctica del corazón y la vida sobre la perfección cristiana o entera santificación o completa santificación y empieza en tu vida cristiana a crecer en la gracia divina y verlo como un don de Dios y establecer en tu proceso de llegar ser un discípulo de Jesús, la meta santa de alcanzar a ser un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Dios te pregunta: ¿Crees en mis promesas y en mi Palabra? Jesús declaró: “Al que cree, todo le es posible.”
Juan Wesley en una de sus cartas abiertas declaró: “Si no se enseña y predica sobre la santidad, la iglesia corre el riesgo de caer en un refrigerador espiritual.
- Selecciones del manual de estudio introductorio sobre El Discipulado Cristiano en la Tradición Wesleyana, de Hispanic Ministries,
y mi experiencia con Dios en el ministerio discipular.
Hno. Cuau.

